Tensión de Hubble: El misterio cósmico que la física no puede resolver

Tensión de Hubble: El misterio cósmico que la física no puede resolver

El Nobel Adam Riess expone el misterio de la tensión de Hubble: la expansión del universo sigue sin cuadrar.

Por Humberto Toledo el 25 de julio del 2026 a las 9:25 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La medición local de la expansión del universo registra 73 km/s/Mpc, mientras que el modelo estándar predice 67 km/s/Mpc.
  • La discrepancia del 8% al 9% supera las cinco sigma, el límite estadístico donde los científicos descartan una simple coincidencia.
  • Tres nuevos observatorios buscan resolver el dilema, incluyendo el telescopio Nancy Grace Roman que despegará en septiembre de 2026.

El astrofísico Adam Riess confirmó que los dos métodos principales para medir la velocidad de expansión del universo siguen sin coincidir, abriendo una grieta en la cosmología moderna. Tras una década de revisiones rigurosas utilizando los telescopios Hubble y James Webb, la brecha estadística supera las cinco sigma, lo que descarta cualquier error instrumental y pone en duda la validez del modelo cosmológico estándar.

La tensión de Hubble es una discrepancia cosmológica que describe la contradicción entre la velocidad de expansión del universo medida en el cosmos cercano y la predicha a partir del universo temprano.

Durante el podcast The Joy of Why de Quanta Magazine, publicado el 23 de julio de 2026, el ganador del Nobel de Física 2011 explicó que su equipo obtiene un valor cercano a 73 kilómetros por segundo por megapársec (km/s/Mpc) al medir estrellas que explotan en galaxias cercanas. En contraste, el modelo estándar, calibrado con el fondo cósmico de microondas, predice una velocidad de 67 km/s/Mpc.

Esta diferencia de entre el 8% y el 9% ha resistido diez años de revisiones exhaustivas. Riess, quien lidera el proyecto SHOES en la Universidad Johns Hopkins, buscaba reducir el margen de error del 10% al 1%. Sin embargo, en 2013, los datos del satélite Planck de la Agencia Espacial Europea fijaron la predicción en 67 con extrema precisión, mientras que la medición local se estancó en 73.

“Sigue siendo un modelo. No es la física en sí misma”, advirtió Riess sobre la resistencia de la comunidad científica a soltar el modelo tradicional, apuntando que ninguna de las dos mediciones muestra fallas de origen.

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El misterio del 96% invisible

El modelo estándar Lambda-CDM plantea un panorama complejo. La materia ordinaria, es decir, todo lo que podemos tocar y ver en la tabla periódica, representa apenas el 4% del universo. El resto consiste en un 26% de materia oscura y un 70% de energía oscura, una fuerza cuya estimación teórica mediante mecánica cuántica falla por la absurda cantidad de 120 órdenes de magnitud.

Aunque este modelo funcionó con éxito durante 25 años para explicar la formación de galaxias, hoy acumula grietas insalvables:

  • La tensión de Hubble, con una discrepancia insuperable.
  • Los datos del instrumento DESI, que sugieren que la energía oscura no actúa como una constante.
  • La homogeneidad de la materia cercana, que resulta más lisa de lo proyectado por el fondo cósmico.

Para explicar la encrucijada, Riess recordó un dilema del siglo XIX. Cuando Urano se desvió de su órbita, los matemáticos predijeron la existencia de un planeta invisible. Apuntaron los telescopios y descubrieron Neptuno, salvando la teoría de Newton.

Pero cuando Mercurio falló de igual forma, buscaron un planeta fantasma llamado Vulcano que nunca existió. La solución real no fue más materia, sino una física completamente nueva: la teoría de la relatividad general de Einstein. La tensión de Hubble se encuentra exactamente en ese mismo dilema.

Tres telescopios para salvar la física

Tres nuevos observatorios buscan resolver el misterio de forma definitiva. El telescopio terrestre Vera Rubin y el observatorio espacial Euclid ya recogen datos en el espacio. A ellos se unirá el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está programado para septiembre de 2026.

El telescopio Roman destaca por su enorme capacidad tecnológica. Su cámara capturará un campo de visión 100 veces mayor que el del Hubble y operará con una velocidad de recolección de datos 1,000 veces superior.

Si estos nuevos instrumentos ratifican la discrepancia, la comunidad científica tendrá que reescribir las leyes de la cosmología intermedia. El modelo que hoy llamamos estándar podría pasar a la historia como un simple borrador del universo real.

Fuente: 1

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