MIT halla cómo buscar catalizadores para producir amoniaco

MIT halla cómo buscar catalizadores para producir amoniaco

MIT propone un método computacional para buscar catalizadores de amoniaco con electricidad, sin probarlos aún.

Por Humberto Toledo el 23 de agosto del 2026 a las 3:14 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La profesora Bilge Yildiz y dos estudiantes de doctorado del MIT combinaron teoría del funcional de la densidad y machine learning para detectar nitruros de metales de transición candidatos.
  • Fabricar amoniaco consume hasta 2% de la energía mundial, genera cerca de 1.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero y más de 90% del usado para fertilizante todavía proviene de Haber-Bosch.
  • El estudio es teórico: las aleaciones solo aparecen en simulaciones y nadie ha sintetizado ni probado un material en una celda de reacción.

Un equipo del MIT publicó un método computacional para predecir qué nitruros de metales de transición podrían catalizar la producción electroquímica de amoniaco con electricidad en lugar de combustibles fósiles. La meta es atacar una fabricación que consume hasta 2% de la energía mundial y genera cerca de 1.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La profesora Bilge Yildiz y los estudiantes de doctorado Constantine Athanitis y Filip Grajkowski publicaron el estudio el 11 de agosto de 2026 en EES Catalysis. El equipo todavía no entrega un catalizador: no ha sintetizado ninguna aleación ni la ha probado en una celda de reacción.

El estudio es enteramente teórico. Combina la teoría del funcional de la densidad con machine learning para identificar qué propiedades electrónicas de un nitruro metálico anticipan su actividad en la reacción de reducción de nitrógeno.

EES Catalysis es una revista de la Royal Society of Chemistry. El MIT difundió el trabajo el 20 de agosto de 2026.

Su aporte es un criterio para ordenar candidatos antes de entrar al laboratorio. En vez de sintetizar cada opción, el equipo puede buscar la combinación adecuada entre millones de aleaciones y descartar el resto mediante simulaciones.

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El amoniaco tiene una factura energética enorme

El amoniaco es el segundo compuesto más producido del planeta por volumen, solo detrás del ácido sulfúrico. El mundo consume unos 200 millones de toneladas al año y casi todo termina como fertilizante, que sostiene la alimentación mundial.

Para fabricarlo, las plantas necesitan calor y presión, y hoy obtienen el hidrógeno de combustibles fósiles. Esa combinación consume hasta 2% del consumo energético mundial y genera alrededor de 1.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según las cifras citadas por el MIT.

Más de 90% del amoniaco que se usa para producir fertilizante todavía sale del proceso Haber-Bosch. La ruta apareció hace más de un siglo y ha sido hiperoptimizada, por lo que cualquier alternativa eléctrica debe competir con ese nivel de ajuste.

La producción electroquímica de amoniaco es una reacción que combina pares protón-electrón con nitrógeno gaseoso para formar el compuesto, siguiendo los mismos principios de un electrolizador. La tecnología ya existe, pero sus tasas de producción y rendimientos siguen demasiado bajos para competir con una planta Haber-Bosch.

La pista está en dos bandas electrónicas

El equipo se concentró en nitruros de metales de transición porque el nitrógeno que ya forma parte del catalizador también entra en la reacción. Esa participación arma una cadena de pasos en la que cada etapa aporta parte de la energía que necesita la siguiente y reduce la energía que debe inyectarse desde fuera.

El diseño ayuda con el cuello de botella más difícil, romper el enlace de la molécula de nitrógeno. Aun así, el proceso sigue limitado por pasos como la disociación del nitrógeno y la transferencia de hidrógeno.

El hallazgo central está en la hibridación entre la banda 2p del nitrógeno y la banda d del metal. Esa interacción gobierna la reacción de reducción de nitrógeno sobre estos nitruros y funciona como un indicador para ordenar candidatos sin sintetizarlos uno por uno.

Yildiz explicó el orden del trabajo: primero evaluaron qué propiedades microscópicas hacen que un material funcione para la reacción y después buscaron aleaciones que cumplieran con ese patrón. Así redujeron la lista de opciones antes de gastar años en el laboratorio.

La computadora aún no entrega un catalizador

El estudio entrega una lista corta de aleaciones candidatas y un criterio para descartar materiales. Ningún material ha pasado por una celda de reacción, así que el equipo todavía no tiene una medición de producción o rendimiento en condiciones reales.

El siguiente paso que describe el equipo es construir esa celda. El aparato de laboratorio usaría el catalizador para producir amoniaco y mediría su desempeño bajo condiciones de operación reales. Por ahora, todo lo que existe son cálculos.

Dane Morgan, profesor de ingeniería de la Universidad de Wisconsin que no participó en el trabajo, calificó la investigación como interesante. Valoró que aclare cómo se relacionan las propiedades electrónicas de un material con su papel catalítico, algo que puede acelerar el filtrado computacional de candidatos.

Morgan también puso un límite claro: convertir esos cálculos en catalizadores prácticos exigirá muchos pasos adicionales y, en su lectura, el impacto real todavía queda lejos.

El costo sigue pendiente

El criterio computacional puede reducir la cantidad de materiales que el equipo tendría que sintetizar en el laboratorio, pero no resuelve por sí mismo el precio. Constantine Athanitis lo planteó así en el comunicado del MIT: “Aunque una tecnología sea mejor para el mundo o para el clima, las empresas y el capitalismo no la van a permitir a menos que sea competitiva en costo”.

El equipo tendrá que demostrar en una celda de reacción cuánto amoniaco produce una aleación y cómo se comporta en condiciones reales. También tendrá que enfrentar las tasas de producción, los rendimientos y el costo que hoy favorecen al proceso Haber-Bosch.

Por ahora, el resultado medible es una lista corta de aleaciones candidatas y un criterio para descartar el resto sin sintetizarlos uno por uno. La búsqueda ya tiene una regla; todavía falta que un material la cumpla fuera de las simulaciones.

Fuentes: 1, 2, 3

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