✨︎ Resumen (TL;DR):
- La mandíbula inferior abre agujeros en las ramas y la parte superior del pico busca y extrae larvas y otros animales pequeños.
- El análisis de tres esqueletos relaciona las patas con el impulso del golpe; el hueso del pico superior mide cerca de 38% menos que su cubierta exterior.
- La especie está en peligro de extinción: las cifras disponibles hablan de menos de 2,000 aves o alrededor de 1,900, y las fuentes no describen su distribución de la misma forma.
Un estudio de tres esqueletos del ʻakiapōlāʻau, un ave amenazada que vive únicamente en la isla de Hawái, sugiere que el animal usa todo el cuerpo para golpear la madera. El trabajo, dirigido por Alexander Clark y publicado el 5 de noviembre de 2026 en Ornithology, relaciona la anatomía de sus patas con el impulso descendente que acompaña al pico cuando busca alimento.
El ʻakiapōlāʻau es un ave hawaiana amenazada, también conocida como aki. Vive únicamente en la isla de Hawái y ocupa un nicho alimentario parecido al de los pájaros carpinteros, aunque pertenece a otro grupo de aves.
Alexander Clark, de la Universidad de Chicago y afiliado al Field Museum, dirigió el equipo que examinó tres esqueletos que conserva el Museo de Zoología de Vertebrados de la Universidad de California en Berkeley. También comparó esos huesos con esqueletos de pinzones continentales emparentados procedentes de otras colecciones.
Un pico con dos funciones distintas
La mandíbula inferior es corta y fuerte. El ave la usa para abrir la madera y alcanzar los espacios donde se esconden larvas y otros animales pequeños.
Después introduce la parte superior del pico, larga, fina y curvada, para buscar y extraer la presa. Esa diferencia ayuda a explicar cómo la parte superior llega a rincones estrechos, mientras la inferior soporta la tarea de abrir la madera.
El estudio también describe una diferencia bajo la superficie. La estructura ósea del pico superior mide alrededor de 38% menos que la cubierta exterior. La sección que sobresale del hueso puede flexionarse cuando el ave sondea una cavidad.
Los autores vinculan esas formas con las exigencias distintas de buscar alimento y abrir la madera.
Las patas aportan el impulso del golpe
El fémur del ʻakiapōlāʻau es proporcionalmente corto y fuerte frente al de los pinzones continentales comparados. El artículo plantea que esa forma ayuda a mantener bajo el centro de masa del ave cuando se sostiene en las ramas.
Los investigadores también identificaron rasgos en los puntos de inserción muscular de la parte inferior de la pata. Esos rasgos sugieren una mayor capacidad para flexionar el tobillo.
Según la interpretación del equipo, ese movimiento contribuye a levantar el cuerpo y dirigirlo con fuerza hacia abajo cuando el ave golpea la madera.
Alexander Clark comparó ese gesto con usar un hacha: “hay que poner todo el cuerpo”, dijo a Reuters. En los pájaros carpinteros, explicó, el movimiento de perforación parte principalmente de los músculos del cuello.
La comparación anatómica vincula la forma de los huesos con una conducta ya observada, pero no mide directamente la fuerza de cada golpe en aves vivas. Clark señaló que todavía falta entender por completo cómo el cráneo resiste los impactos repetidos.
Una especie amenazada y cifras de distintos años
En Estados Unidos, el ʻakiapōlāʻau está clasificado como especie en peligro de extinción. El Field Museum afirma que quedan menos de 2,000 aves silvestres y las sitúa a todas en la ladera noreste de una montaña de la isla de Hawái.
Una revisión de 2025 del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos ofrece otra descripción: identifica tres poblaciones separadas en las regiones norte y central de barlovento y en Kaʻū. El documento calcula alrededor de 1,900 aves, pero combina estimaciones de distintos años.
Para Kaʻū usa una cifra de 2008 porque los censos de 2010, 2016 y 2019 no registraron suficientes individuos para actualizarla. Las fuentes no explican la diferencia entre ambas descripciones de la distribución.
Entre las amenazas que menciona la revisión federal están:
- Malaria aviar.
- Pérdida de árboles ʻōhiʻa por una enfermedad causada por hongos.
En Kaʻū, la revisión estima que el área de distribución pasó de 6,000 hectáreas en 1980 a 4,730 en 2019. La agencia considera que las enfermedades aviares probablemente contribuyen al retroceso hacia zonas más altas.
En Hakalau, la misma revisión encontró un aumento pronunciado de la especie en antiguos pastizales reforestados a mayor altitud. Para las tres zonas de bosque evaluadas en conjunto, la tendencia poblacional en 2019 fue inconclusa.
El análisis relaciona la forma del pico y las patas con un golpe que involucra todo el cuerpo, pero no calcula la fuerza de los impactos en aves vivas. La revisión federal dejó inconclusa la tendencia conjunta de 2019 y las fuentes no aclararon por qué describen de forma distinta la distribución de la especie.
