UE propone etiqueta para centros de datos de más de 500 kW

UE propone etiqueta para centros de datos de más de 500 kW

La UE propone etiquetar centros de datos de más de 500 kW con clases separadas para energía y agua.

Por Humberto Toledo el 21 de septiembre del 2026 a las 7:53 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La Comisión Europea propuso un sistema público para clasificar centros de datos con al menos 500 kW de demanda de potencia de tecnología de la información.
  • La etiqueta separará el PUE del WUE con clases de la A a la G; el primer documento electrónico está previsto para el 15 de agosto de 2027.
  • El esquema no fija un tope de consumo ni obliga a publicar el consumo eléctrico total; los estándares mínimos se tramitan aparte.

La Comisión Europea propuso el 21 de septiembre un sistema común de etiquetado para centros de datos con al menos 500 kW de demanda de potencia de tecnología de la información. El modelo separa la eficiencia energética del uso de agua y añade información sobre energía de bajas emisiones, flexibilidad para la red y preparación para reutilizar el calor residual, con el objetivo de hacer comparables instalaciones que crecen al ritmo de la inteligencia artificial. El primer etiquetado electrónico se generaría a más tardar el 15 de agosto de 2027 si el Parlamento Europeo y el Consejo no presentan objeciones durante el escrutinio de dos meses.

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Dos calificaciones para energía y agua

El borrador no reduce el desempeño a una sola letra. La base de datos europea asignará una clase de la A a la G para el Power Usage Effectiveness (PUE) y otra para el Water Usage Effectiveness (WUE). En ambas escalas, A representa el mejor desempeño y G, el peor.

El PUE es un indicador de eficiencia energética que compara la energía total de una instalación con la que utiliza su equipo informático.

El WUE es un indicador de eficiencia hídrica que relaciona el agua utilizada con la energía del equipo informático.

Las instalaciones incluidas deberán reportar indicadores de eficiencia energética y uso del agua para que la base de datos genere la clasificación europea. Estos son los umbrales propuestos por la Comisión:

Clase PUE WUE
A ≤ 1.15 ≤ 0.1
B > 1.15 y ≤ 1.25 > 0.1 y ≤ 0.2
C > 1.25 y ≤ 1.35 > 0.2 y ≤ 0.4
D > 1.35 y ≤ 1.5 > 0.4 y ≤ 0.6
E > 1.5 y ≤ 1.7 > 0.6 y ≤ 0.8
F > 1.7 y ≤ 1.9 > 0.8 y ≤ 1.0
G > 1.9 > 1.0

La propuesta mantiene las dos métricas separadas. La eficiencia energética y el uso de agua tendrán su propia calificación dentro de la escala A-G.

La etiqueta mostrará más que dos letras

El documento incluirá el nombre del centro de datos, el operador, el tipo de instalación, la ubicación y el periodo de reporte. Un código QR dirigirá al registro público correspondiente.

También incorporará información sobre:

  • Energía y refrigeración: desglose de las fuentes de energía y días-grado de refrigeración.
  • Red y calor residual: capacidad de ofrecer funciones de flexibilidad a la red y preparación para reutilizar el calor residual.
  • Agua: relación entre el WUE y el estrés hídrico de la zona.

La primera etiqueta llegará en agosto de 2027

El reglamento delegado establece que la base de datos europea genere automáticamente las etiquetas a más tardar el 15 de agosto de 2027 y después una vez al año. Serán documentos electrónicos de acceso público, válidos hasta el 15 de agosto del año siguiente.

Los operadores deberán poner las etiquetas a disposición de cualquier persona o empresa que las solicite. El texto todavía debe pasar por un periodo de escrutinio de dos meses del Parlamento Europeo y el Consejo. Si ninguna de las dos instituciones presenta una objeción dentro de ese plazo, el reglamento podrá entrar en vigor.

El sistema de clasificación no limita el consumo. Tampoco obliga a publicar el consumo eléctrico total. En paralelo, la Comisión abrió el 21 de septiembre una consulta pública de 12 semanas sobre posibles estándares mínimos de rendimiento para los centros de datos.

