IonQ probará una memoria cuántica en fibra sin cliente

IonQ probará una memoria cuántica en fibra sin cliente

IonQ invertirá 15 millones de dólares en una memoria cuántica sobre fibra activa, aunque aún no hay cliente.

Por Humberto Toledo el 8 de agosto del 2026 a las 8:09 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • IonQ y EPB crearán en Chattanooga un centro para probar una memoria cuántica comercial sobre una red de fibra óptica en operación.
  • IonQ invertirá 15 millones de dólares durante cinco años; los socios proyectan alrededor de dos docenas de empleos y un impacto de dos a tres veces la inversión en Tennessee.
  • EPB reconoce que todavía no existe un cliente; la demanda dependerá de que las memorias cuánticas se comercialicen.

IonQ y EPB anunciaron el 3 de agosto de 2026 el Tennessee Quantum Communications Research Center en Chattanooga, un laboratorio que probará la que ambas compañías describen como la primera memoria cuántica comercial embebida en una red de comunicaciones que ya presta servicio. IonQ aportará el dinero, sus científicos y la memoria; EPB pondrá la infraestructura y buscará usos comerciales. El problema inmediato es que todavía no hay comprador.

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La prueba usará la fibra que ya lleva internet

El centro no usará la red eléctrica de EPB. IonQ y EPB probarán la memoria sobre la red de fibra óptica con la que la empresa vende internet en Chattanooga desde hace más de una década.

EPB es la empresa municipal de energía y telecomunicaciones de la ciudad. IonQ cotiza en la Bolsa de Nueva York. Esa infraestructura es la primera red comunitaria de un gigabit del país, y ahora funcionará como banco de pruebas para el centro. EPB también actuará como socio comercializador de la alianza en el corredor del valle de Tennessee.

La memoria compartirá infraestructura con el tráfico cotidiano de una red que ya presta servicio. Esa es la diferencia frente a una prueba aislada en laboratorio.

La memoria que falta para cubrir largas distancias

Una memoria cuántica es un dispositivo que almacena temporalmente la información contenida en partículas de luz para reenviarla después.

A diferencia de un repetidor de telecomunicaciones normal, los estados cuánticos no se pueden copiar ni amplificar. Si alguien intenta leerlos, los destruye. La señal cuántica se degrada conforme avanza por la fibra, así que la información solo puede recorrer tramos cortos antes de perderse.

Sin una memoria, la red no puede darle un empujón a la señal a mitad del trayecto. El dispositivo sirve de base para los repetidores cuánticos que buscarían extender el alcance de una red.

De la mesa óptica a una red encendida

Para Niccolo de Masi, presidente y CEO de IonQ, esas memorias son “piezas esenciales para transformar las máquinas cuánticas en arquitecturas de largo alcance más potentes”.

La apuesta de Chattanooga consiste en sacar esa tecnología de la mesa óptica. En un laboratorio se controlan la temperatura, las vibraciones y el ruido; en este proyecto, IonQ y EPB la probarán sobre una red que ya está encendida.

IonQ compró la tecnología antes de probarla en campo

Las memorias no nacieron dentro de IonQ. En mayo de 2025, la compañía compró Lightsynq Technologies, una startup de Boston fundada por investigadores que venían de Harvard y del centro de redes cuánticas de Amazon Web Services.

IonQ pagó la operación íntegramente con acciones y sumó más de 20 patentes sobre memorias e interconexiones fotónicas. Ese equipo había construido el primer repetidor cuántico capaz de extender el alcance de una red.

Antes de esa compra, IonQ ya había adquirido Qubitekk e ID Quantique, dos compañías del mismo campo.

Quince millones, empleos especializados y ningún cliente

El reparto de tareas quedó así:

  • IonQ aportará los 15 millones de dólares, sus científicos y la memoria cuántica.
  • EPB pondrá su red de fibra ya activa como banco de pruebas y buscará usos comerciales, públicos y privados en la región.
  • Los socios proyectan un impacto de dos a tres veces la inversión en la economía de Tennessee y alrededor de dos docenas de empleos, entre investigadores, personal en formación y empleo indirecto e inducido.

