La química del magma del Kīlauea apunta a fuentes más altas

La química del magma del Kīlauea apunta a fuentes más altas

El USGS relaciona el magnesio del magma del Kīlauea con fuentes de lava de hasta 540 metros.

Por Humberto Toledo el 9 de agosto del 2026 a las 8:07 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El HVO del USGS vinculó el óxido de magnesio de la tefra con la altura de las fuentes entre los episodios 29 y 48.
  • La erupción ha producido fuentes de 40 a 540 metros; el episodio 43 alcanzó el récord el 10 de marzo de 2026.
  • El Kīlauea sigue en pausa y el HVO ubica el episodio 53 entre el 11 y el 14 de agosto, aunque el cuarto ciclo de crecimiento todavía no está confirmado.

El Observatorio de Volcanes de Hawái (HVO), del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), encontró una relación entre el óxido de magnesio medido en la tefra y la altura de las fuentes de lava del Kīlauea. Entre los episodios 29 y 48, ambos valores subieron y bajaron juntos; en los episodios 46 a 48 el patrón volvió a aparecer. La señal podría revelar una reactivación del suministro de magma. El hallazgo importa porque la altura define qué tan lejos puede viajar la tefra.

El HVO publicó este análisis el 6 de agosto de 2026. La correlación solo aparece a partir del episodio 29: los primeros episodios no mostraron una relación fuerte. Por eso, el observatorio presenta un cuarto periodo de crecimiento como posibilidad, no como confirmación.

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La tefra conserva el estado del magma

La tefra es un conjunto de fragmentos de lava que se enfrían en el aire y conservan la composición del magma justo antes de salir. Cada episodio de fuentes deja muestras de ese instante, y su análisis permite reconstruir en qué estado llegaba el magma.

El indicador principal en Hawái es el óxido de magnesio (MgO): más MgO significa magma más caliente y fresco; menos MgO indica que tuvo tiempo de enfriarse y diferenciarse. El segundo indicador es la forsterita contenida en el olivino, un mineral verde común en las lavas hawaianas que refleja la composición del magma que formó el cristal.

Heather Winslow, autora del análisis, explica el ritmo del suministro con una malasada, la dona hawaiana rellena. Si el relleno entra demasiado rápido o en demasiada cantidad, revienta por el otro lado y deja un desastre. Si entra despacio, sale un chorrito y el postre queda limpio. El ritmo al que el magma llega a la cámara bajo Halemaʻumaʻu se traduce en la intensidad con la que sale.

La erupción comenzó el 23 de diciembre de 2024 y acumula 52 episodios, con un promedio de uno cada 11 días. Las fuentes han variado entre 40 y 540 metros, equivalentes a 130 y 1,770 pies. En su resumen semanal en audio, el HVO señaló que las más altas rebasaron los 1,700 pies, por encima del Empire State Building.

El episodio 44 dejó una firma en el olivino

La mayoría de los 52 episodios produjo cristales de olivino muy parecidos. Para el HVO, esa uniformidad indica que llega tanto magma nuevo a la cámara somera que no alcanza a enfriarse.

El episodio 44 rompió el patrón. Después de la última caída brusca en la altura de la fuente, los científicos del HVO detectaron una población distinta: cristales con un borde de menos magnesio, Fo81 frente al Fo83 habitual. Esa firma sugiere que el magma sí tuvo tiempo de enfriarse y cambiar de composición.

El observatorio plantea una posible baja en el suministro. Con menos magma fresco entrando al sistema, el que ya estaba ahí dispone de más tiempo para enfriarse.

Los tres ciclos previos de crecimiento abarcaron los episodios 5 al 16, 17 al 28 y 29 al 43. Cada uno terminó con un desplome. El cuarto habría comenzado en el episodio 44, y los episodios 46 a 48 mostraron la señal esperada: el MgO y la altura volvieron a subir juntos.

“El Kīlauea podría estar entrando en otro periodo de crecimiento de las fuentes.”

Heather Winslow, investigadora posdoctoral del USGS, en el artículo Volcano Watch del 6 de agosto de 2026.

