El láser de neutrinos choca con tres límites físicos

El láser de neutrinos choca con tres límites físicos

Dos artículos del MIT calculan una ganancia de 10⁻¹⁶ o menor para el láser de neutrinos propuesto en 2025.

Por Humberto Toledo el 3 de septiembre del 2026 a las 4:11 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Physical Review Letters publicó dos artículos el 2 de septiembre de 2026 que concluyen que el diseño de 2025 no puede construirse.
  • Los experimentos planteados tendrían una ganancia de 10⁻¹⁶ o menor, una parte en diez mil billones.
  • Un preprint propone invertir las estadísticas con berilio-7 y litio-7, pero el retroceso y la falta de un condensado radiactivo mantienen la prueba fuera del laboratorio.

Physical Review Letters publicó el 2 de septiembre de 2026 dos artículos que concluyen que el láser de neutrinos propuesto en 2025 por Benjamin Jones y Joseph Formaggio no puede construirse con ese diseño. Wolfgang Ketterle, Hanzhen Lin y Yu-Kun Lu, los tres del MIT, calculan una ganancia de 10⁻¹⁶ o menor y señalan tres barreras: la geometría del modo, el bloqueo de Pauli y el retroceso del átomo emisor.

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La propuesta dependía de un condensado radiactivo

En septiembre de 2025, Benjamin Jones y Joseph Formaggio plantearon enfriar rubidio-83 radiactivo hasta formar un condensado y usar la superradiancia para que los neutrinos de la desintegración salieran en un haz dirigido. El plan calculaba que un condensado de un millón de átomos reduciría la vida media de 86.2 días a minutos.

La superradiancia es un fenómeno colectivo cuya emisión máxima crece con N², el comportamiento que la propuesta buscaba aprovechar para dirigir los neutrinos.

Ketterle, premio Nobel de Física en 2001 y codescubridor de los condensados de Bose-Einstein en 1995, firmó los dos trabajos junto con sus posdoctorandos Hanzhen Lin y Yu-Kun Lu. El resumen de uno de ellos sitúa la ganancia prevista en 10⁻¹⁶ o menos, es decir, una parte en diez mil billones.

La geometría deja la cooperatividad en 10⁻¹²

El comunicado que el MIT publicó ese mismo día describió dos obstáculos: el retroceso del átomo que emite y la naturaleza fermiónica del neutrino. La American Physical Society publicó junto con los artículos un comentario firmado por Ana Maria Rey, James K. Thompson y Haoqing Zhang, con afiliaciones al JILA, el NIST y la Universidad de Colorado en Boulder. Ese comentario cuenta tres obstáculos y añade la geometría del modo.

En el espacio libre no hay una cavidad que fije el modo de emisión. La geometría del condensado decide cuántas partículas caen dentro del haz colectivo.

Los neutrinos de una desintegración nuclear son ultrarrelativistas y tienen una longitud de onda del orden de picómetros, muchísimo menor que el condensado. El resultado es un cono de emisión muy estrecho.

La cooperatividad es un parámetro que mide qué fracción de neutrinos de una desintegración entra al modo colectivo. En este caso ronda 10⁻¹². Al multiplicarla por el millón de átomos de la propuesta, el producto queda en unos 10⁻⁶, un millón de veces por debajo de 1. La superradiancia exige que ese producto sea mucho mayor que 1.

La alternativa tampoco resuelve el problema. Ajustar el modo a la longitud del condensado, de unas decenas de micrómetros, exigiría una cintura de haz de unos pocos nanómetros. Solo una porción diminuta de los átomos participaría en la emisión colectiva.

James K. Thompson, uno de los firmantes del comentario, trabaja precisamente en láseres superradiantes con átomos fríos.

El bloqueo de Pauli corta la cadena en la primera desintegración

El artículo Fundamental Impossibility of a Superradiant Neutrino Laser ataca la idea en su escenario más favorable. Los autores suponen que todos los neutrinos salen al mismo modo y que no existe retroceso ni otra fuente de decoherencia. Aun así, el cálculo falla cuando incorpora las estadísticas reales: el rubidio-83 es un bosón, pero el criptón-83 en que se convierte es un fermión.

