✨︎ Resumen (TL;DR):
- El Hospital SickKids descubrió que el gen no codificante PTCHD1-AS controla los comportamientos sociales y repetitivos del autismo.
- Los investigadores analizaron datos genómicos de más de 9,300 personas y confirmaron que la alteración genética no afecta la capacidad cognitiva.
- El hallazgo abre una ruta médica inédita para crear terapias enfocadas en las características principales del trastorno.
Investigadores de The Hospital for Sick Children (SickKids) en Toronto identificaron una sección del genoma humano responsable de los comportamientos sociales y repetitivos del Trastorno del Espectro Autista (TEA). El estudio, publicado este martes en la revista Nature, demuestra que las alteraciones en el gen PTCHD1-AS moldean estos rasgos neurológicos sin afectar el aprendizaje ni la inteligencia.
Hasta ahora, la ciencia médica asociaba cerca de 100 genes codificadores de proteínas con el autismo. La mayoría de ellos involucra retos de desarrollo general (discapacidad intelectual, epilepsia o déficit de atención). En contraste, el equipo dirigido por el Dr. Stephen Scherer, Jefe de Investigación de SickKids, detectó un impacto directo en la conducta social tras analizar información de más de 9,300 individuos.
Los datos muestran que las deleciones en el gen PTCHD1-AS (ubicado en el cromosoma X) aumentan la susceptibilidad al autismo en los varones. Las mujeres poseen un segundo cromosoma X que las protege de esta alteración.
“PTCHD1-AS nos da un nuevo punto de entrada para estudiar la biología del TEA, afinando nuestra comprensión de cómo vías biológicas específicas se relacionan con rasgos clave del autismo”, indicó Scherer en un comunicado oficial. “Esto es esencial, porque ninguna de las nuevas terapias en ensayos clínicos está diseñada para modular las características principales del TEA”.

El impacto molecular en el cerebro
Los modelos con ratones confirmaron los resultados obtenidos en humanos. Los machos sin este gen mostraron un comportamiento social distinto y un aumento de acciones repetitivas, pero lograron un desempeño estándar en tareas de memoria y atención.
A nivel biológico, los científicos observaron que la disrupción del PTCHD1-AS altera la plasticidad sináptica dentro del cuerpo estriado (la zona del cerebro que regula las conductas repetitivas). Los perfiles multiómicos mostraron cambios en las proteínas vinculadas a la modulación sináptica y la mielinización.
“A través de un enfoque multidisciplinario que combina genética humana, modelos de ratón, multiómica y electrofisiología, hemos conectado un gen no codificante con cambios medibles en la función cerebral”, detalló el Dr. Graham Collingridge, coautor del estudio e investigador en el Instituto Lunenfeld-Tanenbaum de Sinai Health.
Los registros de SickKids indican que aproximadamente uno de cada 50 niños y adolescentes en Canadá tiene un diagnóstico de autismo. Ahora, el objetivo del equipo es analizar a fondo los circuitos cerebrales afectados por el gen PTCHD1-AS para trazar nuevos blancos terapéuticos aplicables a todo el espectro autista.
“Me asombra cuánto de nuestra disposición está ‘cableado’ genéticamente, incluso en los rasgos que moldean la forma en que conectamos e interactuamos”, concluyó Scherer.
