El puesto lunar de NASA arranca en 2032 y podría repartirse

El puesto lunar de NASA arranca en 2032 y podría repartirse

La NASA iniciará su puesto lunar permanente en 2032 y podría distribuirlo por el polo sur.

Por Humberto Toledo el 16 de agosto del 2026 a las 3:10 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La NASA divide Moon Base en tres fases; la primera llega hasta 2029 y se concentra en conseguir acceso confiable a la superficie, explorar con misiones robóticas y estudiar el entorno.
  • La infraestructura inicial se desplegará entre 2029 y 2032; el puesto permanente comenzará a ensamblarse desde 2032.
  • Shatel Bhakta planteó que hábitats y sistemas podrían repartirse por el polo sur, mientras VIPER buscará hielo con un taladro de un metro a finales de 2027.

El calendario público de la NASA coloca el arranque del puesto lunar permanente en 2032, no en 2029, y plantea que la base podría repartirse por el polo sur. Shatel Bhakta, ingeniero principal de sistemas de Moon Base, explicó que el terreno, la iluminación, la energía y las restricciones de alunizaje podrían impedir que hábitats y sistemas formen un solo conjunto.

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2029 cierra la fase de aprendizaje

La página oficial del programa Moon Base, actualizada el 12 de agosto de 2026, divide la construcción en tres fases. La primera no busca levantar un hábitat: su meta es conseguir acceso confiable a la superficie y conocer el entorno lunar.

Cada etapa depende de lo que funcione en la anterior. La NASA también advierte que añadirá misiones y actividades conforme maduren los planes.

  • Fase Uno, de ahora a 2029: conseguir acceso confiable a la superficie, explorar el polo sur con misiones robóticas, probar tecnologías e identificar sitios prometedores para la infraestructura futura.
  • Fase Dos, de 2029 a 2032: desplegar los primeros sistemas de energía, carga, logística y comunicaciones, con infraestructura repartida en varias ubicaciones.
  • Fase Tres, de 2032 en adelante: ensamblar el puesto permanente con hábitats, energía, comunicaciones y transporte para estancias largas.

La descripción de la Fase Dos contiene el dato que cambia la imagen de una base compacta: la NASA habla de establecer infraestructura en varias ubicaciones para conseguir una base flexible y resistente. El plan, por eso, no parte necesariamente de un bloque único de estructuras.

Bhakta ve una base repartida por el polo sur

El 30 de julio, Bhakta presentó la charla “Construir la base lunar: desafíos y oportunidades en el polo sur lunar” en el Ion, el distrito de innovación que el Centro Espacial Johnson utiliza en Houston junto con la Universidad Rice. La NASA publicó la reseña el 11 de agosto.

En la presentación, el ingeniero resumió la escala del reto así: “Este será probablemente el proyecto más desafiante que la NASA haya emprendido”.

El punto central fue que la base podría no ser un solo grupo de estructuras conectadas. Las pendientes, la luz disponible, la energía y las restricciones para alunizar podrían obligar a distribuir hábitats y otros sistemas a lo largo de la superficie.

Bhakta también pidió prestar menos atención a cada tecnología por separado y más a las interfaces entre sistemas. Una arquitectura flexible dependerá de entender cómo encajan unas piezas con otras.

El polo sur definirá el diseño

A diferencia de los sitios donde alunizó el programa Apolo, la región del polo sur tiene pendientes pronunciadas, cráteres profundos y una iluminación que cambia durante el año. El Sol permanece bajo en el horizonte; sus sombras móviles complican la navegación y pueden dejar paneles solares sin luz durante periodos prolongados. Eso eleva la necesidad de almacenamiento y de otras fuentes de energía.

El relieve también rompe la comunicación directa. Las tripulaciones, los róvers y los sistemas de superficie no siempre tendrán una línea de vista despejada hacia la Tierra, así que la NASA necesitará infraestructura de retransmisión para llevar señales de un punto a otro de la región.

El regolito lunar es un polvo superficial que se adhiere a todo, puede dañar equipos y trajes y plantea riesgos para la salud de los astronautas. Sus propiedades electrostáticas cambian según la luz y las condiciones del entorno; conocer su comportamiento será necesario para que una tripulación trabaje con seguridad.

Las regiones en sombra permanente podrían llevar miles de millones de años sin recibir luz directa y conservar hielo de agua y otros volátiles. Aprovecharlos exigiría sistemas nuevos de movilidad, energía y procesamiento.

Las misiones de 2027 y 2028 ponen a prueba el plan

El calendario de largo plazo convive con hardware que ya está en pruebas y con misiones fechadas:

  • VIPER: el róver que buscará hielo debe llegar al polo sur a finales de 2027, a bordo del segundo módulo Blue Moon MK1 de Blue Origin. Llevará un taladro de un metro y tiene el objetivo de producir el primer mapa de recursos de otro mundo.
  • CAPSTONE 02: apunta a 2027 con dos naves pequeñas que ensayarán encuentro y navegación autónoma en órbita lunar.
  • MoonFall: gestionada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro, llevará en 2028 cuatro drones propulsivos que viajarán en la nave Elytra de Firefly. Los drones volarán varias veces durante un solo día lunar, unos 14 días terrestres.
  • Vehículos lunares: ese mismo año, Blue Origin debe entregar los primeros vehículos lunares de Astrolab y Lunar Outpost.

Para la Fase Dos, la japonesa JAXA aporta el róver presurizado, un laboratorio móvil pensado para expediciones de hasta 28 días, con un máximo de 14 días entre reabastecimientos.

Antes de que exista un hábitat fijo, la forma de vivir lejos del punto de alunizaje será un vehículo. La infraestructura móvil tendrá que cubrir ese periodo mientras la NASA define cómo repartir los sistemas por la región.

Por ahora, el primer dato comprobable del plan no será un hábitat ni una estructura conectada. Será el taladro de un metro de VIPER, a finales de 2027, perforando el polo sur para comprobar si el hielo que la base necesita está donde se cree.

Fuentes: 1, 2, 3

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