✨︎ Resumen (TL;DR):
- El JPL de la NASA apagó y sustituyó al mismo tiempo tres dispositivos de la Voyager 2 por otros de menor consumo, sin sacrificar un instrumento científico.
- Los tres instrumentos que siguen encendidos deberían operar al menos un año más; sin ese ahorro, uno habría tenido que apagarse antes de terminar 2026.
- La NASA intentará repetir la maniobra en la Voyager 1 durante los próximos meses y dejó abierta la posibilidad de reencender su LECP, aunque todavía no existe un plan confirmado.
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA ejecutó en la Voyager 2 una maniobra llamada ‘Big Bang’, que apagó y sustituyó a la vez tres dispositivos por otros de menor consumo. La agencia confirmó el resultado el 4 de agosto de 2026: sus tres instrumentos científicos activos deberían seguir tomando mediciones al menos un año más, y la misma estrategia servirá como prueba para la Voyager 1.
Big Bang es una maniobra de ahorro de energía que apaga varios dispositivos de la sonda al mismo tiempo y los sustituye por otros de menor consumo, sin dejar que la nave se enfríe demasiado.

Tres dispositivos, un solo reemplazo
Un portavoz de la NASA explicó que la operación involucró tres dispositivos: dos calentadores y un tercer aparato que seguía encendido porque su calor residual caía justo donde hacía falta y consumía menos que el calentador vecino. Los ingenieros sustituyeron los tres por otros capaces de mantener templada la nave con menos consumo.
Hasta ahora, el equipo hacía este tipo de reemplazos de uno en uno. Esta vez los ejecutó juntos. De ahí salió el nombre ‘Big Bang’.
El calor cumple una función crítica en el espacio profundo. La nave irradia sin parar lo que produce, así que los calentadores mantienen la electrónica dentro de su rango de trabajo y evitan que se congelen las líneas de combustible de los propulsores de orientación. Si la antena deja de apuntar a la Tierra, la misión termina.
La Voyager 2 prueba la maniobra de su gemela
El ‘Big Bang’ nació para la Voyager 1, no para la Voyager 2. La NASA explicó en abril que eligió probarlo primero en la segunda sonda porque tenía algo más de margen de energía y estaba más cerca de la Tierra, dos condiciones que la convertían en el sujeto de prueba más seguro. El calendario contemplaba pruebas en mayo y junio, con la Voyager 1 después, no antes de julio.
El antecedente fue un susto. El 27 de febrero de 2026, durante una maniobra rutinaria de giro, la energía de la Voyager 1 cayó sin aviso. Si descendía un poco más, se habría activado la protección de la nave por bajo voltaje, un sistema que apaga componentes automáticamente y puede exigir una recuperación larga y riesgosa.
Para adelantarse a ese escenario, el equipo apagó el 17 de abril de 2026 el detector de partículas cargadas de baja energía, conocido como LECP. El instrumento llevaba casi 49 años funcionando casi sin interrupción.
“Apagar un instrumento científico no es la preferencia de nadie”, dijo Kareem Badaruddin, gerente de la misión Voyager en el JPL, quien describió esa decisión como la mejor opción disponible.
Los ingenieros mantuvieron encendido el motor que hace girar el sensor del LECP. Ese motor consume medio watt y, según la NASA, conservarlo encendido daba a la misión la mejor oportunidad de reactivar el instrumento si aparecía energía adicional. El texto que la agencia publicó en abril dejó abierta esa posibilidad: si el ‘Big Bang’ funcionaba en la Voyager 1, el LECP podría volver a encenderse.
El posible reencendido se discute a una distancia que ya supera los 25,000 millones de kilómetros de la Tierra. La NASA no ha confirmado que vaya a ocurrir.
Una sola antena puede darle órdenes a la Voyager 2
La Red del Espacio Profundo de la NASA tiene complejos en Goldstone, California; Madrid, España; y Canberra, Australia. La Voyager 2 es una excepción: por su posición, no todos esos sitios pueden verla.
