✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un estudio de The Lancet comparó pruebas de sangre e imagen con biopsias en 1,590 personas con MASLD.
- SomaSignal obtuvo el mejor rendimiento para fibrosis avanzada; FibroMeter-VCTE y Agile 3+ también superaron el umbral del estudio.
- La detección fue más sólida para las cicatrices avanzadas que para la inflamación de MASH, y la ruta con gamma-GT todavía necesita validación.
Un estudio internacional del programa LITMUS, publicado en The Lancet el 29 de octubre de 2026, comparó pruebas de sangre e imagen con biopsias en 1,590 personas con hígado graso asociado a disfunción metabólica. SomaSignal, FibroMeter-VCTE y Agile 3+ alcanzaron el criterio definido para detectar fibrosis avanzada, un resultado que podría reducir la necesidad de biopsias en casos determinados. La ruta propuesta todavía requiere validación y las pruebas fueron menos consistentes para la inflamación de MASH.
MASLD es una enfermedad asociada a la disfunción metabólica que va desde la acumulación de grasa en el hígado hasta formas con mayor daño. MASH es la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, una forma de MASLD que también incluye inflamación y daño de las células hepáticas. La fibrosis es la formación de tejido cicatricial y, en etapas avanzadas, puede llegar a cirrosis.
El trabajo de The Lancet evaluó 12 marcadores individuales y 18 paneles de varios marcadores en adultos de 13 países de Europa y Estados Unidos. Los investigadores compararon sus resultados con biopsias revisadas por especialistas. Cada participante tenía al menos una medición de biomarcadores, pero no todos necesariamente fueron evaluados con todas las pruebas.

SomaSignal destacó para las cicatrices avanzadas
Para la fibrosis avanzada, el panel proteómico SomaSignal tuvo el mejor rendimiento en ese estudio. Las puntuaciones que combinan mediciones de rigidez hepática con otros datos, como FibroMeter-VCTE y Agile 3+, también superaron el umbral fijado por los investigadores.
Para la cirrosis, las pruebas de sangre ELF y ADAPT estuvieron entre las herramientas que alcanzaron ese criterio.
Un segundo estudio del programa, publicado en Nature Medicine el 24 de julio de 2026, analizó a 357 participantes de la cohorte LITMUS que tenían biopsias y pruebas de imagen disponibles. La elastografía por resonancia magnética y Agile 3+ superaron el umbral del estudio para detectar fibrosis avanzada.
La elastografía es una técnica de imagen que mide la rigidez del tejido hepático, una señal que ayuda a estimar la presencia de cicatrices. Los dos análisis proceden de la misma cohorte, así que sus tamaños, 1,590 y 357 participantes, no deben sumarse como si fueran poblaciones independientes.
La inflamación sigue siendo más difícil de detectar
Los dos trabajos también buscaron identificar la llamada MASH de riesgo, definida en estos estudios como MASH acompañada de fibrosis en etapa 2 o superior.
En el análisis de The Lancet, SomaSignal alcanzó una AUC de 0.83 para ese cuadro y superó el umbral fijado para la investigación. La AUC compara la capacidad de una prueba para distinguir entre personas con y sin la condición: 0.5 equivale al azar y 1 a una separación perfecta. Un resultado de 0.83 no significa que la prueba acierte 83% de los diagnósticos.
En el estudio de imágenes, ninguna de las pruebas evaluadas superó significativamente el criterio mínimo para identificar MASH o MASH de riesgo.
Quentin Anstee, coordinador del consorcio LITMUS y coautor principal de ambos trabajos, reconoció la diferencia en un comunicado de la Universidad de Newcastle: “Detectar la inflamación activa del hígado sigue siendo más difícil, pero empiezan a estar disponibles pruebas no invasivas prometedoras”.
La ruta con gamma-GT todavía necesita validación
El estudio de The Lancet también encontró que algunas secuencias de dos pruebas que comenzaban con el análisis sanguíneo gamma-GT alcanzaron el umbral establecido para fibrosis avanzada y MASH de riesgo. La Universidad de Newcastle plantea que, tras una validación adicional, gamma-GT podría usarse como primera evaluación y después recurrir a ELF o FibroScan en quienes necesiten más pruebas.
Esta propuesta difiere de una guía europea publicada en 2024 por las sociedades EASL, EASD y EASO. La guía recomienda comenzar con una puntuación como FIB-4 y, cuando hace falta una evaluación adicional, emplear elastografía o una prueba como ELF. También señala que la biopsia no suele ser necesaria para el manejo clínico de MASLD, aunque conserva utilidad para confirmar esteatohepatitis y descartar otras causas.
Los resultados tienen límites claros
Los participantes del estudio de imágenes habían sido atendidos en centros especializados y 94% era de etnia blanca. Sus autores advierten que los resultados no deben extrapolarse al tamizaje de la población general en atención primaria y podrían no representar el rendimiento de las pruebas en grupos más diversos.
El programa recibió apoyo de la iniciativa europea IMI2, respaldada por la Unión Europea y la federación de la industria farmacéutica EFPIA. El artículo de Nature Medicine declara relaciones financieras de varios autores con empresas del sector y señala que el financiador no participó en el diseño, la ejecución, el análisis ni la redacción del estudio.
Las investigaciones midieron la capacidad de las pruebas para aproximarse al resultado de una biopsia. No demostraron directamente cuántos procedimientos evitaría la ruta propuesta en la práctica clínica ni si mejoraría los resultados de salud de los pacientes.
Por ahora, el resultado central está acotado: las pruebas rindieron mejor al detectar fibrosis avanzada que al identificar inflamación activa. El estudio no demuestra todavía cuántas biopsias evitaría una ruta con gamma-GT ni si mejoraría los resultados de salud.
