✨︎ Resumen (TL;DR):
- Giulia Schettino y Alessandro Rossi calcularon una probabilidad pequeña, pero no nula, de que un fragmento de basura espacial se cruce con Apophis durante el sobrevuelo del 13 de abril de 2029.
- El asteroide pasará a unos 32,000 kilómetros de la superficie terrestre, por debajo de la altura de los satélites geoestacionarios, sin poner en riesgo a la Tierra.
- Un cráter previo complicaría la lectura de los cambios que medirán Ramses y OSIRIS-APEX.
Un estudio de Giulia Schettino y Alessandro Rossi, del Instituto de Física Aplicada Nello Carrara (IFAC-CNR) de Italia, calcula una probabilidad pequeña, pero no nula, de que basura espacial golpee a Apophis cuando pase a unos 32,000 kilómetros de la superficie terrestre el 13 de abril de 2029. El impacto no desviaría el asteroide ni pondría en riesgo a la Tierra, pero un cráter nuevo podría confundir las mediciones que las misiones Ramses y OSIRIS-APEX harán sobre los efectos de la gravedad terrestre.
El trabajo lo firmaron investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia y apareció en The Planetary Science Journal el 15 de mayo de 2026. Quedó casi tres meses sin repercusión hasta que ScienceAlert lo retomó el 4 de agosto, con declaraciones nuevas de Rossi, y después la prensa recuperó el tema.
La misión europea Ramses y la estadounidense OSIRIS-APEX medirán la respuesta de Apophis al paso cercano por la Tierra. La gravedad terrestre lo estirará, lo sacudirá y alterará su giro. Si un fragmento le abre un cráter antes, los equipos tendrían que separar la huella de la Tierra de la marca dejada por el choque.
El riesgo está en un catálogo incompleto
Rossi trabaja con la dinámica de asteroides y los desechos orbitales, dos campos que rara vez se estudian juntos. Al revisar las animaciones habituales de la trayectoria de Apophis, se preguntó qué tan cerca pasaría de los objetos que ya damos por sentados en la órbita alta.
Su expectativa era encontrar un experimento nulo. Alessandro Rossi lo dijo así: “Tengo que decir que esperaba un experimento nulo, o sea, ninguna interacción posible”.
Las simulaciones mostraron otra posibilidad. En algunos escenarios, ciertos objetos podían acercarse a menos de unos pocos kilómetros de Apophis. Schettino y Rossi sumaron a los fragmentos catalogados alrededor del anillo geoestacionario una población sintética de desechos que nadie ha observado.
Basura espacial es un conjunto de objetos y fragmentos que la humanidad dejó en órbita alta alrededor de la Tierra. El modelo tuvo que incluir esa población porque el catálogo de piezas pequeñas en esa zona está incompleto.
Después, los investigadores midieron cuántas veces ese enjambre y Apophis se cruzaban. En la mayoría de los escenarios no ocurre nada. En una minoría, sí. El estudio no afirma que el choque vaya a suceder; señala que la información incompleta impide descartar por completo esa posibilidad.
Un golpe dejaría un cráter, no cambiaría la órbita
Apophis mide unos 340 metros de diámetro medio y su eje largo alcanza al menos 450 metros, según la ficha oficial de la NASA. La ESA lo redondea a 375 metros y lo compara con un crucero.
Es una roca de silicatos con níquel y hierro, alargada y posiblemente con dos lóbulos, parecida a un cacahuate. Su movimiento tampoco es simple: rota sobre su eje corto cada 31 horas y se mece sobre su eje largo cada 264 horas.
En la misma entrevista, Rossi explicó que un impacto no alteraría de forma significativa la órbita del asteroide. Lo más probable sería un cráter pequeño con una pluma de material expulsado.
El choque tampoco provocaría un efecto dominó tipo síndrome de Kessler. La región geoestacionaria está mucho menos poblada que la órbita baja, así que el escenario no representa riesgo para personas, astronautas ni satélites.
La medición importa porque la NASA y la ESA quieren saber de qué está hecho un asteroide por dentro antes de tener que desviar uno de verdad. Las simulaciones de deflexión dependen de supuestos sobre densidad, cohesión y resistencia superficial.
Una simulación calculó que una bomba nuclear detonada a 30 metros triplicaría el cambio de velocidad. En Apophis, la Tierra aplicará la fuerza y los telescopios y las sondas leerán el resultado.
