✨︎ Resumen (TL;DR):
- Dina Powell McCormick prevé una revisión mayor para los nuevos centros de datos de Meta en Estados Unidos después de las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
- El centro de El Paso, desarrollado con BlackRock, contempla unos 14,000 millones de dólares, más de 4,000 empleos de construcción y 300 puestos de operación.
- Texas ya tenía una pausa en permisos ambientales y conexiones a la red eléctrica; la gobernadora electa Gina Hinojosa pidió una moratoria para nuevos proyectos.
Dina Powell McCormick, presidenta de Meta, prevé que iniciar nuevos centros de datos en Estados Unidos será más difícil después de las elecciones intermedias del 3 de noviembre. La ejecutiva hizo esa valoración el 4 de noviembre, durante la conferencia WSJ Tech, cuando el consumo de electricidad y agua de estas instalaciones se convirtió en un tema de debate electoral. Meta necesita capacidad de cómputo para sus servicios actuales y sus planes de inteligencia artificial.

Abrir desde cero no es lo mismo que ampliar
Powell McCormick distinguió entre construir un centro desde cero y ampliar un proyecto que lleva años en una comunidad. A su juicio, las empresas podrían encontrar menos resistencia en el segundo caso porque los vecinos ya tuvieron tiempo de conocer los beneficios de esas instalaciones. The Wall Street Journal y Quartz recogieron ese argumento.
La valoración de la presidenta de Meta no garantiza que todas las ampliaciones reciban apoyo. Durante su intervención, también reconoció que distintos factores influyeron en los resultados electorales y señaló que el debate sobre los centros de datos estuvo presente en las campañas.
Powell McCormick relató que una persona recién elegida para una gubernatura, que había convertido los centros de datos en un tema de campaña, pidió reunirse con la compañía después de asumir el cargo para evitar la pérdida de inversiones y empleos. La ejecutiva no identificó a esa persona.
Fuera de Estados Unidos, Powell McCormick planteó que las grandes empresas de infraestructura evalúan dónde construir para diversificar sus inversiones. Quartz reportó que Meta analiza otros países.
Texas ya tenía una pausa antes de los comicios
El caso de Texas separa una propuesta electoral de una restricción que ya estaba vigente. Antes de los comicios, el gobernador republicano Greg Abbott había ordenado una pausa en los permisos ambientales y las conexiones a la red eléctrica para centros de datos durante una auditoría, según The Texas Tribune.
La gobernadora electa y demócrata Gina Hinojosa pidió una moratoria para los nuevos centros hasta que la legislatura establezca protecciones para las comunidades. Durante la campaña también prometió suspender las aprobaciones hasta que se aprobaran leyes de protección. Hinojosa asumirá el 19 de enero de 2027.
La pausa de Abbott y la propuesta de Hinojosa tienen alcances y momentos distintos. El resultado electoral no convierte por sí solo la promesa de campaña en una nueva norma ni determina automáticamente qué pasará con cada obra en curso.
El proyecto de El Paso ya está en construcción
En julio, Meta anunció una alianza con BlackRock para desarrollar un centro de datos en El Paso, Texas. La empresa informó entonces que la instalación ya estaba en construcción y que el proyecto preveía comenzar a poner capacidad en servicio en 2028.
El anuncio calculó unos 14,000 millones de dólares en costos de desarrollo para los edificios y la infraestructura de energía, refrigeración y conectividad. La estructura anunciada contempla que los fondos administrados por BlackRock tendrían 80% de la empresa conjunta, mientras Meta conservaría 20%.
El proyecto también contempla empleos en dos etapas:
- Más de 4,000 empleos de construcción en el momento de mayor actividad.
- 300 puestos de operación una vez concluido el centro.
Las cifras corresponden a etapas distintas. El número de trabajadores durante la obra no equivale a la plantilla de operación prevista para cuando la instalación quede terminada.
El proyecto ha encontrado oposición local. Reuters informó en agosto que algunos residentes de El Paso lo rechazaban. Meta respondió entonces que mantenía diálogo con vecinos, autoridades y organizaciones locales. En otras comunidades de Texas, The Texas Tribune documentó inquietudes por la demanda de electricidad y el uso de agua.
Por eso, ampliar no equivale automáticamente a obtener apoyo. La postura de Powell McCormick se apoya en los beneficios que Meta atribuye a sus instalaciones ya establecidas, pero el caso de El Paso muestra que incluso una obra en construcción puede enfrentar cuestionamientos de sus vecinos.
La necesidad de capacidad de cómputo no elimina el filtro político local. Meta puede buscar más margen al ampliar instalaciones existentes o analizar otros países, pero El Paso muestra que una obra ya iniciada tampoco queda al margen de la oposición vecinal.
