✨︎ Resumen (TL;DR):
- La fiscalía de París abrió al menos una investigación penal por denuncias de acoso sexual vinculadas con videos grabados en la calle sin consentimiento.
- Su unidad de cibercrimen examinó las gafas hace dos semanas; la CNIL ha recibido menos de diez denuncias relacionadas con estos dispositivos en entornos laborales.
- Meta domina el mercado con una cuota mundial estimada de 76 por ciento y siete millones de unidades vendidas el año pasado, mientras crece la presión legal.
La fiscalía de París abrió al menos una investigación penal por sospecha de acoso sexual cometido con gafas inteligentes. Las denuncias se relacionan con videos en los que hombres grabaron a mujeres en la vía pública sin consentimiento y después subieron el material a internet. La oficina no especificó la marca de los dispositivos ni aclaró si la investigación ya identificó a responsables, pero su unidad de cibercrimen examinó los aparatos hace dos semanas para establecer qué delitos podrían facilitar.
Una gafa inteligente es un dispositivo con cámara y funciones de inteligencia artificial que puede registrar imágenes sin que la persona frente a ella sepa que alguien la graba. En Francia, el problema llegó a la fiscalía después de que hombres se acercaran a mujeres, las grabaran en la calle y subieran los videos a internet.
Las publicaciones suelen aparecer en TikTok con etiquetas como “bromas” o “entrevistas callejeras”. Los videos exponen a las mujeres a insultos, comentarios misóginos y amenazas. Organizaciones francesas de derechos de las mujeres sostienen que ellas son el blanco desproporcionado de esta práctica.

París lleva el caso a la vía penal
El 18 de septiembre, la fiscalía de París informó que había abierto al menos un expediente tras recibir denuncias por acoso sexual. No dio el número de quejas ni aclaró si la investigación ya identificó a alguien.
La vía penal aplica un estándar distinto al de una sanción administrativa por datos personales. Francia está llevando así la grabación encubierta ante la justicia penal, no solo ante el regulador de privacidad.
En una interacción entre dos personas, solo una de las dos sabe que hay una cámara grabando. Después, el video puede terminar distribuido a miles de personas, mientras la persona a la que grabaron enfrenta insultos, comentarios misóginos y amenazas.
La luz de grabación no sustituye al consentimiento
La CNIL abordó el fenómeno desde el frente de la protección de datos. Nacera Bekhat, responsable de asuntos económicos del organismo, señaló que estos dispositivos plantean desafíos para avisarles a las personas que alguien las graba y obtener su consentimiento cuando la ley lo exige.
El organismo ya había advertido que la luz indicadora tiene un efecto limitado y que no basta por sí sola. Meta introdujo dos actualizaciones desde junio para que la cámara deje de grabar cuando se bloquea el indicador luminoso, pero la medida no resuelve por sí misma la pregunta sobre el consentimiento.
Ines Legendre, del grupo de seguridad infantil e-Enfance, cuestionó que la carga recaiga en la posible víctima: que se encienda una luz no significa que ella consienta la grabación ni que autorice que otros distribuyan su imagen a miles de personas.
En paralelo, la CNIL dijo haber recibido menos de diez denuncias por gafas inteligentes en entornos laborales. También reconoció que cada vez más empresas le preguntan si pueden prohibirlas en el trabajo.
En Estados Unidos, Meta enfrenta una demanda
El despacho Clarkson Law Firm presentó en marzo una demanda colectiva ante un tribunal federal de California y la amplió a finales de agosto. El escrito acusa a Meta y a su socio de fabricación de violar las leyes de privacidad y publicidad engañosa.
La demanda sostiene que Meta promocionó las gafas con mensajes como “diseñadas para la privacidad” y “tú tienes el control”. Sin embargo, trabajadores subcontratados en Kenia revisaron material que las funciones de inteligencia artificial habían captado para entrenar los sistemas de la empresa.
Los diarios suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten publicaron en febrero una investigación que dio origen a la demanda. Sus fuentes dijeron que habían visto grabaciones de personas en momentos privados que, al parecer, no sabían que alguien las estaba grabando.
La ampliación del escrito añadió como demandantes a personas que no compraron las gafas, pero afirman que alguien cercano las grabó sin su consentimiento al usar las funciones de IA del aparato. El documento señala que algunas son menores.
Meta ha defendido que sus prácticas de procesamiento de datos cumplen con los estándares de la industria y que incluyen filtros para detectar información sensible.
Meta domina un mercado bajo presión
Existen varias gafas inteligentes en el mercado. Meta y el grupo franco-italiano EssilorLuxottica producen las que lideran ese segmento, con una cuota estimada de 76 por ciento a nivel mundial y siete millones de unidades vendidas el año pasado, según los datos citados por Reuters.
EssilorLuxottica declinó comentar sobre la investigación. Un vocero de Meta afirmó que la compañía integró la privacidad en sus gafas con IA desde el principio y que seguirá reforzando sus protecciones a medida que el producto gane capacidades.
La reacción también crece en otros países:
- Reino Unido: cadenas de cine evalúan prohibir estos dispositivos por motivos de privacidad y piratería.
- Alemania: un grupo de defensa del consumidor presentó una denuncia contra Meta y otras empresas del sector.
- Australia: el gobierno estudia vetar las gafas con cámara en el trabajo.
- Noruega: las autoridades anunciaron que planean regular su uso.
Una cámara casi invisible y un asistente de IA siempre disponible facilitan que el video llegue a redes. Esa combinación convirtió un accesorio de moda en un asunto de orden público.
El expediente de París aún no tiene responsables identificados ni cargos formales. Es la primera vez que la respuesta al fenómeno pasa de la advertencia regulatoria a una investigación penal. Si prospera, el caso definiría cómo encajan las reglas de consentimiento y acoso que ya existen fuera del mundo digital cuando una cámara va integrada en un accesorio.