Dos fermiones idénticos no pueden ocupar el mismo estado cuántico. Por eso, la cadena de emisión colectiva se detiene después de la primera desintegración. Para un proceso que emite un solo fermión, la emisión máxima crece con N y no con N², la firma que el diseño de 2025 quería explotar.

Los estados de baja excitación sí muestran comportamiento colectivo, según los autores. Sin embargo, emiten a un ritmo de N veces la tasa de una sola partícula, el mismo resultado que producirían emisores independientes. El artículo describe el efecto como interferencia destructiva de las amplitudes de transición o como un bloqueo de Pauli de las excitaciones colectivas.

El retroceso ocurre antes de que se forme la emisión colectiva

El tercer obstáculo es el retroceso. Un neutrino de desintegración se lleva alrededor de un millón de veces más energía que un fotón visible. El átomo que lo emite sale disparado a miles de metros por segundo, una velocidad que Ketterle comparó con Mach 10.

El criptón cruza el condensado en menos de un microsegundo, mucho antes de que la emisión colectiva alcance a formarse. La geometría y el retroceso comparten origen: la longitud de onda diminuta del neutrino cierra el cono de emisión y, al mismo tiempo, dispara el retroceso del átomo.

Un preprint intenta salvar la idea con estadísticas invertidas

La discusión empezó antes de la publicación formal. Ketterle y sus posdoctorandos subieron su refutación a arXiv en octubre de 2025, unas seis semanas después de que la propuesta original apareciera en Physical Review Letters el 8 de septiembre de ese año.

En noviembre de 2025, Massimo Blasone y Francesco Romeo, de la Universidad de Salerno y el INFN, junto con Loredana Gastaldo, del Instituto Kirchhoff de Física de la Universidad de Heidelberg, publicaron en arXiv un tercer trabajo con formalismo de Lindblad.

Su resultado confirma el bloqueo de Pauli para un condensado bosónico que decae en fermiones, pero discute que ese mecanismo descarte toda la idea. En el escenario inverso, átomos fermiónicos en régimen de BEC profundo que decaen en una especie bosónica muestran un comportamiento superradiante pronunciado.

Los autores sostienen que la propuesta no queda descartada por razones fundamentales y que su realización exige una ruta de decaimiento adecuada.

El candidato que nombran es el berilio-7: su átomo padre es un fermión y el litio-7 resultante es un bosón. Su vida media, de unos 52 días, les parece adecuada para probar un aumento de la tasa de desintegración.

El problema es el retroceso. La energía disponible dejaría al litio-7 con unos 50 electronvoltios, suficiente para afectar la estabilidad del condensado.

Ese trabajo sigue siendo un preprint sin revisión por pares y usa modelos mínimos. Proyecta el continuo de modos del neutrino sobre un solo canal dominante, justo la suposición que cuestiona el artículo del MIT sobre la desintegración radiactiva. En un tercer escenario, omite los grados de libertad del neutrino porque supone que escapa muy rápido de la región de emisión.

La prueba aún empieza con un estado que ningún laboratorio tiene

El alcance del trabajo del MIT llega también a los láseres de rayos gamma basados en la aniquilación estimulada de condensados de positronio. El artículo que estudia si un condensado puede acelerar la desintegración radiactiva descarta esas propuestas.

Joseph Formaggio, profesor de física del MIT, no dio la idea por muerta. Dijo que sospecha que algún día alguien hará el experimento, que la naturaleza es el árbitro final y que “cada predicción previa sobre los neutrinos ha sido errónea”.

Por ahora, el obstáculo experimental es concreto: nadie ha producido un condensado de Bose-Einstein con átomos radiactivos. El experimento que Formaggio pide todavía no puede hacerse porque su punto de partida no existe en ningún laboratorio.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

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