La red de hongos equivale a 733 millones de viajes al Sol

La red de hongos equivale a 733 millones de viajes al Sol

El primer mapa global estima 110,000 billones de km de hifas y ubica su red bajo los pastizales.

Por Humberto Toledo el 23 de septiembre del 2026 a las 10:37 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • SPUN publicó en Science el primer mapa global de los hongos micorrízicos arbusculares.
  • La estimación suma 110,000 billones de kilómetros de hifas, equivalentes a unos 733 millones de viajes de ida entre la Tierra y el Sol.
  • Los pastizales silvestres concentran cerca del 40% de la red; en tierras de cultivo, la densidad prevista ronda la mitad de la de los ecosistemas silvestres.

Un equipo liderado por la Society for the Protection of Underground Networks (SPUN) publicó en Science, en junio de 2026, el primer mapa global de los hongos micorrízicos arbusculares. El modelo estima unos 110,000 billones de kilómetros de hifas en los primeros 15 centímetros del suelo, una red asociada con cerca del 70% de las especies de plantas. Según los autores, estos hongos llevan al suelo 4,000 millones de toneladas de CO₂ equivalente al año, cerca del 11% de las emisiones humanas, aunque la longitud calculada no describe una red continua ni un almacenamiento permanente de carbono.

El hallazgo volvió a circular en medios de divulgación en septiembre. La cifra proviene de una estimación que combina muestras de suelo, aprendizaje automático e imágenes de laboratorio, no de un trazado continuo.

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Una alianza microscópica bajo las raíces

Los hongos micorrízicos arbusculares no son setas. La red micorrízica arbuscular es una red de filamentos microscópicos, llamados hifas, que se introduce en las raíces e intercambia agua y nutrientes, sobre todo fósforo y nitrógeno, por el carbono que la planta fija con la fotosíntesis.

Según la Universidad de Sheffield, en suelos sanos estas redes pueden multiplicar hasta por 100 el área que exploran las raíces y aportar más del 80% del fósforo de una planta.

Cómo midieron una red que nadie puede ver

Para construir el mapa, el equipo reunió datos de densidad de más de 16,000 núcleos de suelo tomados en todo el mundo. Después entrenó modelos de aprendizaje automático con capas ambientales que iban de desiertos y tundra a bosques, para predecir cuántos filamentos hay donde nadie tomó muestras.

El instituto de física AMOLF, en Ámsterdam, calibró el modelo con imágenes robóticas de más de 300,000 hifas vivas cultivadas en laboratorio.

El cálculo arrojó unos 110,000 billones de kilómetros de filamentos y una masa cercana a 300 megatoneladas de carbono, entre 4 y 6 veces la masa de todos los humanos vivos. Justin Stewart, autor principal del trabajo, lo resumió así: “Podría haber hasta 10 metros de red micorrízica en solo una cucharadita de suelo”.

El comunicado del estudio habló de casi mil millones de veces. La distancia media entre la Tierra y el Sol es de 150 millones de kilómetros. Space Daily dividió la longitud estimada entre esa referencia y obtuvo unos 733 millones de viajes de ida.

El resultado queda por debajo de la cifra redondeada del comunicado y representa una suma de hifas, no una red que conecte físicamente el planeta con el Sol.

Los pastizales concentran la mayor parte de la red

El mapa ubica alrededor del 40% de la red mundial en pastizales silvestres, no en selvas. Las densidades previstas más altas aparecen en los pastizales inundables del Sudd, en Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la meseta del Tíbet.

El comunicado de Sheffield señala que los pastizales están entre los ecosistemas menos protegidos y se convierten en tierras de cultivo 4 veces más rápido que los bosques. En las tierras agrícolas, la densidad prevista de la red ronda la mitad de la de los ecosistemas silvestres.

Un trabajo anterior de SPUN también encontró que 95% de los focos de biodiversidad de estos hongos quedan fuera de áreas protegidas.

Toby Kiers, directora ejecutiva de SPUN, lo planteó así: “Los hongos han sido ignorados en el clima y la conservación durante demasiado tiempo. Ahora es el momento de cambiar esa trayectoria”.

Katie Field, investigadora de la Universidad de Sheffield que participó en el estudio, pidió cautela ante la menor densidad prevista en los cultivos. Los autores todavía entienden poco cómo las condiciones ambientales y las prácticas agrícolas afectan la salud de estas redes, su almacenamiento de carbono y el reciclaje de nutrientes. Field lo resumió así: “sabemos relativamente poco sobre lo que hacen”.

Lo que la cifra no dice

Tim Sandle, editor de ciencia de Digital Journal, subraya que nadie trazó una red continua que rodee el planeta. Los 110,000 billones de kilómetros son una suma modelada de hifas en los primeros 15 centímetros del suelo; donde hay pocas muestras, el resultado depende más del modelo que de una medición directa.

  • Longitud total: La cifra es una suma modelada, no el trazo de una red continua.
  • Comparación con el Sol: El comunicado habla de casi mil millones de veces; con la distancia media de 150 millones de kilómetros, la cuenta da unos 733 millones de viajes de ida.
  • Hongos incluidos: El mapa cubre solo los hongos micorrízicos arbusculares. Deja fuera a los hongos ectomicorrízicos de pinos, robles y abedules, además de los hongos descomponedores.
  • Carbono: Los 4,000 millones de toneladas de CO₂ equivalente que estos hongos llevan al suelo cada año no equivalen a carbono almacenado de forma permanente ni a un crédito de carbono.
  • Vigencia: Las hifas se renuevan en días o semanas, así que el mapa es una imagen global de la densidad en un momento determinado.

Space Daily detalló otros dos límites. Regiones con pocas muestras, como buena parte de África central, zonas del bosque boreal y Asia de gran altitud, dependen más de las predicciones del modelo; los autores reconocen esa limitación en su metodología.

Además, el estudio solo cubre un grupo de hongos. La longitud total de todos los filamentos fúngicos bajo el suelo sería todavía mayor, aunque no existe una estimación global comparable.

El carbono exige la misma prudencia. Sandle advierte que la actividad de estos hongos contribuye tanto a retener carbono como a devolverlo a la atmósfera, por lo que sería prematuro convertir la longitud estimada en créditos de carbono.

El mapa tampoco justifica comprar inoculantes microbianos sin pruebas. Los hongos introducidos compiten con los que ya viven en el suelo y su desempeño es irregular.

Una línea base para vigilar el suelo

SPUN publicó los datos para que gobiernos y responsables de conservación empiecen a vigilar la salud de estas comunidades. También difundió un mapa interactivo diseñado con Moritz Stefaner.

La utilidad inmediata del mapa está en vigilar esos pastizales: concentran la mayor parte de la red, pero están entre los ecosistemas menos protegidos y se convierten en tierras de cultivo 4 veces más rápido que los bosques. La longitud estimada ayuda a ubicar la red; todavía no la convierte en un trazado continuo ni en carbono almacenado de forma permanente.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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