Mares antiguos señalan cuatro reorientaciones de la Tierra

Mares antiguos señalan cuatro reorientaciones de la Tierra

Un estudio reconstruye 320 millones de años y detecta cuatro reorientaciones terrestres a partir de mares antiguos

Por Humberto Toledo el 2 de octubre del 2026 a las 8:43 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Mathew Domeier y su equipo analizaron mapas de inundación continental separados por 10 millones de años.
  • El registro de mares antiguos apunta a cuatro episodios entre hace 200 y 20 millones de años, dentro de una reconstrucción de 320 millones de años.
  • La evidencia marina alimenta el debate sobre la velocidad de la deriva polar, frente a un estudio de 2025 que encontró movimientos amplios, pero relativamente lentos.

Science publicó el 1 de octubre de 2026 un estudio que encontró señales de cuatro episodios de reorientación de la parte sólida de la Tierra. El equipo de Mathew Domeier, de la Universidad de Oslo, reconstruyó 320 millones de años con las huellas de antiguos mares que cubrieron los continentes y comparó mapas de inundación continental separados por 10 millones de años para buscar cambios compatibles con una deriva polar verdadera rápida.

La deriva polar verdadera es la reorientación conjunta de la corteza y el manto respecto al eje de giro. Ese cambio modifica la latitud de los continentes y puede alterar los climas a los que quedan expuestos.

Reconstruirla resulta difícil porque el movimiento de las placas puede confundirse con una reorientación global. Distinguir ambos procesos complica el cálculo de cuánto cambió la posición de los continentes y cuánto se desplazaron las propias placas.

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Cuatro intervalos en el registro marino

El paleomagnetismo utiliza el registro del campo magnético conservado en las rocas para reconstruir posiciones antiguas. La incertidumbre sobre la edad de esas rocas puede sesgar las velocidades calculadas.

El nuevo trabajo buscó patrones de inundación y exposición continental compatibles con una reorientación rápida. Para ello examinó cómo los mares cubrieron o dejaron expuestas zonas continentales en distintos momentos del pasado.

El análisis señala cuatro intervalos:

  • 200 a 190 millones de años, durante el Jurásico temprano.
  • 150 a 140 millones de años, del Jurásico tardío al Cretácico temprano.
  • 100 a 90 millones de años, durante el Cretácico.
  • 30 a 20 millones de años, del Oligoceno al Mioceno.

Estos registros marinos añaden una vía distinta para rastrear cambios de latitud. También permiten comparar la señal de las antiguas inundaciones continentales con las reconstrucciones basadas en rocas y magnetismo.

La velocidad sigue abierta a discusión

En abril de 2025, Bram Vaes y Douwe J. J. van Hinsbergen publicaron en AGU Advances un estudio que encontró movimientos amplios, aunque relativamente lentos. Su análisis no halló evidencia de oscilaciones rápidas superiores a un grado por millón de años, propuestas para el Cretácico y el Jurásico tardío.

El trabajo de 2025 corrigió sesgos de edad en los datos paleomagnéticos. La investigación nueva ofrece una prueba adicional mediante los registros marinos. Comparar ambos resultados requiere revisar los métodos y los umbrales que cada análisis utiliza para llamar rápido a un movimiento.

La diferencia entre ambos enfoques deja abierta una pregunta central: qué tan rápido ocurrieron los episodios identificados en los mares antiguos. La respuesta depende de la duración que se asigne a cada intervalo y de la manera en que se defina una reorientación rápida.

Una escala distinta en el presente

Las mediciones modernas operan en otra escala temporal. En 2018, la NASA informó que el eje de giro se había desplazado unos 10 centímetros por año durante el siglo XX respecto a la superficie.

El análisis de la NASA relacionó ese movimiento con la pérdida de hielo, la recuperación del terreno después del deshielo y la circulación de materiales en el manto. Esos datos corresponden a mediciones modernas, mientras el nuevo estudio reconstruye episodios ocurridos a lo largo de 320 millones de años.

Los registros marinos ofrecen una vía para revisar cuándo cambiaron las latitudes de los continentes. Para relacionar cada episodio con efectos ambientales o biológicos concretos todavía hace falta precisar su duración, velocidad y causas.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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