La altura define el alcance de la ceniza

El episodio 43, ocurrido el 10 de marzo de 2026, duró 9 horas y llevó la boca sur hasta 540 metros, el récord de esta erupción. Los vientos del suroeste empujaron la tefra hacia el noreste.

El HVO documentó más de 200 reportes ciudadanos de caída de material, desde Kalapana, al sur, hasta Laupāhoehoe, al norte. La acumulación continuó en el mirador Uēkahuna, el Kilauea Military Camp, tramos de la carretera 11 y la comunidad Volcano Golf Course. Un tramo de la carretera y parte del parque nacional permanecieron cerrados temporalmente para la limpieza.

El episodio 52, entre el 28 y el 29 de julio, alcanzó 150 metros desde la boca norte. Casi toda su tefra se quedó dentro del área cerrada del parque, al suroeste de las bocas activas. La diferencia entre 540 y 150 metros cambió el alcance del material para quienes viven abajo.

El agua de captación también registró esa diferencia. Muchas casas de la zona dependen de sistemas que recolectan lluvia del techo. Después del episodio 41 de enero, el USGS midió el flúor depositado por la tefra: entre 0.06 y 0.3 partes por millón en los tanques, muy por debajo del límite de 4.0 ppm que la EPA fija para sistemas públicos.

El primer escurrimiento de lluvia contó otra historia: registró entre 7 y 10 ppm en techos sin limpiar, frente a cerca de 1.5 ppm en un techo que sí había sido barrido.

La cautela del HVO: la correlación entre la química y la altura solo aparece desde el episodio 29. Los primeros episodios no mostraron una relación fuerte y el cuarto ciclo de crecimiento sigue siendo una posibilidad.

El episodio 53 todavía tiene una ventana móvil

Los inclinómetros de la cumbre miden cómo se hincha el terreno mientras se acumula magma. El HVO usa esa señal para estimar cuándo puede comenzar el siguiente episodio, pero el pronóstico cambia conforme el sistema se ajusta.

La ventana del episodio 53 cambió seis veces en siete días:

  • 2 de agosto: del 6 al 13.
  • 3 de agosto: del 7 al 14.
  • 4 de agosto: del 8 al 14.
  • 5 de agosto: del 8 al 13.
  • 6 de agosto: del 8 al 12.
  • 8 de agosto: del 10 al 13.
  • 9 de agosto, domingo: del 11 al 14 de agosto.

Casi todos los ajustes respondieron a escalones de deflación que retrasaron el llenado. Los inclinómetros ayudan a estimar cuándo llegará el episodio, no qué tamaño tendrá. La química busca responder esa segunda pregunta.

Winslow y su equipo realizan el análisis casi en tiempo real, con un acuerdo de cooperación con la Universidad de Hawái en Hilo y la colaboración de otros observatorios volcánicos del USGS.

La actualización diaria emitida a las 9:38 de la mañana del domingo 9 de agosto, hora de Hawái, reportó resplandor débil y continuo solo desde la boca norte. La boca sur y la grieta que se abrió el 30 de julio permanecían a oscuras.

El nivel de alerta volcánica sigue en ADVISORY y el código de color para aviación en AMARILLO. Las emisiones de dióxido de azufre se mantienen entre 1,000 y 5,000 toneladas diarias. Toda la actividad ocurre dentro de un área cerrada del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.

El USGS mantiene tres cámaras en transmisión continua apuntando a la cumbre.

Si los próximos episodios confirman la lectura del HVO, el Kīlauea podría volver a lanzar fuentes cada vez más altas y el récord de 540 metros de marzo dejaría de ser el techo de esta erupción. Aun así, esa marca quedaría lejos de los más de 580 metros medidos en Kīlauea Iki en 1959, la fuente más alta jamás registrada en este volcán.

Para Kaʻū, Puna e Hilo, la cifra relevante no será el récord histórico, sino cuántos metros alcance la próxima fuente y hasta dónde lleve la tefra.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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