La EPA exime de reglas contra lluvia ácida a centros de datos

La EPA exime de reglas contra lluvia ácida a centros de datos

La EPA exime a plantas de energía de centros de datos del programa de lluvia ácida si no se conectan a la red.

Por Humberto Toledo el 28 de julio del 2026 a las 7:05 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La EPA determinó que las plantas eléctricas desconectadas de la red pública quedan exentas del Programa de Lluvia Ácida.
  • La decisión se fundamenta en un formulario de 1990 que define a las compañías de servicios públicos por su venta de energía al público.
  • El modelo de generación privada ya genera debate en México, donde la inversión en centros de datos alcanzará los 18,000 millones de dólares.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) eximió a las plantas eléctricas aisladas que abastecen exclusivamente a centros de datos de cumplir con las reglas del Programa de Lluvia Ácida. La medida busca acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial sin saturar la red eléctrica pública ni elevar las tarifas de los usuarios residenciales.

Una planta aislada es una central de generación eléctrica que opera sin conexión física a la red pública para abastecer de energía de forma exclusiva a una instalación privada. Al no estar conectada a la infraestructura común, la EPA determinó que estas instalaciones quedan fuera del programa federal regulado por la Ley de Aire Limpio.

La decisión se oficializó mediante una guía firmada el 16 de julio de 2026 por Aaron Szabo, administrador adjunto de la Oficina de Aire y Radiación de la EPA, y publicada el 27 de julio. Las empresas que construyan termoeléctricas de gas junto a sus instalaciones de IA y eviten la red pública no requerirán permisos federales ni monitoreo continuo de emisiones.

“Garantizar que Estados Unidos mantenga nuestro dominio en inteligencia artificial es esencial para la seguridad nacional y la prosperidad económica. Al mismo tiempo, es igual de importante que protejamos a nuestras comunidades de las alzas en las tarifas eléctricas. Esta guía ofrece una vía para hacer las dos cosas. La EPA se enorgullece de impulsar la agenda del presidente mediante enfoques regulatorios de sentido común”, declaró Aaron Szabo.

Esta postura responde al compromiso “Ratepayer Protection Pledge” de la administración de Donald Trump, que exige a los desarrolladores de tecnología construir o comprar su propia energía para evitar impactos en los costos de los ciudadanos.

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El vacío legal de un formulario de 1990

Para justificar esta exención, la EPA recurrió a la definición histórica de lo que representa una compañía eléctrica de servicios públicos o “utility”. La regulación del Programa de Lluvia Ácida señala que este esquema aplica a equipos de combustión fósil operados por una “utility” que genere energía para su venta.

El reglamento de la EPA define “utility” bajo los criterios del Formulario 860 del Departamento de Energía del año 1990. Ese documento en papel de hace 36 años especifica que una compañía eléctrica es aquella que produce o distribuye energía “principalmente para uso del público”. Al alimentar únicamente a un centro de datos privado, la planta aislada elude la obligación de reportar.

La consulta original que detonó esta guía provino de una empresa que proyecta una central de turbinas de gas de 500 megavatios (MW) para abastecer a un centro de datos vecino. El tamaño de este proyecto supera por 20 veces el umbral de 25 megavatios a partir del cual el programa federal exige controles de emisiones desde su fase dos.

El programa ambiental más exitoso de EE. UU.

El Programa de Lluvia Ácida, nacido con las enmiendas de 1990 a la Ley de Aire Limpio, obligó a reducir a la mitad las emisiones de dióxido de azufre del sector eléctrico para el año 2010, fijando un tope de 8.95 millones de toneladas.

Con esta exención, las plantas desconectadas esquivan tanto el mercado de bonos de carbono de azufre como los controles de óxidos de nitrógeno. Actualmente se calcula que existen cerca de 60 plantas de este tipo operando o en construcción en territorio estadounidense, construidas a paso acelerado y con un escrutinio público mínimo.

La EPA aclaró que esta guía no representa una postura final sobre proyectos específicos, y recordó que la exención federal no anula las facultades de los estados. Los permisos ambientales finales dependen de las agencias locales de aire, cuyas reglas estatales pueden ser mucho más estrictas que las federales.

Presión ambiental y el espejo en México

El anuncio coincide con la resistencia de grupos civiles. Una alianza de 17 organizaciones ambientalistas exigió a la EPA detener el uso de Opteon 2P50, un refrigerante PFAS propuesto por Chemours para enfriar centros de datos, argumentando riesgos de toxicidad. Asimismo, el clúster de supercómputo de xAI en Memphis enfrenta batallas legales por encender turbinas de gas sin permisos locales de aire.

Aunque estas directrices federales corresponden a Estados Unidos, el modelo de generación propia ya se replica en el mercado mexicano. La Asociación Mexicana de Data Centers estima una inversión de 18,000 millones de dólares entre 2025 y 2030 para integrar 1,516 megavatios de capacidad en el país.

Ante la saturación de la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), operadores en Querétaro y otras regiones ya evalúan instalar generación privada a base de gas natural. La diferencia radica en que, mientras en Estados Unidos las reglas federales se relajan, en México el marco legal para este tipo de autoabasto privado y su impacto ambiental aún está por escribirse.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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