Dos beagles editadas con CRISPR sin Can f 1

Dos beagles editadas con CRISPR sin Can f 1

Dos beagles editadas con CRISPR no producen Can f 1; el experimento aún no está aprobado por la FDA.

Por Humberto Toledo el 7 de agosto del 2026 a las 5:09 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Kindred Companion Sciences presentó a Alfie y Bailey, dos beagles editadas para no producir Can f 1.
  • Can f 1 es el principal de los nueve alérgenos caninos; entre 70% y 90% de los pacientes alérgicos al perro reaccionan a este alérgeno.
  • La evidencia se limita a dos perras y una prueba cutánea. No están a la venta y la modificación no tiene aprobación de la FDA.

El 5 de agosto de 2026, Kindred Companion Sciences, una empresa de Nueva York, presentó a Alfie y Bailey, dos beagles nacidas en septiembre de 2024 cuyos análisis no detectaron la proteína Can f 1 en la saliva, el pelo ni la caspa. La compañía usó CRISPR-Cas9 para modificar el gen que la produce, con la meta de eliminar el principal alérgeno de los nueve descritos en perros. Las perras tienen casi dos años, no están a la venta y la alteración sigue siendo experimental, sin aprobación de la FDA.

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Qué cambió CRISPR en las dos beagles

Can f 1 es una lipocalina que el perro segrega desde el tejido de la lengua hacia la saliva y desde ciertas glándulas de la piel hacia la caspa. Esas son las dos rutas por las que se expone casi todo el mundo a esta proteína.

CRISPR-Cas9 es una técnica de edición genética que el equipo usó para insertar una sola base en el exón 1 del gen de Can f 1. Ese cambio desajusta la lectura del gen y hace que la proteína deje de producirse.

Matt Walker, el genetista que fundó Kindred en 2020, explicó a GEN que el equipo no introdujo ADN ajeno. La variante aparece de forma natural en algunos perros; la intervención consistió en dirigirla a un punto exacto del genoma. Walker es alérgico a los perros desde niño y también es dueño de Bailey.

El trabajo, publicado en The CRISPR Journal, describe la primera vez que este método funciona en un perro.

Para obtenerlas, el equipo tuvo que clonar

Las células ya editadas sirvieron como donantes de núcleo en una transferencia nuclear somática, la técnica de clonación con la que nació la oveja Dolly. El procedimiento comenzó con fibroblastos de piel canina y terminó con embriones transferidos a una beagle gestante subrogada.

El resultado fueron dos hembras genéticamente idénticas entre sí.

El procedimiento deja una pregunta práctica. Ni el comunicado de Kindred ni la entrevista con GEN detallan si la edición podrá transmitirse mediante cría convencional o si cada camada necesitará otra transferencia nuclear. La diferencia separa un producto escalable de un experimento costoso.

Qué encontraron en Alfie y Bailey

Según los datos que difundió la compañía, el estudio reportó:

  • No se detectó Can f 1 en la saliva ni en el pelo y la caspa de las dos perras editadas.
  • Los exámenes veterinarios registraron crecimiento y desarrollo normales en ambas, que tenían casi dos años al momento de la presentación.
  • La secuenciación del genoma completo no encontró ediciones fuera de objetivo en los sitios analizados.
  • En una prueba de punción cutánea, una persona sensibilizada reaccionó a muestras de perros sin editar y no tuvo una respuesta detectable a las de Alfie y Bailey.

El resultado tiene un límite claro: una prueba en una sola persona no permite saber cómo responderán más pacientes alérgicos. Tampoco demuestra que las dos beagles sean hipoalergénicas en sentido amplio.

Can f 1 es uno de nueve alérgenos

El Libro de las enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA y la SEAIC cataloga nueve alérgenos caninos, de Can f 1 a Can f 9. Can f 1 es el principal: entre 70% y 90% de los pacientes alérgicos al perro reaccionan a él. Los otros ocho siguen presentes, intactos, en Alfie y Bailey.

