✨︎ Resumen (TL;DR):
- Científicos descubrieron una tercera migración desde Mesoamérica hacia Sudamérica ocurrida hace 1,300 años.
- El estudio secuenció 199 genomas indígenas, documentando más de un millón de variantes genéticas nuevas.
- Los datos confirman que la colonización europea eliminó el 90% de la diversidad genética original en la región.
Un equipo internacional liderado por el Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y la Universidad de São Paulo descubrió una tercera ola migratoria en el continente americano. El estudio, publicado en la revista Nature el 21 de abril, analizó 199 genomas de individuos indígenas desde Norteamérica hasta la Patagonia. Los científicos comprobaron que hace aproximadamente 1,300 años ocurrió un desplazamiento poblacional masivo desde Mesoamérica hacia Sudamérica y el Caribe, alterando el mapa demográfico de la región.
Hasta ahora, la ciencia reconocía solo dos grandes dispersiones hacia Sudamérica. La primera ocurrió hace unos 15,000 años desde Asia a través de Beringia, seguida por un segundo movimiento hace 9,000 años que reemplazó parcialmente a los primeros grupos.
“Podemos rastrear esta huella genética en las poblaciones sudamericanas actuales, así como en individuos antiguos del Caribe”, explicó Tábita Hünemeier, investigadora principal en el IBE y líder del estudio.
La investigación forma parte del Proyecto de Diversidad Genómica Indígena Americana. Tras casi una década de trabajo conjunto con comunidades nativas, el equipo extrajo datos de 53 poblaciones y 31 familias lingüísticas en ocho países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Perú.

El impacto genético de la colonización
El análisis genómico dimensionó con cifras exactas el golpe de la llegada europea a América. Los investigadores confirmaron la destrucción masiva de los linajes nativos y el impacto en su adaptación biológica.
“La diversidad genética actual es solo una fracción de la original, ya que la colonización diezmó a las poblaciones indígenas en un 90%. Aun así, podemos ver una continuidad genética que abarca más de 9,000 años en algunas regiones”, detalló Hünemeier.
El estudio reportó hallazgos clave adicionales en la secuenciación:
- Selección natural: Se detectaron más de un millón de nuevas variantes genéticas vinculadas a la respuesta inmune, el metabolismo, el crecimiento y la fertilidad.
- Linaje Ypykuéra: Aproximadamente el 2% del genoma en algunos nativos americanos muestra afinidad con poblaciones de Australasia (Australia, Nueva Guinea y las islas Andamán), apuntando a un antiguo linaje asiático no muestreado.
- Herencia arcaica: Entre el 1% y el 3% del genoma proviene de homínidos como neandertales y denisovanos, heredando variantes que ayudaron a la adaptación al continente.
Carlos Eduardo G. Amorim, coautor y genetista antropológico de la Universidad Estatal de Arizona, subrayó la urgencia de documentar estos perfiles. “La información genética de las poblaciones indígenas americanas es esencial porque estos grupos han estado históricamente subrepresentados en la investigación genómica, dejando grandes vacíos en nuestra comprensión de la diversidad humana, la evolución y la salud”, concluyó el especialista.