Janet Rehberg, presidenta y CEO electa de EPB, dijo al Chattanooga Times Free Press que el arranque será con cerca de media docena de plazas muy bien pagadas. El centro tendrá que traer de fuera un perfil que casi nadie tiene.

Rehberg fue directa al describir la situación comercial: “No hay ningún cliente, por así decirlo, que lo use todavía”.

La ejecutiva añadió que la clientela llegaría después, cuando las memorias cuánticas se comercialicen y otras industrias, empresas eléctricas o universidades quieran ampliar sus redes o conectar computadoras cuánticas entre sí.

La alianza ya tiene una base operativa

La alianza no empieza de cero. En mayo de 2025, las dos empresas anunciaron el EPB Quantum Center, un proyecto de 22 millones de dólares, según Data Center Dynamics.

Ahí funciona la EPB Quantum Network, en marcha desde 2023, y IonQ prepara el despliegue comercial de una computadora cuántica IonQ Forte Enterprise.

Un estudio de Bento Lobo, de la Universidad de Tennessee en Chattanooga, proyecta hasta 1,100 millones de dólares de beneficio para la comunidad durante los próximos 10 años. Se trata de una proyección académica, no de dinero comprometido.

La apuesta financiera de IonQ se mide en años

Los 15 millones se repartirán en cinco años, unos 3 millones de dólares por año.

El 31 de julio, IonQ cerró la compra de SkyWater Technology por unos 1,800 millones de dólares. El 5 de agosto, la compañía reportó ingresos trimestrales récord de 80.1 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, un aumento de 287% frente al año anterior, y elevó su guía anual a un rango de 280 a 290 millones de dólares.

El mismo reporte registró una pérdida contable de 1,867.7 millones de dólares, causada en su mayoría por la revaluación de warrants. Ese ajuste no implicó una salida de efectivo.

Frente a esas cifras, Chattanooga es para IonQ una apuesta de cinco años y sin cliente al inicio. La pregunta comercial sigue abierta.

España y Portugal ensayan la misma conexión

La limitación de distancia también aparece en proyectos de España y Portugal. La infraestructura cuántica de la Comunidad de Madrid, MadQCI, cerró en mayo de 2026 el proyecto MADQuantum-CM con 30 emplazamientos conectados por más de 700 kilómetros de fibra.

La Universidad Politécnica de Madrid coordinó el proyecto, que quedó interconectado con redes experimentales de Indra y Telefónica Innovación Digital.

A escala ibérica, IberianQCI arrancó bajo el liderazgo de Indra Space dentro del programa europeo EuroQCI. El plan tiene un plazo de 42 meses, un enlace transfronterizo entre Vigo y Valença y 3 estaciones ópticas en Madrid, Barcelona y el sur de Portugal.

En el tramo terrestre ibérico, los nodos de confianza cumplen el papel de equipos intermedios. La clave pasa en claro por esos nodos y, por definición, hay que confiar en ellos.

Las memorias cuánticas y los repetidores que las usan permitirían enlazar tramos largos sin ese intermediario. Es la misma lógica que ya empujó a Washington a poner dinero público en fotónica de silicio: quien controle cómo viaja la luz por la fibra controla la capa siguiente.

El laboratorio de Chattanooga tiene cinco años de financiamiento y una red encendida para responder una pregunta práctica: si alguien pagará por conectar dos computadoras cuánticas sobre la misma fibra que ya lleva internet a una ciudad de 190,000 habitantes.

Por ahora, Chattanooga tiene la red, el financiamiento y el equipo experimental, pero no un comprador. La venta queda para cuando las memorias cuánticas se comercialicen y una industria eléctrica o una universidad decida ampliar su red o conectar computadoras cuánticas.

Fuentes: 1, 2, 3

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