Después de sobrevolar el polo norte de Neptuno en 1989 para acercarse a la luna Tritón, la sonda salió hacia el sur del plano de los planetas. Desde allí, la Tierra se interpone entre la Voyager 2 y Goldstone o Madrid. Solo DSS-43, una antena de 70 metros en Canberra con un transmisor de banda S lo bastante potente, puede enviarle instrucciones.
Una orden a la Voyager 1 tarda unas 23 horas en llegar, según la NASA. La Voyager 2 está más cerca, pero no mucho: después de enviarle una instrucción, el equipo tuvo que esperar cerca de un día y medio para saber si la nave seguía viva del otro lado.
Cuando llegue el turno de la Voyager 1, la sonda sí podrá recibir órdenes desde el hemisferio norte. Entonces el complejo de Madrid volverá a entrar en juego.
El plutonio resta 4 watts cada año
Las dos Voyager se alimentan con generadores termoeléctricos de radioisótopos. Estos convierten en electricidad el calor del plutonio mientras se desintegra. Como el plutonio se agota por sí solo, cada sonda pierde alrededor de 4 watts al año y no existe forma de recargarla.
Después de casi medio siglo en operación, el margen de energía está al límite. La NASA actualizó su tabla de estado el 3 de agosto:
- Voyager 2: conserva tres de los diez instrumentos originales con los que salió en 1977: el subsistema de rayos cósmicos (CRS), el magnetómetro (MAG) y el subsistema de ondas de plasma (PWS). El equipo apagó el instrumento de ciencia de plasma el 26 de septiembre de 2024 y el LECP el 24 de marzo de 2025.
- Voyager 1: conserva dos instrumentos, el magnetómetro y el subsistema de ondas de plasma. Perdió el subsistema de rayos cósmicos en febrero de 2025 y el LECP el 17 de abril de 2026.
- Cámaras: el equipo apagó las cámaras de la Voyager 2 en octubre y diciembre de 1989.
Los equipos de ciencia e ingeniería llevan años definiendo qué instrumento sacrificar y en qué orden, con el objetivo de conservar datos útiles hasta el final. Esa estrategia contrasta con una pérdida súbita de energía, como la tormenta marciana que dejó a Opportunity sin electricidad.
El ahorro extiende el margen, no fija un final
La NASA no publicó la fecha exacta en que ejecutó el ‘Big Bang’ en la Voyager 2, cuántos watts liberó ni cuándo repetirá la operación en la Voyager 1. Su anuncio solo habla de los próximos meses.
Eso no significa que la NASA vaya a apagar las Voyager en 2026. La agencia no ha anunciado una fecha de apagado definitivo para ninguna de las dos sondas. Con el ahorro, los tres instrumentos activos de la Voyager 2 deberían aguantar al menos un año más; sin la maniobra, el equipo habría tenido que apagar otro antes de que terminara 2026.
El posible reencendido del LECP sigue sin ser un plan confirmado. La NASA lo presentó en abril como una posibilidad condicionada a que el ‘Big Bang’ funcione también en la Voyager 1.
La misión se mide watt por watt
Mientras sigan activos el magnetómetro y el subsistema de ondas de plasma, la Voyager 2 seguirá siendo uno de los dos aparatos construidos por humanos que reportan cómo son el campo magnético y el plasma más allá de la heliosfera. La heliosfera es la burbuja de partículas y campos que genera el Sol.
El 18 de noviembre de 2026, a las 2:16 de la madrugada, hora del Pacífico, la Voyager 1 quedará a 25,902,068,356 kilómetros de la Tierra, la distancia que recorre la luz en 24 horas. Ninguna de las dos sondas puede repararse.
El siguiente paso será intentar la misma maniobra en la Voyager 1 durante los próximos meses. Hasta entonces, la misión depende de administrar la energía restante, watt por watt.