La NASA anticipa que la gravedad terrestre agrandará la órbita de Apophis. El asteroide saldrá del grupo Aten, cuyo periodo es menor a un año, y pasará al grupo Apollo, con un periodo de alrededor de 1.2 años.
La NASA descarta un impacto contra la Tierra durante al menos un siglo, o 100 años, con base en observaciones de radar y telescopios ópticos acumuladas desde su descubrimiento en 2004.
Ramses bajará un CubeSat sobre Apophis
Si un fragmento golpea al asteroide, el gravímetro y el sismómetro que Ramses dejará en su superficie podrían captar la señal. Ambos instrumentos viajarán dentro de Don Quijote.
Don Quijote es un CubeSat que llevará tres instrumentos a la superficie de Apophis. La ESA contrató su desarrollo el 2 de julio de 2026 a la empresa española EMXYS, instalada en el parque científico de la Universidad Miguel Hernández, en Elche.
El dispositivo tendrá el tamaño de una caja de zapatos y será el primer CubeSat diseñado para operar sobre la superficie de un asteroide. Sus instrumentos son:
- GRASS: un gravímetro desarrollado por el Real Observatorio de Bélgica junto con EMXYS para medir el campo gravitatorio mínimo de Apophis.
- MARIE: un magnetómetro aportado por el programa científico espacial alemán y fabricado en la Universidad Técnica de Braunschweig.
- SIA: el sismómetro del centro aeroespacial francés ISAE-SUPAERO, pensado para realizar las primeras mediciones sísmicas de la historia sobre un asteroide.
El descenso no lo pilotará nadie desde la Tierra. Francesca Ingiosi, responsable de los CubeSats de Ramses, lo explicó así: “No habrá tiempo para una supervisión humana sostenida”.
El CubeSat bajará por su cuenta y buscará un sitio seguro mediante el reconocimiento de rasgos del terreno. La ESA advierte que Apophis probablemente esté dando tumbos de forma caótica y que, con una gravedad tan baja, el CubeSat puede rebotar antes de quedarse quieto. La agencia también admite una pequeña posibilidad de que se hunda.
Ramses despegará en la primavera de 2028 a bordo de un cohete japonés H3 y llegará en febrero de 2029, dos meses antes del sobrevuelo. El CubeSat debe estar listo a finales de 2027.
OSIRIS-APEX enfrenta el presupuesto de 2027
OSIRIS-APEX es la nave que trajo muestras de Bennu en 2023 y que la NASA redirigió a Apophis para alcanzarlo en junio de 2029. Su continuidad depende de un presupuesto que todavía no está asegurado.
La propuesta presupuestal de la Casa Blanca para el año fiscal 2027, publicada el 3 de abril de 2026, le asigna cero dólares a OSIRIS-APEX. El ejercicio anterior le había asignado 19.9 millones de dólares.
El 13 de mayo, el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes aprobó su versión con 20 millones de dólares para que la misión siga preparando el encuentro, de acuerdo con el desglose de The Planetary Society.
El proyecto todavía no es ley. El pleno de la Cámara debe votarlo, el Senado debe presentar su propuesta y la Computing Research Association calcula que la resolución final no llegará antes de las elecciones intermedias de noviembre.
España podrá verlo; México no estará en la franja
La NASA precisa que Apophis será visible sin telescopio ni binoculares desde el hemisferio oriental, si el clima acompaña y el cielo está oscuro. España queda dentro de esa franja.
La ESA calcula que unos 2,000 millones de personas repartidas por buena parte de Europa, África y partes de Asia podrían verlo. México y el resto del continente americano quedan fuera de la zona de visibilidad a simple vista.
Para dimensionar la cercanía, la ESA compara el sobrevuelo con dos fenómenos de frecuencias muy distintas: un objeto de este tamaño se acerca tanto a la Tierra una vez cada 5,000 a 10,000 años, mientras que un eclipse solar total ocurre en algún punto del planeta cada 18 meses.
Faltan dos años y ocho meses para que encajen las piezas pendientes: el lanzamiento de Ramses en la primavera de 2028, la preparación en Elche del CubeSat que debe quedar listo a finales de 2027, los telescopios de vigilancia que la Unión Europea prometió para catalogar la chatarra en órbita alta y al menos dos ciclos presupuestales más en Washington para OSIRIS-APEX.
Apophis llegará el 13 de abril de 2029 con o sin ellos.
