✨︎ Resumen (TL;DR):
- Solo el 26% de los estadounidenses apoya la construcción de más centros de datos de inteligencia artificial, el nivel más bajo a nivel global.
- La resistencia comunitaria amenaza con retrasar o cancelar proyectos que representan inversiones de hasta 156 mil millones de dólares.
- Los ciudadanos se oponen por el consumo masivo de agua y electricidad, además de la contaminación auditiva y ambiental en sus zonas residenciales.
La construcción de infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos enfrenta su mayor obstáculo en la opinión pública. Una encuesta de la firma Public First revela que solo el 26% de los estadounidenses apoya edificar más centros de datos, la cifra más baja entre 15 grandes economías analizadas, debido al creciente temor por el uso de recursos naturales y el impacto en la calidad de vida local.
Un data center de IA es un complejo tecnológico que reúne servidores, chips avanzados y sistemas de enfriamiento para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Sin estos edificios especializados, la promesa de expandir asistentes virtuales y servicios empresariales simplemente no puede escalar.
La contradicción de la industria es evidente: el país que busca liderar la carrera tecnológica alberga a la ciudadanía más inconforme con la infraestructura necesaria para lograrlo.
“Nuestra investigación muestra que Estados Unidos, hogar de Silicon Valley y de la mayoría de las compañías tecnológicas más grandes, tiene a la población menos favorable hacia la propia infraestructura necesaria para sostener ese sector”, declaró Seb Wride, jefe de investigación de opinión en Public First.

El conflicto se traslada de los chips a las comunidades
La resistencia no se limita a un debate técnico. Un estudio de Gallup realizado del 2 al 18 de marzo de 2026 con una muestra de 1,000 adultos reveló que el 70% de los estadounidenses rechaza tener un centro de datos de IA cerca de su hogar. Además, un 48% de los encuestados se declaró “fuertemente” en contra de estas obras, mientras que apenas un 7% se mostró totalmente a favor.
Los motivos detrás de esta oposición vecinal se concentran en el impacto ambiental y económico:
- Un 18% de los detractores señala el uso excesivo de agua.
- Otro 18% critica la enorme demanda de energía eléctrica.
- El 16% denuncia la contaminación, incluyendo el ruido constante de los sistemas de enfriamiento, así como la afectación al aire y al agua locales.
- También preocupan el aumento en las tarifas de luz residenciales, el tráfico pesado durante las obras y el destino de los fondos públicos.
Esta resistencia local ya choca directamente con las proyecciones de las empresas tecnológicas. Se estima que la demanda eléctrica de los centros de datos en territorio estadounidense pasará de 31 GW en 2025 a 66 GW para 2027. Sin embargo, la firma Goldman Sachs proyecta que, debido a cancelaciones y retrasos provocados por amparos o disputas locales, solo se concretará entre el 50% y el 60% de la capacidad planeada para los próximos dos años.
El freno de miles de millones de dólares
La Casa Blanca de la administración Trump busca agilizar estos proyectos mediante un plan federal de infraestructura presentado mediante un decreto presidencial el 23 de julio de 2025, cuyo lema es “¡Construye, bebé, construye!”. No obstante, los gobiernos locales y los ciudadanos ganan terreno en las urnas.
La plataforma Data Center Watch de 10a Labs estima que la oposición comunitaria bloqueará decenas de proyectos, lo que retrasará inversiones de entre 152 mil millones y 156 mil millones de dólares.
El cambio de opinión pública ha sido drástico. El portal Heatmap Pro midió que en septiembre de 2025 la población estaba dividida con 43% a favor y 42% en contra de tener un centro cercano. Para junio de 2026, el 55% ya se declaraba firmemente en contra.
El ejemplo más claro ocurrió el 3 de junio de 2026 en Monterey Park, California, donde los residentes aprobaron una prohibición permanente a estos proyectos con un 86.3% de los votos en un conteo preliminar.
A medida que la inteligencia artificial requiere mayor capacidad de cómputo, las corporaciones de Silicon Valley se enfrentan al límite físico del territorio y a la falta de consenso social. Los costos reales de la nube comienzan a pagarse sobre la tierra, y construir el siguiente gran modelo de IA requerirá convencer primero a los vecinos.
