✨︎ Resumen (TL;DR):
- La campaña militar estadounidense no logró reducir el tiempo que necesita Irán para desarrollar armamento atómico.
- Teherán conserva 460 kg de uranio enriquecido al 60 %, material suficiente para fabricar unas 10 bombas.
- Las reservas atómicas están ocultas en túneles subterráneos fuera del alcance de las municiones convencionales.
Tras dos meses de campaña militar liderada por Estados Unidos, los informes de inteligencia revelan que Irán mantiene intacta su capacidad para construir un arma nuclear. Los más de 8,000 ataques realizados desde el 28 de febrero no degradaron la infraestructura atómica de Teherán, y el tiempo estimado para fabricar una bomba sigue anclado entre los nueve meses y un año.
Este cálculo se mantiene igual desde el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel en junio de 2025 contra los complejos de Natanz, Fordow e Isfahán. Antes de esa operación, los expertos calculaban que Irán tardaría apenas de tres a seis meses en ensamblar su armamento.
Las fuerzas militares enfocaron sus recientes operaciones en objetivos convencionales. Los analistas señalan que esta falta de impacto atómico reciente responde a que las instalaciones clave no pueden destruirse de forma segura con bombardeos tras los daños infligidos el verano pasado.
El Organismo Internacional de Energía Atómica calcula que la nación asiática conserva una reserva de 460 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %. Este material basta para ensamblar unas 10 bombas si alcanza el grado militar necesario.
“Irán todavía posee todo el material nuclear hasta donde sabemos”, declaró Kelsey Davenport Brewer, vicepresidenta de la Nuclear Threat Initiative. “Es probable que ese material esté ubicado en instalaciones subterráneas profundamente enterradas que las municiones estadounidenses no pueden penetrar”.

El reto subterráneo en Isfahán
Frenar el avance nuclear iraní exige ahora confiscar o destruir físicamente dichas reservas. A principios de marzo, un reporte de Axios detalló que Estados Unidos e Israel evaluaron enviar fuerzas especiales al territorio para asegurar el uranio altamente enriquecido (HEU).
Irán anticipó esta clase de maniobras terrestres. Imágenes satelitales analizadas por el Institute for Science and International Security muestran que Teherán sepultó bajo tierra todas las entradas del complejo de túneles de Isfahán a principios de febrero.
Un intento de acceso estadounidense a la zona de Isfahán fracasó a principios de abril tras ser detectado por las defensas antiaéreas y fuerzas terrestres iraníes. Mientras las negociaciones de alto el fuego siguen estancadas por la cuestión atómica, el destino de las reservas subterráneas de uranio se mantiene como el obstáculo central del conflicto.
