✨︎ Resumen (TL;DR):
- Meta retiró discretamente una función de reconocimiento facial oculta en su app para los smart glasses Ray-Ban.
- El sistema extraía biometría desde una aplicación con más de 50 millones de descargas para identificar personas en la calle.
- Ejecutivos de Meta atacaron a la prensa, pero la empresa tiene antecedentes de demandas millonarias por manejo de datos.
Meta eliminó el código de reconocimiento facial integrado en la app de sus lentes inteligentes Ray-Ban, apenas días después de que una investigación de la revista WIRED dejara al descubierto la existencia de la herramienta. La filtración cuestiona los límites de vigilancia de la compañía y su intención de operar herramientas biométricas a espaldas de los usuarios.
El código, bautizado internamente como NameTag, fue localizado en el software oficial que requieren los lentes Ray-Ban y Oakley, una app que acumula más de 50 millones de descargas a nivel global.
NameTag es un sistema compuesto por tres modelos de inteligencia artificial que detectan rostros, los recortan y los convierten en firmas biométricas matemáticas.
Al activarse, la herramienta cruzaba las caras captadas por las cámaras de los lentes con una base de datos local en el smartphone del usuario. Si el software reconocía a la persona, disparaba una notificación; si el rostro era desconocido, lo indexaba y guardaba en una carpeta de pendientes.
La Electronic Frontier Foundation (EFF) validó la existencia del código de forma independiente. “A pesar de los miles de millones de razones para no hacerlo, Meta parece haber creado la capacidad de convertir a sus clientes en una máquina de vigilancia distribuida”, declaró Cooper Quintin, tecnólogo del Threat Lab de la EFF.
La directiva de la tecnológica reaccionó a la defensiva. Andy Stone, vicepresidente de comunicaciones de Meta, calificó el reporte como “periodismo más que deficiente”, “intelectualmente deshonesto” y “puro clickbait impulsado por activismo”.
El CTO de la empresa, Andrew Bosworth, secundó el ataque y tachó la publicación de “increíblemente engañosa”.

Un historial biométrico bajo escrutinio
Ryan Daniels, vocero de la empresa, dio una postura oficial más moderada: “Hemos dicho antes que estamos explorando este tipo de funciones, y lo que están viendo es solo evidencia de esa exploración. Nada se ha enviado a los consumidores y no se ha tomado una decisión final sobre qué hacer aquí, si es que se hace algo”.
El portavoz aseguró que la empresa no está construyendo una base de datos facial centralizada. Sin embargo, un memorando interno filtrado por WIRED indicaba que Meta planeaba lanzar el sistema durante un entorno político dinámico, calculando que los grupos civiles tendrían sus recursos enfocados en otras disputas y no los atacarían.
El hallazgo encendió las alertas de la ACLU y Fight for the Future, organizaciones que advirtieron que la función permitiría a acosadores identificar a sus víctimas en público sin consentimiento.
El historial reciente pesa contra la compañía: Meta cerró el sistema de reconocimiento facial de Facebook en 2021 y desembolsó 650 millones de dólares para resolver una demanda masiva por privacidad, lo que hace el regreso de esta tecnología al hardware un movimiento crítico que la empresa aún se niega a explicar a fondo.
Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30
