Este fenómeno hace que nos preguntemos si hay otros planetas similares al nuestro en los que podamos vivir. De manera inmediata, volteamos a ver a Marte y estamos haciendo todo lo posible por llegar a su superficie en el menor tiempo posible y desarrollar técnicas para alimentarnos allá. Sin embargo, el planeta rojo podría no ser la única opción. Un equipo de astrónomos del MIT y de la Universidad de Lieja en Bélgica han encontrado 3 planetas potencialmente habitables.

El equipo liderado por Michaël Gillon ha descubierto que estos 3 cuerpos rodean una estrella enana que tiene 8% la masa de nuestro Sol, su tamaño es similar al de Júpiter y es tan vieja que ya no tiene materia para fusionar, por eso es mucho más fría y roja. Está a 40 años luz de la Tierra y forma parte de la constelación de Acuario. La estrella fue encontrada con el telescopio de 60 centímetros Trappist, por lo que fue llamada Trappist-1.
Cabe resaltar que el descubrimiento de los cuerpos que giran alrededor de Trappist-1 es importante porque se ha comprobado que sí existen planetas que orbitan las estrellas enanas ultra frías, antes sólo era una teoría.
El equipo de astrónomos identificó a los posibles reemplazos de la Tierra porque detectó que Trappist-1 cambiaba de brillo y se oscurecía en diferentes intervalos regulares lo que indica que hay objetos que pasan entre la estrella y nosotros. Con más análisis, los investigadores descubrieron que esos objetos tienen tamaño similar a la Tierra.
A diferencia de nosotros, esos cuerpos están mucho más cerca de su estrella —20 y 100 veces más—, pero por la baja potencia de su estrella, los 2 planetas más cercanos sólo reciben 4 y 2 veces más de radiación. Aunque la cercanía a Trappist-1 no permite que haya agua líquida, los investigadores consideran que los 3 planetas pueden tener zonas habitables.

El planeta más cercano al centro completa una órbita alrededor del Trappist-1 en 1.5 días, el siguiente, en 2.4 días y del último aún no se sabe, se calcula entre 4.5 y 73 días. Los dos planetas internos no giran como nuestro planeta por lo que en una zona del planeta siempre es de día y en el otro, de noche. Pero los investigadores esperan que el tercer planeta pueda albergar vida en su totalidad.
Los investigadores usarán otros instrumentos para medir los componentes de su atmósfera y superficie. Incluso, buscarán vida o rastros de ella, según el coautor Julien de Wit, astrónomo en el MIT.
“Se trata de un paso gigantesco en la búsqueda de vida en el Universo”.