✨︎ Resumen (TL;DR):
- La etapa superior de un Falcon 9 de SpaceX, catalogada como 2025-010D, chocará con la Luna el 5 de agosto de 2026 a las 06:34 UTC, cerca del cráter Einstein.
- El objeto llegará a 2.43 km/s, unos 8,700 km/h, y su energía cinética equivaldrá a entre 2.8 y 3 toneladas de TNT, según el valor de masa utilizado en los cálculos.
- El destello será muy difícil de detectar desde la Tierra; la nube de polvo y las imágenes posteriores del orbitador LRO ofrecen una oportunidad de observación más realista.
Una etapa superior de un Falcon 9 de SpaceX chocará con la Luna el 5 de agosto de 2026 a las 06:34 UTC, cerca del cráter Einstein. El objeto 2025-010D quedó sin control después del lanzamiento del 15 de enero de 2025, y su órbita alargada de 26 días terminó cruzándose con la de la Luna. William Cooke, de la NASA, considera que ver el destello desde la Tierra será muy difícil, si no imposible; la nube de polvo y las fotos del orbitador LRO ofrecen una oportunidad más concreta.

La predicción fija hora y coordenadas, con margen de error
El lanzamiento del 15 de enero de 2025 envió a la Luna 2 módulos privados: el Blue Ghost 1, de la estadounidense Firefly Aerospace, y el Resilience, de la misión Hakuto-R 2, de la japonesa ispace. Nadie dirigió la etapa hacia la Luna.
Desde entonces, 2025-010D pasó año y medio en una órbita muy alargada de 26 días alrededor de la Tierra. La trayectoria terminó cruzándose con la de la Luna. Si la predicción se cumple, será el segundo choque documentado de un cohete sin control contra el satélite.
Bill Gray, el astrónomo detrás de Project Pluto, detectó el riesgo con su software de cálculo de órbitas y proyectó el impacto en septiembre de 2025. Su predicción más reciente, del 17 de julio, fija el choque en el segundo 32.9 de ese minuto, en la latitud 19.455 norte y la longitud 93.594 oeste.
La presión de la radiación solar empuja levemente al objeto mientras gira sobre sí mismo. Ese efecto no es totalmente predecible, así que Gray calcula que la hora real puede moverse algunos segundos y el punto de caída, algunos kilómetros.
La hora cambia según el lugar de observación
La conversión de 06:34 UTC deja estos horarios para la audiencia hispanohablante:
- Centro de México: 00:34 del miércoles 5 de agosto.
- Tijuana y el noroeste de México: 23:34 del martes 4 de agosto.
- Bogotá, Lima y Quito: 01:34 del miércoles 5.
- Santiago de Chile: 02:34 del miércoles 5.
- Buenos Aires y Montevideo: 03:34 del miércoles 5.
- Canarias: 07:34 del miércoles 5.
- España peninsular: 08:34 del miércoles 5.
Bill Gray señala la mitad oriental de Estados Unidos y Canadá, además de buena parte de Sudamérica, como las zonas con mejores condiciones: será de noche y la Luna estará sobre el horizonte. En España será de día, con el Sol ya alto.
La Luna estará un poco más de la mitad iluminada, una semana después de la Luna llena del 29 de julio. Por eso saldrá ya entrada la noche, otro factor que reduce el tiempo disponible para observar el evento.
La energía depende de una masa no confirmada
La velocidad no está en discusión: 2.43 km/s. La masa, sí. Bill Gray trabaja con 4,900 kg. El estudio de William Jo y su equipo de la Universidad de Texas en Austin apareció en arXiv el 27 de julio y usa 3,900 kg. La mayoría de los medios habla de 4 toneladas, mientras que en medios estadounidenses también circula la cifra de 10,000 libras, equivalentes a 4,536 kg.
Al aplicar la fórmula de la energía cinética con esa velocidad, el resultado queda así:
- 3,900 kg: aproximadamente 11,500 millones de julios, cerca de 2.8 toneladas de TNT.
- 4,000 kg: aproximadamente 11,800 millones de julios, equivalentes a 11.8 gigajulios.
- 4,900 kg: aproximadamente 14,500 millones de julios, o 14.5 gigajulios, alrededor de 3 toneladas de TNT.
De ahí salen los titulares distintos. Quienes publicaron 11.8 gigajulios asumieron 4,000 kg; quienes siguieron el cálculo de Gray usaron 14.5 gigajulios. La diferencia llega a 26%, aunque se trate de la misma etapa y la misma velocidad.
Ningún organismo ha publicado una masa oficial de 2025-010D. Esa cifra pendiente define tanto la energía del golpe como el tamaño del cráter.
Gray estima un cráter único de unos 17 metros, por analogía con el impacto chino de 2022. Benjamin Fernando, investigador posdoctoral del Laboratorio Nacional de Los Álamos y autor principal del otro preprint, calcula un cráter de 27 metros de diámetro y 5 metros de profundidad, según declaró a ABC News. Las dos cifras siguen siendo estimaciones.