El doctor Jeff SoRelle, patólogo del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas y ajeno al estudio, señaló a The Associated Press que desactivar el principal alérgeno no elimina los demás. Todavía no se sabe con qué amplitud el cambio puede frenar la alergia canina. Para medirlo hacen falta muchas más personas alérgicas, no una sola.

El mismo manual identifica a las albúminas como la familia de proteínas responsable de la reactividad cruzada entre especies. Una persona alérgica a un animal suele reaccionar también a otros; un perro sin Can f 1 no resuelve el problema de quien además es alérgico al gato.

Los controles también cuestionan al perro hipoalergénico

El dato más claro apareció en los controles. Las muestras de caniche y goldendoodle provocaron una reacción alérgica medible en la prueba, pese a la fama hipoalergénica de esas razas.

Según la SEAIC, no existe evidencia científica que confirme la existencia de razas hipoalergénicas. Los alérgenos se originan en la saliva y la secreción sebácea y se acumulan en la caspa, no en el pelo. Por eso incluso los gatos Sphynx, que no tienen pelo, provocan más síntomas que otros.

Los antecedentes comerciales tampoco resuelven el problema. En 2009, la empresa Allerca anunció la venta de dos razas de gatos hipoalergénicos. Una investigación de ABC descubrió en 2013 que uno de esos gatos no se diferenciaba de un felino común; la compañía terminó desapareciendo.

Una vía comercial distinta no edita al animal. Purina comercializa un alimento con anticuerpos contra Fel d 1 que reduce el alérgeno activo en la saliva del gato, aunque su efecto clínico a largo plazo sigue en estudio.

Por ahora, no hay cachorro a la venta

Los intentos de crear mascotas hipoalergénicas llevan casi dos décadas. The Associated Press recuerda que los esfuerzos previos se apoyaron sobre todo en la clonación y produjeron cachorros más enfermos y demasiado parecidos entre sí. El manual de la Fundación BBVA y la SEAIC también advertía que obtener animales editados podía exigir clonación y manipulación de embriones, sin saber si crecerían sanos.

Alfie y Bailey son la primera respuesta parcial a esa duda: llegaron a casi dos años con crecimiento y desarrollo normales, sin anomalías reportadas.

Pero no están disponibles comercialmente. Kindred aclara que la alteración genómica es de carácter investigacional y no cuenta con aprobación de la FDA, la agencia que regula a los animales editados genéticamente en Estados Unidos. La empresa no ha dado fecha, y The Associated Press calcula que faltan años para que alguien pueda comprar un cachorro como ellas.

El dilema también toca a los hogares de México

En España, la alergia al perro es la más frecuente entre las alergias a animales, por delante de la del gato. El 40% de los hogares españoles convive con al menos una mascota; hay cerca de 22 millones de animales domésticos censados, de los cuales unos 5 millones son perros.

El estudio multicéntrico Alergológica 2015 encontró que 21% de los pacientes con rinitis o asma estaba sensibilizado a la caspa de perro y gato, la tercera causa de alergia respiratoria después de pólenes y ácaros. En 1992, la cifra era de 15%.

En México, el INEGI ubica en 69.8% los hogares con alguna mascota. El bioeticista Arthur Caplan, de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, reconoció a The Associated Press que la técnica permitiría que mucha más gente tuviera mascota, pero advirtió: “puede desalentar a la gente de recurrir a animales callejeros y no deseados”.

La preocupación tiene una dimensión concreta. En la Ciudad de México, La Jornada estima 1.2 millones de perros en situación de calle y unas 4 mil denuncias anuales por maltrato o abandono ante la PAOT. Un perro editado se compra; uno de la calle se adopta. Si el primero se vuelve un producto de catálogo, el segundo compite en desventaja.

El resultado actual es preciso, pero limitado: dos perras sin Can f 1, ocho alérgenos intactos y una prueba cutánea en una sola persona. Antes de hablar de un perro hipoalergénico disponible, faltan datos en más pacientes, aclarar si la edición se hereda por cría convencional y la aprobación de la FDA. Por ahora, Alfie y Bailey siguen siendo un experimento investigacional, no una opción comercial.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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