Al menos 50 policías, acusados de abusar de ALPR

Al menos 50 policías, acusados de abusar de ALPR

The Washington Post identificó al menos 50 agentes acusados de usar lectores de placas para vigilancia personal.

Por Humberto Toledo el 3 de agosto del 2026 a las 12:42 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • The Washington Post identificó al menos 50 agentes en Estados Unidos acusados o con cargos por usar lectores automáticos de placas con fines no autorizados.
  • Flock apareció en 46 casos y en 26 de ellos las autoridades señalaron vigilancia de parejas, exparejas u otras mujeres.
  • La plataforma ofrece auditorías y filtros, pero varios controles dependen de que cada departamento decida activarlos.

Una investigación de The Washington Post identificó al menos 50 agentes de la ley en Estados Unidos acusados o con cargos por usar lectores automáticos de placas con fines no autorizados. Flock apareció en 46 casos; en 26 de ellos, investigadores o fiscales señalaron que los agentes buscaron información sobre parejas, exparejas u otras mujeres. El reporte documenta cómo una herramienta destinada a investigar delitos terminó en vigilancia personal porque cada departamento decide quién obtiene credenciales y qué controles aplica.

El análisis revisó miles de páginas de documentos judiciales y reportes internos, además de entrevistas con siete víctimas. Los casos no corresponden únicamente a acoso romántico: incluyen cualquier uso indebido de lectores automáticos de placas, tanto de Flock como de empresas rivales.

El patrón más repetido fue íntimo y difícil de denunciar. Los agentes tenían una placa, un arma y acceso a información sobre los desplazamientos de otras personas.

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Cómo Flock crea un historial consultable

Un lector automático de placas (ALPR) es un sistema que registra la matrícula de un vehículo y la relaciona con su imagen, la hora y el punto donde fue detectado.

Flock convierte esas capturas en una base de datos consultable y permite reconstruir los recorridos de un auto cuando existen suficientes registros. La plataforma también incluye listas de vigilancia que avisan cuando aparece un vehículo.

Otra función permite buscar un auto por sus características y apariencia, aunque el agente no conozca la matrícula. Los documentos revisados por el diario muestran que cada departamento decide quién recibe credenciales y qué reglas internas aplica. Para una búsqueda ordinaria, el sistema no exige una orden judicial.

Según cifras entregadas por la compañía, la red de Flock supera las 120,000 cámaras en más de 6,000 comunidades. La empresa también dijo que sus cámaras realizan 20,000 millones de lecturas de placas al mes.

Flock comenzó con pequeños contratos para instalar unidades en calles y estacionamientos. Después conectó a departamentos de policía, asociaciones vecinales, comercios y otras organizaciones a una red capaz de cruzar datos entre ciudades y estados.

De una expareja a una clínica

De los casos revisados por The Washington Post, 46 involucraron el sistema de Flock y el resto correspondió a lectores de otros proveedores. En 26 casos, investigadores o fiscales señalaron que los agentes buscaron información sobre sus esposas, novias, exparejas, nuevas parejas de sus exparejas o mujeres a las que querían acercarse.

El informe documentó varios ejemplos:

  • Jefferson, Georgia: el exjefe de policía Michael Steffman consultó las placas de Marci Bakely y de su hija adolescente unas 600 veces durante aproximadamente 13 meses. La Oficina de Investigación de Georgia lo arrestó en noviembre de 2025 por acecho, comunicaciones acosadoras, violación del juramento como funcionario público y múltiples cargos por uso indebido de sistemas ALPR. Steffman murió en abril, antes de que comenzara el juicio, y las autoridades dijeron que se trató de un suicidio.

  • Wisconsin: una declaración jurada policial alegó que un agente usó Flock para comprobar si su entonces pareja había acudido a una clínica para interrumpir un embarazo. Después, el agente le escribió que había verificado que no había ido, según el documento revisado por el diario.

  • Florida: un agente añadió a una joven actriz a una lista de vigilancia de otro sistema de lectores de placas y aceleró para detenerla. El intento casi provocó una colisión frontal, de acuerdo con un reporte policial y el video de la cámara de su vehículo.

En Kansas, los investigadores acusaron a un exagente de usar datos de un lector de placas para seguir a su esposa separada y a dos hombres que creía que estaban saliendo con ella. En el mismo caso, las autoridades alegaron que encontraron software de monitoreo instalado en la computadora de la mujer y una cámara oculta en el interruptor de luz de su dormitorio.

Las auditorías existen, pero no siempre se activan

Flock dijo que los abusos representan una fracción pequeña de sus usuarios y que sus contratos limitan el sistema a investigaciones legítimas. La compañía también sostiene que los registros de auditoría ayudan a detectar a los responsables después de una búsqueda indebida.

En abril, Flock lanzó una función voluntaria de asistencia para auditorías. El sistema busca patrones como consultas repetidas sobre el mismo vehículo o búsquedas hechas fuera del horario laboral, y envía avisos a los supervisores. Un portavoz dijo al Post que solo aproximadamente una de cada cuatro agencias había activado la herramienta.

La empresa también permite que cada departamento exija un número de caso penal antes de autorizar una consulta. Esa barrera tampoco es obligatoria. En los registros revisados por el diario, muchas búsquedas se justificaron con palabras sueltas como investigación, una explicación demasiado vaga para que un equipo de asuntos internos determine si existía una razón válida.

Flock presentó el caso de Albany, Georgia, como una muestra de que sus controles pueden funcionar. En un comunicado de julio, la empresa dijo que una auditoría de la policía local ayudó a identificar a cinco agentes, quienes fueron despedidos y posteriormente arrestados por usar datos de lectores de placas con fines ajenos a investigaciones legítimas.

El límite aparece cuando los departamentos deciden si revisan los registros y qué nivel de detalle exigen. En Joplin, Missouri, el grupo local DeFlock Joplin reportó que 85 por ciento de las búsquedas tenía una justificación de una sola palabra y que menos de 3 por ciento estaba vinculado a un caso penal.

Esos datos no describen a todos los departamentos del país, pero muestran el alcance de una auditoría que puede estar disponible en el sistema sin que alguien la revise.

El castigo cambia según el estado

La investigación encontró reglas distintas según el estado. 13 estados tienen leyes que obligan a las policías a auditar el uso de lectores de placas y al menos ocho han convertido su uso indebido en un delito.

La ausencia de una norma federal deja que la respuesta dependa de la agencia, del fiscal y de la ley estatal aplicable.

En Idaho, un exsheriff buscó varias veces al día la placa de su esposa después de que un fiscal presentara una denuncia en su contra. No enfrentó cargos. El fiscal general del estado explicó que el uso indebido de lectores de placas no era un delito independiente y que no podía demostrar otro delito más allá de una duda razonable.

El exsheriff renunció, pero el caso no produjo una condena. Georgia sí contempla sanciones específicas para quien solicite o use datos de placas con falsas pretensiones o para un fin distinto de una investigación policial. Allí fue arrestado Steffman, aunque su muerte impidió que un tribunal determinara su responsabilidad penal.

El riesgo no termina en el poste que toma la fotografía. Flock convierte cada avistamiento en un historial consultable, y la protección de la intimidad depende de reglas locales, supervisores que revisen los registros y leyes que castiguen el abuso.

Cuando esos controles quedan a criterio de cada departamento, una herramienta vendida para investigar delitos puede terminar controlando los movimientos de alguien que ni siquiera sabe que está siendo observado.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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