El destello será muy difícil de detectar
William Cooke, responsable de la Oficina de Entornos de Meteoroides de la NASA en el Centro Marshall, lo dijo a Space.com: “Creo que va a ser muy, muy difícil de ver, si no imposible.”
Los meteoroides que sí producen destellos visibles en la Luna llegan a unos 10 kilómetros por segundo y pueden alcanzar 70 kilómetros por segundo. 2025-010D llegará a 2.43 kilómetros por segundo. Un impacto más lento convierte una fracción menor de su energía en luz.
El pronóstico de Gray sobre la visibilidad cambió con el tiempo: pasó de un probablemente a un probablemente no y terminó en un quizá. Hay un antecedente que explica la cautela. En 2009, la NASA estrelló de forma intencional una etapa de cohete contra la Luna con la misión LCROSS para buscar hielo bajo la superficie. Eligió una zona oscura y una hora en la que los grandes telescopios podían observarlo, pero no se vio nada.
Este impacto ocurrirá casi sobre el borde del disco lunar, en terreno iluminado por el Sol. El material expulsado podría subir lo suficiente para recortarse contra el cielo negro. El estudio de Jo modela una columna de polvo de 15 a 20 kilómetros de altura en la cortina de eyecta, un pico central de 75 a 100 kilómetros y una extensión lateral de 183 kilómetros.
Cooke coincide en que la nube, no el destello, es el objetivo con más posibilidades. A Jo le preocupa que los observadores se queden con el fogonazo de una fracción de segundo y no sigan la eyecta, que es donde está la ciencia.
El equipo de Fernando presentó un trabajo con 23 firmantes de instituciones de 3 continentes y lo convirtió también en una invitación a astrónomos profesionales y aficionados. El SSERVI de la NASA coordina el programa Impact Flash!. Los observadores en América necesitarán un telescopio y una cámara de video; la vista y unos binoculares no bastan.
Las fotos posteriores ofrecen una oportunidad más firme
Brent Garry, científico del proyecto LRO en el Centro Goddard, explicó que el orbitador pasará sobre la zona aproximadamente 7 días antes y 7 días después del impacto. Con la posición afinada, el equipo podrá apuntar la cámara al lugar exacto. Ese procedimiento permitió obtener la imagen del cráter chino de 2022.
Para la Tierra, el choque no representa peligro. Gray calcula un riesgo mínimo de que fragmentos expulsados alcancen alguna nave posada en la Luna, aunque ninguna está cerca del punto de impacto. Un meteorito abrió allí en 2024 un cráter de 225 metros, unas 10 veces mayor que el que dejará el cohete.
La ruta al Sol ya se usa para evitar algunos impactos
En 2022, primero vincularon con un Falcon 9 lanzado en 2015 un objeto que iba camino a la Luna. Después, Gray corrigió la identificación: era la etapa de la misión china Chang’e-5 T1. Aquella pieza dejó un cráter doble de 16 y 18 metros; la Administración Espacial Nacional China nunca reconoció que la chatarra fuera suya.
Esta vez, la identificación de 2025-010D cuenta con catálogo, historial orbital y 1,053 observaciones acumuladas hasta el 26 de febrero.
Gray resumió el problema así: “Sí evidencia cierto descuido en cómo se desecha el hardware espacial sobrante.”
En 2021, la etapa superior del telescopio James Webb terminó en una órbita alrededor del Sol calculada para no acercarse a nosotros durante al menos un siglo. Los lanzamientos lunares chinos de los últimos años también mandan sus etapas al Sol, en contraste con su patrón anterior.
En el lanzamiento de EscaPADE de noviembre de 2025, una etapa posterior de Falcon 9 tomó una trayectoria que terminará alrededor del Sol. Gray dijo haber sabido por fuentes que suele considerar fiables que SpaceX quiso esa trayectoria.
Las misiones que pueden hacerlo ya empezaron a adoptar esta salida por decisión propia, sin que una norma internacional las obligara. El método tiene un límite claro: solo sirve para misiones que ya iban a la Luna o más lejos. La basura que cae de vuelta a la Tierra es mucho más abundante y no tiene una solución equivalente.
El mismo lanzamiento de enero de 2025 dejó otro objeto en el camino. El contenedor de carga 2025-010C reentró a la atmósfera el 15 de marzo de 2025 a las 12:06 UTC, sobre la frontera entre Argentina y Chile. Gray desconoce si alguien lo vio; habría parecido un meteoro bastante brillante.
El impacto no representa peligro para la Tierra, pero dejará un cráter estimado entre 17 y 27 metros en un rincón lunar que nadie había tocado en 4,000 millones de años. Mientras la NASA construye una base lunar y varias agencias llevan hardware al satélite, cada etapa abandonada en una órbita caótica suma un objeto que las agencias deben seguir. Para las misiones que pueden hacerlo, enviar la etapa al Sol ya se está usando; la basura que vuelve a la Tierra sigue sin una solución equivalente.
