✨︎ Resumen (TL;DR):
- Investigadores de la Universidad de Texas en Austin reestimaron la edad del cráter Ames, enterrado bajo Oklahoma.
- 10 de las 11 mediciones de circón más jóvenes arrojaron una media de 369.7 millones de años, con un margen de ±5.9 millones.
- La fecha coincide con una extinción marina del Devónico, pero el estudio no demuestra que el impacto la causara.
Investigadores de la Universidad de Texas en Austin estiman que el cráter Ames, enterrado bajo Oklahoma, pudo formarse hace unos 370 millones de años, casi 100 millones después de la fecha que se le atribuía. La nueva datación de minerales acerca el impacto a una gran extinción del Devónico, pero no demuestra que la haya causado.
El cráter tiene entre 14 y 16 kilómetros de diámetro. El estudio, publicado en julio de 2026 en Meteoritics & Planetary Science, revisa su cronología. La Universidad de Texas difundió los resultados el 28 de septiembre.

Los fósiles podrían ser más antiguos que el impacto
Hasta ahora, Ames se asociaba con un episodio de impactos del Ordovícico ocurrido hace unos 467 millones de años. Esa edad procedía de fósiles de conodontos hallados en los sedimentos que rellenan el cráter.
Elizabeth Catlos y sus colegas proponen otra explicación: el choque pudo remover materiales más antiguos e incorporarlos al relleno. Si fue así, los fósiles fecharían las rocas desplazadas, no la colisión.
Los circones apuntan al Devónico tardío
Para contrastar esa explicación, el equipo analizó circones de rocas vinculadas al impacto mediante datación por uranio y plomo. Realizó 37 mediciones.
La mayoría registró la edad del granito original, cercana a 1,400 millones de años. Sin embargo, 10 de las 11 mediciones más jóvenes dieron una media de 369.7 millones de años, con un margen de ±5.9 millones.
Los autores interpretan esa señal como la mejor pista disponible de que Ames se formó durante el Devónico tardío. Aun así, la señal no basta para fijar el instante exacto de la colisión.
La coincidencia con la extinción no prueba causalidad
El límite entre las etapas Frasniense y Fameniense, asociado con una crisis de extinción de vida marina, se ubica alrededor de los 372 millones de años. La estimación de Ames se superpone con ese periodo dentro de su margen de incertidumbre.
El trabajo no aporta pruebas de que el impacto provocara la extinción o contribuyera a ella. Una coincidencia temporal no establece una relación de causa y efecto.
Los propios minerales dejan otra duda. Los circones con edades devónicas no muestran las deformaciones de choque características. Otros cristales sí presentan esas huellas, pero conservan edades antiguas o mezcladas.
El equipo considera posible que el calor del impacto modificara los minerales jóvenes sin dejar las mismas marcas. Aún necesita más muestras para vincular la señal de 369.7 millones de años con el momento exacto de la colisión.
Nuevas fechas y material expulsado
El equipo propone obtener nuevas fechas de circón y buscar material expulsado por el impacto. Ese material pudo enfriarse rápidamente y conservar una señal más clara.
Esas muestras también podrían ayudar a revisar la cronología de otros cráteres enterrados.
