✨︎ Resumen (TL;DR):
- La NASA evalúa armar un rover para el polo sur lunar con piezas de los gemelos terrestres de Curiosity y Perseverance.
- The Planetary Society calculó un costo de 723 a 1,333 millones de dólares, mientras Jared Isaacman puso el límite en 20% del piso, unos 145 millones.
- El JPL aún estudia qué piezas sirven y cuánto costaría calificar el vehículo para el espacio, así que la decisión sigue pendiente.
La NASA presentó el 30 de junio PROMISE, un proyecto para enviar al polo sur de la Luna un rover armado con piezas de los modelos de prueba de Curiosity y Perseverance que el JPL mantiene en Pasadena. Jared Isaacman, administrador de la agencia, respondió el 3 de agosto que no lo volarán si cuesta siquiera el 20% de la estimación baja de The Planetary Society, unos 145 millones de dólares. Esa cuenta va de 723 a 1,333 millones y sitúa el despegue a principios de la década de 2030.

PROMISE parte de dos gemelos terrestres
PROMISE es un rover lunar que busca observar, mapear y explorar in situ el polo sur de la Luna. Su nombre corresponde a Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration.
La NASA evalúa armarlo con piezas de OPTIMISM, el gemelo de Perseverance, y MAGGIE, el de Curiosity. El JPL mantiene ambos en Pasadena. El argumento de ahorro es directo: ese hardware ya está pagado.
El tope de la NASA queda debajo del escenario más barato
Casey Dreier, jefe de política espacial de The Planetary Society, publicó un mes después la primera estimación pública del proyecto. La organización calculó entre 723 y 1,333 millones de dólares y estimó un despegue a principios de la década de 2030.
El 3 de agosto, Isaacman respondió sin discutir cada renglón. Sacó el lanzamiento y el alunizaje de su cálculo porque ese gasto aparece en cualquier misión. Jared Isaacman, administrador de la NASA, lo dejó así: “Si PROMISE cuesta siquiera el 20% de tu estimación baja, sencillamente no lo volaremos”.
El 20% de 723 millones equivale a unos 145 millones de dólares. Sin embargo, el renglón más barato de lanzamiento y alunizaje en la tabla cuesta 234 millones por sí solo. Al retirar ese renglón del extremo bajo, quedan 489 millones, más del triple del límite de Isaacman.
El administrador también insistió en que sería una locura desaprovechar un equipo en el que los contribuyentes ya invirtieron cientos de millones.
El piso de la estimación, 723 millones, supera los 590.4 millones que la NASA comprometió ese mismo 30 de junio con Astrobotic, Firefly Aerospace e Intuitive Machines por cuatro entregas de carga a la Luna previstas para finales de 2028. El techo, 1,333 millones, más que duplica ese paquete completo.
Seis renglones explican la cuenta
Dreier separó el costo de PROMISE en seis partidas:
- Lanzamiento y alunizaje: de 234 a 320 millones de dólares.
- Fuente de plutonio y cumplimiento normativo asociado: de 78 a 117 millones.
- Carga científica: de 50 a 112 millones.
- Calificación de vuelo, refurbishment e integración: de 235 a 531 millones.
- Reservas del proyecto, equivalentes al 30%: de 86 a 193 millones.
- Operaciones durante un año: de 40 a 60 millones.
El cuarto renglón, el de la calificación de vuelo, es el menos confiable porque PROMISE todavía no tiene objetivos de misión ni requisitos operativos que permitan acotarlo.
Para el extremo bajo, Dreier tomó la fase final de integración de VIPER, el rover lunar solar que la NASA tiene listo y en espera de lanzamiento. Para el extremo alto, usó Endurance-A, el concepto de rover de exploración lunar recomendado por el último decadal survey de ciencia planetaria.
Ese ejercicio no sustituye la evaluación de ingeniería que ya realiza el JPL, uno de los centros que más concentra estudios de concepto de este tipo. Casey Dreier, jefe de política espacial de The Planetary Society, lo resumió así: “No hay una versión plausible de esta misión que sea gratuita”.
Los gemelos funcionan en el Mars Yard, no en el vacío
OPTIMISM, el gemelo de Perseverance, entró en servicio en 2021 con el mismo tamaño y las mismas características que el vehículo marciano Perseverance. MAGGIE, el gemelo de Curiosity, lleva en uso desde 2009.
