ADN de libros medievales revela 3,700 años de viruela ovina

ADN de libros medievales revela 3,700 años de viruela ovina

ADN de pergaminos medievales revela 3,500 años de viruela ovina, aún activa en Europa.

Por Humberto Toledo el 22 de septiembre del 2026 a las 4:19 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • University College Dublin (UCD) dirigió un equipo que extrajo ADN de pergaminos medievales para rastrear la viruela ovina.
  • El estudio ensambló 21 genomas virales y cubrió desde 1700 a. C. hasta 1917 d. C.
  • En Grecia, el brote actual llevó al sacrificio de más de 420,000 ovejas y cabras desde agosto de 2024.

Un equipo internacional dirigido por University College Dublin (UCD) recuperó fragmentos de ADN de la piel animal usada en manuscritos medievales y encontró rastros de viruela ovina. Al compararlos con ADN de dientes de oveja de la Edad del Bronce, los investigadores reconstruyeron más de 3,500 años de evolución del patógeno, cuyo linaje sigue afectando a rebaños europeos. Science Advances publicó el estudio el 3 de septiembre de 2026; sus resultados aportan la primera evidencia genética de cómo la enfermedad golpeó a la ganadería antes de la era moderna.

En la Edad Media, la mayoría de los textos se escribía sobre pergamino, fabricado con piel de oveja, cabra o vaca. Elaborar un solo volumen de la Biblia exigía decenas de animales y cientos de pieles. Joanna Story, historiadora de la Universidad de Leicester, resume que tomar uno de esos libros equivale a tomar un rebaño entero.

La piel conserva señales de la salud del animal al momento de su muerte. Para leer ese registro, los investigadores frotan una goma de borrar contra el pergamino, una técnica no invasiva que los conservadores también utilizan para limpiar manuscritos.

Después, el equipo analiza el material atrapado en los residuos y compara los fragmentos con genomas de referencia. Las muestras no contienen un virus vivo ni contagioso; son fragmentos degradados de su material genético.

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Un libro podía contener el rastro de un rebaño

Entre las obras estudiadas están los Evangelios de York, un manuscrito iluminado de mil años de antigüedad, y el Corpus Glossary de Corpus Christi College Cambridge, uno de los diccionarios más antiguos en inglés.

En varios casos, distintas páginas de un mismo manuscrito contenían ADN de la viruela ovina. Ese patrón apunta a que los productores usaron animales infectados para fabricar esos pergaminos.

Una línea genética que llega a 3,700 años

El equipo ensambló 21 genomas del virus de la viruela ovina a partir de los manuscritos. Las muestras cubren el periodo que va de 1700 a. C. a 1917 d. C.

Los investigadores también incorporaron muestras más antiguas obtenidas de dientes de oveja de la Edad del Bronce. A diferencia de otros restos óseos, los dientes pueden conservar durante milenios la evidencia genética de una infección. Los ejemplares procedían de antiguos asentamientos de pastores en la estepa euroasiática y aportan la detección más temprana conocida del patógeno.

Al comparar las secuencias antiguas con las modernas, los autores estiman que los principales linajes de capripoxvirus se separaron entre hace 11,500 y 3,700 años. Este grupo incluye la viruela ovina, la viruela caprina y la dermatosis nodular contagiosa.

Ese calendario coincide con el auge de la domesticación animal y con el traslado de grandes cantidades de ovejas desde la estepa hacia Europa.

Uno de los resultados inesperados fue encontrar el virus en pergaminos fabricados con piel de ternero y de cabra. El equipo plantea dos posibilidades: infecciones poco comunes entre especies o contaminación durante la fabricación del pergamino.

La viruela ovina sigue golpeando a Europa

La viruela ovina es un capripoxvirus que se propaga con rapidez, causa alta mortalidad, sobre todo en animales jóvenes, y reduce de forma drástica la producción de lana, carne y leche.

Louis L’Hôte, autor principal del estudio y candidato a doctor en la UCD, recordó que Grecia mantiene un brote activo con un fuerte costo económico. Según el Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación de Grecia, el brote había provocado el sacrificio de más de 420,000 ovejas y cabras desde que comenzó en agosto de 2024.

El dato fue medido hacia finales de 2025, mientras el brote ya registraba nuevos casos en 2026. La medida presionó la producción del queso feta, uno de los emblemas de exportación del país.

El patógeno se mantuvo estable durante milenios

La viruela ovina pertenece a la misma familia de poxvirus que la viruela humana, o variola. Sin embargo, los investigadores encontraron una diferencia clara: a diferencia del virus humano, el de la viruela ovina se mantuvo genéticamente muy estable durante los últimos milenios.

Para el equipo, esa estabilidad sugiere que los cambios ocurridos antes de ese periodo fueron decisivos para que el patógeno aprendiera a infectar a su hospedador. Esa pista podría ayudar a combatirlo en el futuro.

Taighde Éireann-Research Ireland y el Consejo Europeo de Investigación financiaron el trabajo. El proyecto reunió a genetistas, historiadores, virólogos, químicos de proteínas y conservadores de más de 30 instituciones.

Louis L’Hôte, autor principal del estudio, señaló: “Es posible que archivos y bibliotecas de todo el mundo también contengan rastros genéticos de brotes de enfermedades en animales del pasado.”

El hallazgo conecta las epidemias de hace milenios con la enfermedad que hoy vacía corrales en Europa. También deja una pista concreta para revisar más archivos y bibliotecas en busca de otros rastros genéticos de enfermedades animales del pasado.

Fuentes: 1, 2, 3

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