✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un reporte de la ONU advierte que la infraestructura de IA devorará recursos equivalentes a naciones enteras.
- Para 2030, los centros de datos requerirán 945 teravatios-hora de electricidad y 9.32 billones de litros de agua.
- Acortar los prompts de los usuarios un 30% puede reducir el gasto energético de la IA hasta un 25%.
El Instituto del Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) publicó un reporte que expone la extrema huella ambiental de los centros de datos que procesan inteligencia artificial. Para el año 2030, el consumo eléctrico y de recursos naturales de esta infraestructura igualará al de naciones enteras.
Si los centros de datos fueran un país, ocuparían el sexto lugar mundial en consumo de energía al final de esta década. Las proyecciones estiman un requerimiento de 945 teravatios-hora de electricidad, casi el triple del uso anual combinado de Pakistán, Bangladesh y Nigeria, donde viven más de 650 millones de personas.
Durante 2025, esta infraestructura ya devoró 448 teravatios-hora, superando el consumo total de Arabia Saudita. El proceso emitió cerca de 189 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono, una cifra equiparable a las emisiones de Argentina.
La inteligencia artificial representa hoy el 20 por ciento de la energía utilizada por los centros de datos. El documento indica que esta proporción saltará al 40 por ciento en los próximos cinco años.

El costo del hardware: agua, tierra y e-waste
Más allá del impacto energético, el reporte de la ONU cuantifica daños ambientales frecuentemente ignorados en las evaluaciones que solo miden las emisiones de carbono:
- Crisis hídrica: Los centros consumirán 9.32 billones de litros de agua para 2030, volumen suficiente para cubrir las necesidades domésticas de 1,300 millones de personas en África subsahariana.
- Uso de suelo: La ocupación territorial superará los 14,500 kilómetros cuadrados, el doble del área metropolitana de Yakarta.
- E-waste: La industria generará hasta 2.5 millones de toneladas métricas de basura electrónica anual, conformada por procesadores obsoletos que terminarán acumulados en países de bajos ingresos.
El informe exige a las empresas de inteligencia artificial “hacer visible lo invisible” mediante declaraciones estandarizadas sobre su impacto en energía, agua y uso de suelo. Además, pide a los gobiernos prohibir la construcción de estos sitios en regiones con escasez hídrica.
Los investigadores señalan un riesgo crítico: migrar a energías renovables disminuye el carbono, pero aumenta la explotación de agua y tierra. Las métricas basadas exclusivamente en CO2 ocultan el costo ecológico real de la IA.
Incluso los usuarios finales tienen margen de acción. El texto documenta que reducir la longitud de un prompt en un 30 por ciento recorta el consumo de energía en un 25 por ciento. Este simple ajuste colectivo ahorraría la electricidad que utilizan 700,000 personas en África durante todo un año.
