✨︎ Resumen (TL;DR):
- El programa interno de Meta, Model Capability Initiative (MCI), dejó expuestas conversaciones privadas y contraseñas de empleados.
- La herramienta registra la actividad de más de 200 aplicaciones y sitios web sin cifrar la información recopilada.
- Más de 1,500 empleados firmaron una petición en contra de este software de rastreo obligatorio en Estados Unidos.
Meta dejó al descubierto información altamente confidencial recopilada mediante su programa de rastreo interno diseñado para entrenar inteligencia artificial. Empleados de la firma en Estados Unidos tuvieron acceso a registros sin cifrar de sus compañeros, incluidos prompts de IA, contraseñas y conversaciones privadas en tiempo real, lo que contradice las garantías de privacidad de la empresa.

¿Cómo funciona el espionaje interno de Meta?
Para enseñar a sus modelos a interactuar con computadoras como seres humanos, la tecnológica implementó el Model Capability Initiative (MCI). Esta herramienta registra de forma masiva las pulsaciones de teclado, capturas de pantalla y movimientos de mouse en las computadoras de sus empleados.
La recolección es tan invasiva que abarca más de 200 aplicaciones de uso diario, tales como Gmail, Slack, GitHub, VSCode, LinkedIn, Wikipedia y la herramienta interna Metamate. Sin embargo, en lugar de mantener estos datos blindados, se descubrió que estaban almacenados sin cifrar y vinculados al software de seguridad interna de la compañía, dejándolos al alcance de personal no autorizado.
Ante las dudas sobre el manejo de esta información, un portavoz de Meta declaró previamente que “hay salvaguardas para proteger el contenido sensible, y los datos no se usan para ningún otro propósito”. No obstante, la exposición masiva reportada por Wired y Business Insider contradice esa postura oficial.
Malestar laboral y presión por el RGPD europeo
El despliegue del MCI coincidió con una etapa de alta tensión en la empresa, marcada por el despido de 8,000 trabajadores (aproximadamente el 10% de la plantilla global). Esto generó la sospecha interna de que el personal estaba entrenando a la tecnología que eventualmente lo reemplazaría.
Un ingeniero de Meta expresó su descontento en un foro corporativo, señalando: “Egoístamente, no quiero que rastreen mi pantalla porque se siente como una invasión a mi privacidad. Pero, mirándolo en grande, no quiero vivir en un mundo donde se explote a los seres humanos, empleados o no, por sus datos de entrenamiento”.
Esta polémica también resuena en el ámbito legal. Kleanthi Sardeli, analista del grupo activista austriaco NOYB, advirtió a Reuters que “incorporar el chat de un empleado a un modelo de IA es incompatible con el propósito original de una comunicación de trabajo”. De hecho, las estrictas leyes del RGPD en la Unión Europea impidieron que Meta aplique este rastreo a su personal en territorio europeo.
Intento de control y dudas en el aire
Tras el estallido de la protesta interna y la recolección de más de 1,500 firmas en contra del sistema, el director ejecutivo, Mark Zuckerberg, admitió fallos de gestión en una nota corporativa el 12 de junio de 2026, asegurando que no habrá más recortes masivos de personal este año. Además, la compañía ofreció de manera limitada la opción de pausar el rastreo en lapsos de 30 minutos.
La brecha de seguridad reabre el debate sobre la voracidad de las firmas de tecnología para conseguir datos de entrenamiento. Si las medidas de seguridad de Meta fallaron con sus propios trabajadores, queda en entredicho su capacidad de cuidar la información del público general.