Los dos se conectan a la corriente eléctrica y reciben instrucciones por cable. Ninguno lleva plutonio, un sistema de comunicaciones o instrumentos científicos calificados para volar.
Según un artículo que ingenieros del JPL publicaron en 2022, el banco de pruebas de Perseverance carece de los sensores y las protecciones necesarios para sobrevivir a saltos térmicos extremos. Esos elementos están embebidos en el interior del hardware de vuelo.
Muchos componentes electrónicos tampoco están certificados ni blindados contra la radiación, el vacío o el polvo lunar, un material abrasivo que se pega a todo por electricidad estática.
El problema incluso apareció antes de PROMISE. Los mismos ingenieros evaluaron convertir el banco de pruebas de Curiosity para que replicara el diseño de Perseverance, pero descartaron la idea porque la electrónica, las estructuras de montaje y el cableado de ambas generaciones diferían demasiado. Ahora la propuesta es fusionar esos diseños y poner el resultado a volar.
Mandar un gemelo también elimina el banco de pruebas
Si PROMISE usa los dos modelos, Curiosity y Perseverance se quedarían sin sus bancos de pruebas en la Tierra. Esos gemelos permiten ensayar maniobras y diagnosticar fallas antes de mandar órdenes a Marte.
Dreier advierte que retirarlos eleva el riesgo para Perseverance, aunque el efecto se reduce si uno de los dos sigue operativo después de armar PROMISE.
El plutonio resuelve la noche lunar
La ventaja técnica que defiende la NASA depende de un generador termoeléctrico de radioisótopos. Carlos García-Galán, director ejecutivo del programa Base Lunar y el ingeniero nacido en Málaga que la agencia puso al frente de ese proyecto, lo resumió ante la prensa: “nos permite ir a donde queramos, sin importar la iluminación”.
La noche lunar dura dos semanas. Con ese generador, sobrevivirla deja de ser el obstáculo que condiciona a cualquier vehículo solar. Todos los demás robots que la NASA anunció ese día funcionan con paneles.
Esa autonomía apunta a recorridos largos por zonas en sombra permanente, donde se concentra el hielo de agua del polo sur. Es la misma lógica que convirtió al vehículo de Apollo 15 en la primera herramienta que amplió el radio de trabajo humano sobre la superficie lunar.
El costo es el combustible. PROMISE necesitaría 4.8 kilos de óxido de plutonio-238, un material que no existe en cantidad útil en la naturaleza. El Departamento de Energía lo produce por encargo, con retrasos frente a sus metas.
La NASA contrató en 2021 dos generadores listos para volar. Uno está asignado a Dragonfly, rumbo a Titán; el otro quedó reservado para una eventual misión a los planetas exteriores recomendada por el decadal survey. El generador reservado es el que PROMISE consumiría.
The Planetary Society también señala que la solicitud presupuestal de la Casa Blanca para el año fiscal 2027 propone terminar el programa de energía por radioisótopos de la agencia. La Dirección de Misiones Científicas enfrenta un recorte propuesto del 46%.
Dos lecturas para el mismo generador
La National Space Society, una organización que promueve el asentamiento humano en el espacio, aplaudió PROMISE el 6 de agosto y añadió una objeción de fondo al cálculo de costos. Cada mes que el generador permanece guardado pierde potencia porque el plutonio decae de forma continua. Bajo esa lectura, esperar también cuesta.
“PROMISE lleva a la Luna una capacidad asombrosa”, dijo Dale Skran, director de operaciones de la organización. La National Space Society describe el proyecto como una decisión fiscal inteligente sobre equipo que hoy está inactivo.
Las dos posturas parten del mismo hecho y llegan a facturas distintas. Para The Planetary Society, el generador reservado y el plutonio del inventario nacional son recursos que otra misión científica dejaría de tener. Para la National Space Society, son un activo que se degrada sin producir nada.
Ninguna de las dos organizaciones es la NASA, y la agencia todavía no publica su propia estimación.
La cifra decisiva aún no existe
La decisión no está tomada. El JPL trabaja en la evaluación de ingeniería que debe determinar qué piezas sirven, cuáles hay que reemplazar y cuánto cuesta calificar el conjunto para el espacio.
Hasta que ese número exista, PROMISE queda entre dos cifras que no se tocan: la estimación externa de 723 a 1,333 millones de dólares y el techo de Isaacman, de unos 145 millones. La NASA aún no publica su propia cuenta; el JPL todavía debe determinar qué piezas pueden volar y cuánto cuesta calificar el conjunto.
