La llegada de los drones a la vida cotidiana

Amazon ha puesto en la mesa la discusión sobre el uso comercial de estas aeronaves

Con pocas palabras, Jeff Bezos sacudió al mundo. El creador de Amazon declaró recientemente que su empresa trabaja en implementar drones para entregar pedidos en 30 minutos. ¡Boom! Eso fue suficiente para que iniciara el escándalo.

Si consideramos los detalles tecnológicos, logísticos y legales, el uso de estas aeronaves no estará disponible en el futuro próximo. Sin embargo, ha bastado este anuncio para que otras empresas como UPS mostraran sus intenciones de emular el sistema.

Amazon y UPS consideran el uso de drones para la entrega rápida de paquetes
Amazon y UPS consideran el uso de drones para la entrega rápida de paquetes

Para el consumidor, la opción parece una maravilla: ordenar algo y recibirlo en cuestión de minutos, como si se tratara de una pizza es muy atractivo. Sin embargo, como todo avance tecnológico, tiene su lado negativo. ¿Estamos listos para el uso de drones en aplicaciones civiles? Veamos para qué se usan actualmente y cuáles ventajas e inconvenientes plantean.

Anatomía de un drone

De manera coloquial, el término drone se utiliza para designar los vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés). Son aeronaves que, como su nombre indica, son operadas de forma remota y se distinguen por su autonomía, lo que significa que soportan muchas horas de vuelo.

Como muchas tecnologías que ahora forman parte de la vida cotidiana, los drones fueron creados para operaciones militares. Se utilizan para misiones de reconocimiento de campo y para ataques, y cabe señalar que los daños colaterales causados por los bombardeos han llamado la atención de la comunidad internacional, e incluso, de algunos legisladores estadounidenses.

El uso de drones para operaciones militares ha generado oposición en Estados Unidos
El uso de drones para operaciones militares ha generado oposición en Estados Unidos

No obstante, también sirven para tareas como vigilancia de oleoductos —con el fin de evitar exponer a seres humanos— o para reporte y control de incendios. Una de las misiones más reconocidas en años recientes es la incursión para grabar video en Fukushima, semanas después del desastre nuclear que asoló a la ciudad en 2011.

Drones en México

En México, los drones han servido para labores de inteligencia en contra de la delincuencia organizada y se sospecha que existen narcotraficantes que cuentan con sus propias aeronaves de este tipo. Como parte de la Iniciativa Mérida, se emplearon para la vigilancia de la frontera con Estados Unidos, en particular para la caza y detecciones de migrantes ilegales.

Se desconoce el número preciso de drones que México posee, debido a que el tema se considera de seguridad nacional; sin embargo, sabemos que sirven a la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina. Se han mostrado en desfiles cívico-militares y existe información referente a que los fabrica la firma israelí ElbitSystems y la mexicana, Hydra Technologies.

La información sobre el número de drones que posee el gobierno de México no es pública

Algunos gobiernos locales también echan mano de esta tecnología. El capitalino cuenta con unidades que se utilizaron para vigilar la movilización a la Basílica en diciembre de 2012 o para sobrevolar las marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). El gobierno de Puebla los usó para vigilar las fiestas patrias en 2013 y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), para monitorear zonas agrícolas.

Asimismo, se han documentado casos de subcontratación de drones por parte de medios de comunicación. El diario Reforma contrató a Drones Skycam para la cobertura de las manifestaciones del 1 de septiembre, día en que el presidente Peña Nieto rindió su primer informe, mientras El Universal cubrió las protestas del 1 de diciembre de 2013 con uno de estos vehículos, aunque se desconoce si es propio o rentado.

La aventura comercial

En términos comerciales, los drones representan un potencial enorme. Existen proyectos para utilizarlos con fines sociales, como el reparto de medicinas en comunidades alejadas o aisladas a causa de fenómenos naturales. Un ejemplo es la implementación de Matternet, en Estados Unidos, donde se desarrolla un proyecto que pretende emplear drones en África para distribuir medicamentos. En este mismo apartado, llaman la atención las startup TacoCopter y Burrito Bomber —ambas, asentadas en California—, que entregan comida por medio de drones, después de que el usuario ordena su pedido en la red.

