✨︎ Resumen (TL;DR):
- El Alobi Wildlife Rescue Center registró más de 90 rescates entre 2015 y agosto de 2025 en la isla indonesia de Bangka.
- Alobi liberó 86 loris tras su recuperación, pero el estudio no mide cuántos sobrevivieron después.
- Los avisos llegaron desde los cuatro distritos de Bangka y Pangkal Pinang, pero no permiten calcular la población silvestre.
El Alobi Wildlife Rescue Center registró el rescate de más de 90 loris de Bangka entre 2015 y agosto de 2025. Un estudio publicado en octubre reunió esos registros y aportó pruebas de que Nycticebus bancanus sigue presente en la isla indonesia, aunque la UICN todavía lo clasifica como en peligro crítico con la anotación “posiblemente extinto”.
Nycticebus bancanus es el nombre científico del loris de Bangka, el primate que aparece en los registros revisados. El trabajo no surgió de una expedición que encontrara al animal por primera vez. Durante años, habitantes y autoridades avisaron al centro cuando localizaron ejemplares en casas, jardines, carreteras o plantaciones.
Investigadores del Alobi Wildlife Rescue Center analizaron esos registros junto con equipos de Taman Safari Prigen y del zoológico Haus des Meeres de Viena. El estudio apareció en la revista científica Spixiana.
Los rescates confirman presencia, no el tamaño de la población
El equipo tenía información detallada sobre 43 animales entre 2021 y agosto de 2025. También pudo ubicar en un mapa los sitios donde encontraron a 39 de ellos. Los avisos llegaron desde los cuatro distritos de Bangka y desde la ciudad de Pangkal Pinang, una distribución que sugiere que el loris permanece en distintas partes de la isla.
La cobertura tiene límites. Muchos avisos se concentraron cerca de Pangkal Pinang, donde trabaja el centro de rescate. Además, algunos animales habían pasado por cautiverio, así que el lugar donde aparecieron no siempre correspondía a su hábitat original. Los datos no permiten calcular el tamaño ni la densidad de la población silvestre.
Alobi liberó 86 de los animales rescatados después de que se recuperaran. Ese número documenta la labor del centro, pero no indica cuántos loris viven hoy en libertad: los autores no tenían datos sobre la supervivencia posterior a la liberación.
Entre los 43 casos detallados:
- 16 loris aparecieron en casas o jardines.
- 7 tenían quemaduras compatibles con descargas eléctricas.
- Al menos 3 murieron, según el estudio.
La UICN aún conserva la etiqueta de “posiblemente extinto”
La UICN mantiene a Nycticebus bancanus en la categoría de peligro crítico, con la anotación “posiblemente extinto”. Su evaluación más reciente data de 2015 y necesita una actualización.
La lista señalaba 1937 como la fecha del último avistamiento histórico. Los autores advierten que la fecha exacta de aquellos ejemplares es incierta y podría ser anterior. También identificaron indicios posteriores, entre ellos fotografías, una guía de campo y una tesis universitaria sobre dos animales atendidos por Alobi.
Encontrar ejemplares vivos no elimina las amenazas. La minería de estaño, las plantaciones de palma aceitera y los asentamientos han degradado el hábitat del primate en Bangka.
Un estudio de 2017, citado por el nuevo trabajo, estimó que el hábitat forestal del loris se redujo 62% entre 2000 y 2012. Esa cifra corresponde a ese periodo y no mide la pérdida acumulada hasta hoy.
Qué propone el estudio para conservarlos
Alobi liberó a los animales recuperados en 7 zonas de la isla, entre ellas el bosque de Gunung Menumbing. A partir de esos registros, los autores proponen proteger el hábitat que queda, realizar recorridos sistemáticos para estimar la población y seguir a los animales después de liberarlos.
El trabajo también plantea un programa de cría fuera del entorno natural. La meta sería conocer mejor la especie y apoyar su conservación, no convertir los rescates en una estimación de cuántos ejemplares quedan.
Los más de 90 casos prueban que el loris de Bangka sigue presente en la isla. Todavía no dicen cuántos ejemplares quedan ni garantizan que los animales liberados sobrevivan. Esa información requiere la actualización de la evaluación de la UICN y el seguimiento de campo que proponen los investigadores.
