✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un nuevo estudio publicado en Nature confirma que el calentamiento antropogénico alteró el vórtice polar de la Antártida en 2024.
- Durante julio y agosto, la región registró un aumento récord de hasta 28°C por encima de su temperatura media invernal.
- La repetición de estos eventos extremos amenaza directamente la estabilidad de las plataformas de hielo y el nivel del mar.
Durante el invierno de julio y agosto de 2024, la región de la Antártida Oriental sufrió la ola de calor más intensa registrada en los últimos 46 años, impulsada por el debilitamiento del vórtice polar y la amplificación directa del cambio climático humano.
Una investigación publicada en marzo de 2026 por npj Climate and Atmospheric Science demostró que el evento elevó las temperaturas en la Tierra de la Reina Maud por más de 9°C sobre el promedio durante 17 días consecutivos.
En su punto más extremo, las zonas locales marcaron hasta 28°C por encima de lo normal en plena temporada de oscuridad casi total.
El fenómeno ocurrió tras dos episodios de calentamiento estratosférico repentino que rompieron el vórtice polar. Al debilitarse, esta barrera permitió la entrada de un río atmosférico cargado de aire cálido y humedad desde latitudes más bajas.
El vórtice polar es un anillo de fuertes vientos en la estratosfera que mantiene el aire frío bloqueado de forma continua sobre los polos del planeta.
El modelo analítico calculó que la ruptura del vórtice provocó casi el 50 por ciento del calentamiento superficial observado. Por su parte, el factor antropogénico subió la intensidad unos 0.7°C y duplicó las probabilidades de que la ola de calor sucediera.

El riesgo de un futuro antártico sin hielo
Bajo un escenario de emisiones moderadas, estos picos de calor extremo serán unas seis veces más probables. Si las emisiones se mantienen altas, la probabilidad se dispara a 26 veces hacia finales de siglo.
Lo que los científicos consideraban un evento que ocurría cada varios siglos bajo condiciones naturales, hoy representa una ocurrencia a escala centenaria.
Este calentamiento de 2024 se une a otros episodios climáticos drásticos en la región:
- Marzo de 2022: Zonas de la Antártida Oriental subieron hasta 40°C sobre su nivel normal.
- Febrero de 2020: La parte continental documentó su máxima histórica absoluta con 18.3°C.
Los autores del estudio concluyeron que sus hallazgos “revelan cómo el calentamiento inducido por el ser humano está transformando incluso las regiones más frías, con implicaciones para la estabilidad de las plataformas de hielo y la previsibilidad de los futuros extremos antárticos”.
La inestabilidad térmica presiona el límite físico de las gigantescas barreras de hielo del polo sur. Su colapso definitivo liberaría volúmenes masivos de agua retenida, impactando de forma irreversible el aumento del nivel del mar a escala global.
