Galletas hechas a partir de PET: nadie las ha probado

Galletas hechas a partir de PET: nadie las ha probado

µBites transforma PET y rastrojo de maíz en galletas; nadie las ha probado y cuestan 60 dólares por kilo.

Por Humberto Toledo el 23 de septiembre del 2026 a las 9:56 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • SIU Carbondale desarrolló µBites, galletas impresas en 3D a partir de moléculas obtenidas de PET y rastrojo de maíz, con levaduras modificadas genéticamente.
  • El proceso tiene 33 pasos, tarda entre uno y dos días y cuesta alrededor de 60 dólares por kilo.
  • Los análisis de laboratorio buscaron riesgos químicos y biológicos, pero nadie ha comido una galleta; falta el permiso para las catas formales.

Un equipo de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale (SIU) desarrolló las µBites, galletas impresas en 3D cuyos ingredientes parten del PET de botellas y del rastrojo de maíz. Levaduras modificadas convierten esos residuos en proteínas, grasas y ácidos para una receta pensada para misiones largas sin reabastecimiento. El equipo aún no recibe permiso institucional para las primeras catas formales y nadie ha probado una galleta.

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Cómo una botella termina en masa para galletas

El proyecto nació dentro del Deep Space Food Challenge de la NASA, un concurso para producir comida en misiones largas donde no llegan reabastecimientos desde la Tierra. El profesor asociado Lahiru Jayakody explicó en el material de la ACS el punto de partida con una frase: “el plástico es carbono y la comida es carbono”.

El PET, el plástico de las botellas de agua y refresco, contiene moléculas ricas en carbono. El equipo mezcla ese material con tallos y hojas de maíz desechados y aplica disolución hidrotérmica oxidativa, una técnica desarrollada por el geólogo Ken Anderson, también de SIU.

La disolución hidrotérmica oxidativa es una técnica que usa agua y oxígeno a alta temperatura y presión para romper materiales duros en compuestos más simples.

Los fragmentos resultantes alimentan a levaduras reprogramadas, incluida la levadura de panadería, que los convierten en proteínas, grasas y ácidos. La estudiante de posgrado Sandhya Jayasekara diseñó cepas adicionales con funciones específicas:

  • Vainilla: una levadura de panadería produce el saborizante a partir de biomasa vegetal.
  • Betacaroteno: otra usa el etilenglicol del PET para fabricarlo; este compuesto es precursor de la vitamina A.

Al final, el equipo mezcla la pasta con fibra, almidón y endulzante. La mezcla pasa por una impresora 3D de alimentos y se endurece en microondas.

El PET se descompone, pero la seguridad no está cerrada

SIU presentó el avance a finales de agosto de 2026, durante la reunión de otoño de la Sociedad Estadounidense de Química (ACS) en Chicago. En septiembre de 2026, el comunicado volvió a circular en sitios de divulgación y algunas publicaciones lo resumieron como “galletas de plástico” destinadas al consumo masivo.

Una verificación de AFP señaló que esa lectura carece de contexto: el PET se descompone en moléculas simples que consume la levadura y, según los autores, el producto final no conserva rastros del material. Las µBites fueron una prueba de concepto presentada como póster en la ACS; no hay venta ni permiso para catas formales.

El microbiólogo Lahiru Jayakody, de SIU Carbondale, lo resumió en entrevista con NPR: “No hay micro ni nanoplásticos incrustados en esta galleta. Así que no estás comiendo plástico”.

El proceso tiene dos límites que suelen desaparecer en las publicaciones virales. Es caro, gasta mucha energía y poca parte del plástico original termina en la galleta. Los propios investigadores lo describen como una prueba de concepto.

Análisis de laboratorio, cero mordidas

La ACS indicó que los datos disponibles apuntan a que las µBites son seguras para comer, pero esa conclusión todavía proviene de análisis, no de una prueba con personas.

El equipo analizó el producto en su laboratorio y en laboratorios externos acreditados en busca de químicos tóxicos, metales pesados, alérgenos y patógenos. También mantiene estudios de digestión simulada en marcha.

SIU todavía espera la aprobación institucional para las catas formales. Por ahora, los participantes solo han evaluado el aroma y la mayoría dijo que comería las galletas si faltara comida.

La presentación de la ACS fue un póster, no un estudio terminado de seguridad en humanos. Antes de cualquier uso comercial, harían falta pruebas sobre pureza, composición nutricional, toxicología y alérgenos.

33 pasos y 60 dólares por kilo

El proceso actual tiene 33 pasos, tarda entre uno y dos días y cuesta alrededor de 60 dólares por kilo de galletas. El sistema convierte en alimento más de la mitad del carbono de los residuos.

El equipo quiere acercarse a una conversión de 100%, aunque cerca de 10% podría perderse como gas o quedar sin usar. Ese objetivo todavía enfrenta un proceso que gasta mucha energía.

Jason Hallett, químico de Imperial College London, dijo a New Scientist que el mundo genera unos 400 millones de toneladas de residuos plásticos al año. También señaló que no hay forma de convertirlos todos en galletas y que no ve viable producir µBites de forma comercial.

Pamela Silver, bióloga sintética de la Facultad de Medicina de Harvard y ajena al proyecto, consideró en NPR que el concepto va bien encaminado. Aun así, ubicó las barreras reales en la escala, el costo y la textura, que depende de las grasas, escasas en esta galleta.

Dónde podrían usarse

Por ahora, los investigadores apuntan a escenarios donde llevar comida es difícil: naves espaciales, submarinos y zonas de desastre. También mencionan, algún día, asentamientos en la Luna o Marte.

El Deep Space Food Challenge de la NASA y una beca CAREER de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos financiaron el trabajo. Jayakody espera que las galletas estén listas para el consumo público en los próximos años.

La siguiente prueba depende de un permiso institucional. Hasta que SIU autorice las catas formales, las µBites seguirán siendo una galleta analizada y olida, pero que nadie ha comido.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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