✨︎ Resumen (TL;DR):
- La NASA adelantó el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman para el 30 de agosto de 2026, nueve meses antes de su límite oficial de mayo de 2027.
- El observatorio costó 4,300 millones de dólares y viajará a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX.
- Estrenará un avanzado coronógrafo activo con espejos deformables capaz de aislar la luz estelar para retratar exoplanetas directamente.
La NASA lanzará el telescopio espacial Nancy Grace Roman el próximo domingo 30 de agosto de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. El observatorio, que costó 4,300 millones de dólares, despegará desde el Centro Espacial Kennedy con nueve meses de anticipación respecto a su fecha límite oficial y buscará detectar exoplanetas y agujeros negros medianos.
El despegue está programado no antes de las 5:20 de la mañana, hora del centro de México. Este proyecto de la agencia espacial estadounidense llegará al espacio por debajo del presupuesto originalmente planeado y con un arsenal tecnológico sin precedentes.

El coronógrafo que borra estrellas
Para estudiar mundos lejanos, el telescopio incorpora tecnología nunca antes probada fuera de la Tierra. Un coronógrafo activo es un instrumento óptico que bloquea de forma dinámica el brillo de una estrella mediante espejos deformables para fotografiar directamente los planetas a su alrededor.
A diferencia de los coronógrafos estáticos de los telescopios Hubble y James Webb, este sistema mide la luz residual y la cancela en tiempo real. Utiliza dos espejos especiales con un tablero de 48 por 48 actuadores mecánicos diminutos.
Ilya Poberezhskiy, ingeniero de sistemas del instrumento en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), detalla que cada sección de vidrio se mueve un máximo de medio micrómetro, en incrementos de unos 10 picómetros, “alrededor de una décima parte del diámetro de un átomo de hidrógeno”.
Esta precisión extrema genera una zona oscura alrededor de la estrella para encontrar cuerpos celestes. El mecanismo mejora hasta 1,000 veces la capacidad para separar la luz de un planeta del brillo de su sol.
“No estamos mirando la estrella. No estamos mirando el efecto del planeta sobre la estrella. Estamos mirando el planeta, y eso es sumamente poderoso”, explica Meredith MacGregor, profesora de astronomía en Johns Hopkins.
En busca de la Tierra 2.0 y agujeros negros
El objetivo principal no son exoplanetas gigantes y calientes, sino mundos fríos y maduros similares a Júpiter. Brandon Creager, ingeniero mecánico principal del coronógrafo en el JPL, indica que este desarrollo tecnológico “es el peldaño crítico para encontrar la Tierra 2.0”.
Por otra parte, el telescopio usará su cámara de 300 megapíxeles para barrer el cielo con un campo de visión 100 veces mayor al del Hubble. Este poder óptico servirá para cazar agujeros negros medianos de entre 100,000 y 100 millones de masas solares.
Estos objetos invisibles se delatan cuando devoran estrellas cercanas en un proceso llamado evento de disrupción de marea (TDE). El telescopio de la NASA vigilará una porción de cielo equivalente a 90 lunas llenas.
Un estudio calcula que el Roman detectará de forma directa alrededor de 100 de estos destructivos eventos por año. Muchos de ellos provendrán del mediodía cósmico, una etapa ocurrida hace más de 11,000 millones de años.
“Gracias a la alta sensibilidad de Roman, podemos encontrar múltiples eventos de disrupción de marea a distancias mayores y en épocas cósmicas más tempranas que nunca”, destaca Mitchell Karmen, investigador de Johns Hopkins.
Una misión sin retrasos financieros
El observatorio se posicionará en el punto de Lagrange L2, a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra. Su espejo primario de 2.4 metros de diámetro se obtuvo de un excedente militar donado por la Oficina Nacional de Reconocimiento de Estados Unidos.
A diferencia de otros grandes proyectos espaciales que sufren costosos retrasos, el Roman despega antes de lo establecido en su última revisión de calendario de 2021.
La comunidad astronómica se prepara ahora para recibir un volumen masivo de datos. La NASA calcula que el observatorio identificará unos 100,000 planetas adicionales y miles de millones de galaxias durante sus primeros cinco años de operación.
