✨︎ Resumen (TL;DR):
- El robot LINK de Katalyst sufrió una pérdida de control y giró sobre varios ejes durante 72 horas.
- Dos de sus tres ruedas de reacción quedaron inservibles, comprometiendo la misión de 30 millones de dólares.
- El telescopio Swift sigue perdiendo altura a 302 kilómetros y podría destruirse en la atmósfera este otoño.
La NASA y la empresa Katalyst Space Technologies enfrentan una crisis en órbita tras la grave avería de la nave LINK, un robot espacial de 30 millones de dólares diseñado para rescatar y elevar el telescopio Neil Gehrels Swift. El satélite de rescate perdió el control durante el fin de semana, girando sobre varios ejes, lo que inhabilitó dos de sus tres ruedas de reacción necesarias para maniobrar con precisión.
LINK es un robot espacial comercial que sirve para atrapar satélites en órbita y elevarlos para extender su vida útil. El incidente ocurrió el pasado fin de semana, cuando la nave experimental experimentó un giro descontrolado de 72 horas. Este percance interrumpió temporalmente las comunicaciones con la Tierra y provocó el reinicio de su computadora de a bordo.
La NASA confirmó el martes 28 de julio que el sistema de propulsores de gas frío del robot también perdió parte de su funcionalidad. Sin estos componentes críticos, el acercamiento seguro al telescopio Swift se vuelve sumamente complejo.
“La misión sigue activa y seguimos creyendo que LINK tiene un camino viable”, declaró la empresa Katalyst en su última actualización oficial. Los ingenieros ahora intentan estabilizar el giro usando únicamente sus propulsores eléctricos orientables de xenón.

Una carrera contra la gravedad y la atmósfera
El telescopio Swift, valuado en 500 millones de dólares, no tiene motores propios para corregir su trayectoria. El observatorio fue lanzado en 2004 a una altura de 600 kilómetros, pero el aumento de la actividad solar infló la atmósfera terrestre y aceleró su caída.
Actualmente, el satélite científico se encuentra a solo 302 kilómetros de altitud, un umbral crítico establecido por los ingenieros. De no completarse el rescate con éxito, el telescopio se desintegrará al entrar en la atmósfera durante este otoño boreal.
Por su parte, el robot de rescate se ubica a 512 kilómetros de altura, lo que significa que aún debe descender una brecha de 210 kilómetros para intentar el acoplamiento.
Los retos técnicos para salvar a Swift
Para que la operación continúe, el equipo de control de vuelo debe ejecutar un plan de emergencia estricto:
- Estabilizar la orientación de LINK usando sus motores eléctricos de xenón.
- Actualizar y validar los sistemas de guiado y software de vuelo mediante simulaciones en tierra.
- Realizar una aproximación coelíptica para igualar la trayectoria de Swift.
- Inspeccionar visualmente el observatorio antes de cualquier maniobra física.
El acoplamiento final es el reto más grande. Swift jamás se diseñó para recibir visitas ni tiene un puerto de conexión estándar. La nave de Katalyst planea sujetarlo utilizando unas pestañas metálicas exteriores que se usaron originalmente para transportarlo en tierra hace más de dos décadas.
El desenlace de esta misión servirá como un indicador crucial para el sector del servicio satelital en órbita. El éxito o fracaso de este rescate de emergencia definirá la viabilidad comercial de recuperar satélites de alto valor y mitigar la acumulación de basura espacial en la órbita terrestre.
