BitTorrent cumple 25 años: el protocolo que la ley no pudo apagar

BitTorrent cumple 25 años: el protocolo que la ley no pudo apagar

BitTorrent cumple 25 años. Analizamos cómo su red P2P resistió a la ley y por qué nunca fue un negocio millonario.

Por Humberto Toledo el 3 de julio del 2026 a las 3:58 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Bram Cohen anunció BitTorrent en julio de 2001, y hoy la empresa conserva unos 54 millones de usuarios mensuales.
  • En su punto máximo de 2004 movía un tercio del tráfico de internet, pero hoy su volumen residencial es menor al de iCloud o FaceTime.
  • Su arquitectura descentralizada evitó el destino judicial de Napster y Kazaa, aunque el estigma de la piratería impidió consolidar un negocio rentable.

BitTorrent es un protocolo de transferencia de archivos peer-to-peer (P2P) que divide cada archivo en múltiples fragmentos pequeños para que todas las personas que lo descargan lo compartan al mismo tiempo de forma simultánea. El programador Bram Cohen diseñó esta tecnología en julio de 2001 para resolver los problemas de distribución masiva de datos en la red.

“Cuando empecé, mi plan no era montar un negocio. Mi plan era iniciar una revolución”, declaró Cohen al recordar la motivación inicial detrás del desarrollo.

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El escudo técnico contra las demandas de Hollywood

A diferencia de Napster y Kazaa, que dependían de un servidor central fácil de apagar con una orden judicial, BitTorrent carecía de un núcleo centralizado. El protocolo únicamente movía fragmentos de información entre usuarios, mientras que los archivos torrent y los rastreadores (trackers) se alojaban en sitios de terceros.

Esta distribución impidió que los grandes estudios de cine o las discográficas demandaran directamente a Cohen o al protocolo. Aunque la justicia persiguió a plataformas de terceros como The Pirate Bay, el software original permaneció intacto. De hecho, en 2005, la MPAA firmó un acuerdo con el creador para retirar enlaces ilegales de la página oficial del protocolo, lo que demostró que la industria no tenía herramientas legales para destruirlo.

Durante 2004, la plataforma alcanzó su máximo esplendor técnico al mover cerca de un tercio de todo el tráfico de internet a nivel global. Sin embargo, esta popularidad vinculada a la piratería se convirtió en un obstáculo insalvable para consolidar un modelo de negocio rentable.

El estigma de la piratería y la venta a TRON

Cohen fundó BitTorrent Inc. en 2004 e intentó capitalizar la tecnología mediante una tienda de descargas oficial, pero la iniciativa fracasó en menos de dos años y la empresa despidió a la mitad de su personal. Pese a levantar más de 30 millones de dólares en financiamiento, las grandes marcas evitaron asociarse con un software ligado al intercambio ilegal de música y películas.

“Los grandes dueños de los derechos estaban muy cómodos con la situación y, básicamente, no querían crear los sistemas de streaming que tenemos hoy”, apuntó Cohen sobre la resistencia de las corporaciones para adoptar nuevas opciones de distribución digital.

En 2018, la compañía independiente llegó a su fin al ser adquirida por TRON, la firma de criptomonedas de Justin Sun, momento en el que Cohen abandonó la organización de manera definitiva.

Una herramienta viva en el internet actual

A pesar de que su volumen de tráfico residencial de subida hoy es inferior al de servicios cotidianos como iCloud o FaceTime, el protocolo mantiene un papel relevante en la red:

  • Comunidad activa: BitTorrent Inc. reporta unos 54 millones de usuarios mensuales, a los que se suman millones más mediante clientes independientes como qBittorrent, Transmission o BiglyBT.
  • Descargas legales: Proyectos de código abierto y diversas distribuciones de Linux emplean este sistema para distribuir su software sin saturar servidores propios.
  • Refugio ante bloqueos: Rusia representa actualmente su mayor mercado debido a que servicios de streaming como Netflix suspendieron operaciones en ese país por las sanciones derivadas de la guerra en Ucrania.

El sistema demostró, mucho antes del auge de plataformas de streaming por suscripción, que los usuarios prefieren pagar por un acceso cómodo antes que recurrir a la descarga informal, convirtiéndose finalmente en una infraestructura básica de la red.

Fuentes: 1, 2, 3

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