La consulta permanecerá abierta hasta el 14 de diciembre de 2026 y la propuesta legislativa sobre esos estándares está prevista para el segundo trimestre de 2027. Ese proceso podría llevar a requisitos obligatorios más estrictos, pero no forma parte de la clasificación A-G propuesta.

La inteligencia artificial eleva la demanda eléctrica

El texto de la Comisión estima que los centros de datos de la Unión Europea consumieron 68 TWh de electricidad en 2024. Para 2030, el consumo podría subir a 114 TWh, una cifra equivalente a más del 3 % de la demanda eléctrica del bloque. La institución vincula buena parte del aumento con el despliegue de servicios de inteligencia artificial.

La Comisión calcula que mejorar el PUE promedio de 1.6 a 1.2 podría reducir 25 % el consumo eléctrico de los centros de datos. También estima que pasar de un WUE de 1.0 a 0.5 reduciría 50 % el uso de agua.

Son escenarios de referencia, no ahorros garantizados para cada instalación. Los resultados reales dependerían de las condiciones de cada centro.

El calor residual necesita infraestructura cercana

La Comisión calcula que reaprovechar la mitad del calor producido por los centros de datos europeos podría cubrir la demanda de calefacción de casi cuatro millones de hogares.

Para que ese aprovechamiento sea posible, los centros deben estar cerca de redes de calefacción u otros usuarios capaces de utilizar el calor residual. Por eso, la etiqueta reportará si una instalación está preparada para reutilizarlo, pero esa condición no garantiza que exista un usuario cercano.

La comparación enfrenta el clima de cada región

CCIA Europe, una asociación que representa a empresas de comunicaciones y tecnología, respaldó el objetivo de mejorar la transparencia, pero cuestionó el método final. La organización sostiene que una misma escala puede comparar de manera injusta un centro de datos ubicado en Finlandia con otro del sur de España, donde las condiciones climáticas y de refrigeración son distintas.

El documento que contextualiza el PUE según el clima local no cambiará la calificación A-G. CCIA Europe también cuestiona el factor de energía de bajas emisiones definido por la Comisión, porque considera que deja fuera algunas fuentes libres de carbono, como la geotermia, el hidrógeno limpio y la descarga de baterías.

La asociación advierte además que mejorar la calificación de agua podría empujar a los operadores hacia sistemas que consumen más energía y aumentan las emisiones. Esta es la posición de una asociación sectorial, no una evaluación independiente.

La crítica señala el conflicto técnico del esquema: medir el resultado ambiental sin imponer una tecnología de refrigeración o una fuente energética que funcione igual en todos los territorios.

California vinculó costos y permisos

Ese mismo 21 de septiembre, el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció la firma de siete leyes sobre centros de datos. Según la oficina del gobernador, el paquete obliga a reportar información sobre el uso de agua y electricidad y da a las comunidades más elementos para evaluar proyectos nuevos.

Las leyes californianas obligan a los centros a pagar su parte de las actualizaciones de la red eléctrica y a evitar que esos costos se trasladen a otros usuarios. También exigen información sobre el suministro de agua, la eficiencia y los planes para sequías. Si un proyecto necesita mejoras para recibir suministro, el propio centro debe pagarlas.

En materia de suelo, los proyectos no podrán acogerse automáticamente a ciertas exenciones ambientales. Antes de obtener una vía acelerada de revisión judicial, tendrán que demostrar que cumplen con los estándares estatales.

La diferencia de enfoque es concreta. California interviene en costos, reportes y condiciones de aprobación, mientras la propuesta europea empieza por hacer visible el desempeño de cada instalación. La Comisión puede usar esa información para diseñar futuros estándares y orientar decisiones de inversión.

La etiqueta A-G, por sí sola, no impedirá que un centro con una categoría baja siga operando. Su utilidad práctica dependerá de que las métricas se lean junto con el clima, el estrés hídrico local y las necesidades de refrigeración. La Comisión incluye esa contextualización en el diseño, pero CCIA Europe considera que todavía no basta para comparar con justicia todos los centros del bloque.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

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