Las empresas empiezan a explotar los drones para reparto, vigilancia y mapeo
Las empresas empiezan a explotar los drones para reparto, vigilancia y mapeo

En México, el proyecto más llamativo es el de 3D Robotics, firma situada en Tijuana y San Diego, fundada por el otrora editor de Wired, Chris Anderson, en asociación con el mexicano Jordi Muñoz. La compañía se dedica a la construcción de estas aeronaves y entre sus clientes están la NASA y Boeing. De acuerdo con sus reportes, fabrican aproximadamente 800 unidades cada mes.

Otra iniciativa similar es Iron Drone, que surgió de un Startup Weekend en México. Su actividad principal es la fabricación de drones para mapeo de zonas arqueológicas y monitoreo de viñedos y temas de seguridad, a petición de clientes como Pemex o la Secretaría de Seguridad Pública. Es evidente que hay mucho dinero implicado en el ramo, pero se desconocen las regulaciones implícitas.

Un espacio sin reglas

La reglamentación aérea para el empleo de drones es compleja; ni siquiera en Estados Unidos se ha llegado a un acuerdo, y es precisamente ésa la principal limitante que enfrenta Amazon —o cualquier compañía que posea estas aeronaves—. El tema es delicado porque suelen ser vehículos que operan con extremo sigilo; imaginemos que, en una cobertura mediática, un drone puede servir perfectamente para vigilar cualquier objetivo.

La apertura comercial de su producción también significa más descontrol sobre los poseedores de los mismos. Hasta hace 1 o 2 años, era necesario firmar con una empresa especializada y el registro era mucho más exhaustivo. Ahora, esta tecnología podría caer en manos de cualquiera, lo que genera una discusión pendiente sobre vigilancia y seguridad.

A pesar de sus bondades comerciales, falta mucha regulación para que veamos a los drones como algo cotidiano

Por otro lado, el abaratamiento de la construcción de estos vehículos ha llevado a considerar viables sus opciones comerciales, pensemos que un modelo puede costar únicamente $1000 USD. En ese sentido, es lógico que las empresas coqueteen con la idea de su implementación para abaratar costos y hacer más eficientes las entregas. No obstante, hay riesgos, en particular si alguien decide robar uno de estos dispositivos.

Sin embargo, la preocupación llega más lejos. Un experimento del hacker SamyKamkar demostró que es posible apoderarse de un drone en fucionamiento mediante la manipulación de las conexiones inalámbricas que lo controlan. Si consideramos el resultado, tendríamos un ejército de drones zombie. El mismo Kamkar considera que sería muy divertido seguir este procedimiento para adueñarse de paquetes ajenos enviados por Amazon.

Parece ineludible la llegada de los drones a la vida cotidiana. Bezos mostró una imagen del futuro posible, aunque para que ocurra esa implementación es necesaria la modificación de situaciones específicas. Sin embargo, el cambio en sí está en camino y la realidad planteada es más palpable cada minuto.

El rumbo que tome el uso de estos dispositivos dependerá de nosotros, en tanto seamos críticos y no únicamente nos dejemos sorprender con las posibilidades. La misma tecnología que te entregaría un libro podría llevar medicinas a poblaciones desprotegidas, pero el vehículo que supervisa un terreno de siembra también podría grabar y espiar. Si queremos que la aeronave sirva para mitigar incendios o para asesinar enemigos del Estado, es una discusión que debemos iniciar lo antes posible —preferentemente, antes de que el futuro nos alcance—.

Imágenes:

Portada: (cc) Don McCullough / Flickr
Paquetes: (cc) Scottish Government / Flickr
Protesta: Steve Rhodes / Flickr
Drones: Ars Electronica / Flickr

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