✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un buque de carga surcoreano recibió impactos de proyectiles cerca del Estrecho de Ormuz.
- Estados Unidos activó un operativo con 15,000 militares para escoltar navíos mercantes en la zona.
- Seúl mantiene cautela diplomática frente a la presión militar de Washington y las amenazas de represalias de Irán.
El presidente Donald Trump exigió formalmente a Corea del Sur su integración militar para asegurar las rutas petroleras del Medio Oriente. La presión directa de Washington ocurre este lunes tras el ataque con proyectiles que sufrió un buque de carga surcoreano en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano confirmó estar verificando el incidente reportado originalmente por el diario Chosun Daily. Según la dependencia de Seúl, “no ha habido víctimas entre nuestros nacionales en la primera revisión”. Trump aprovechó el ataque para señalar que Irán había “disparado” contra la embarcación y usarlo como argumento para sumar aliados a su operativo.
El incidente marítimo coincidió con el despliegue del operativo anunciado por Trump este domingo en Truth Social. El Proyecto Libertad es una operación naval liderada por Estados Unidos que busca reabrir el Estrecho de Ormuz y guiar navíos comerciales neutrales.
El Comando Central de EE. UU. detalló que la estrategia incluye destructores de misiles guiados, más de 100 aeronaves y un equipo de 15,000 militares. Bajo esta cobertura, dos buques mercantes con bandera estadounidense cruzaron exitosamente la zona este mismo lunes.

El dilema energético y la presión arancelaria de Seúl
Washington mantiene una campaña diplomática desde mediados de marzo para sumar fuerzas navales de Corea del Sur, China, Japón, Reino Unido y Francia. “Los países de todo el mundo que reciben petróleo a través del Estrecho de Ormuz deben gestionar el paso”, escribió Trump el 14 de marzo.
La decisión resulta crítica para Seúl porque importa la mayor parte de su energía de Medio Oriente y cerca del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo navega por ese punto. Un funcionario presidencial surcoreano declaró a la agencia AFP que el gobierno se encuentra “considerando y explorando exhaustivamente diversas medidas para garantizar la seguridad de las rutas de transporte de energía”.
El líder del partido gobernante de Corea del Sur advirtió que el despliegue de buques de guerra es “una decisión grave” que requiere aprobación parlamentaria. La negativa se complica debido a las renegociaciones arancelarias en curso con Estados Unidos.
Esta petición refleja ajustes estructurales en la relación militar bilateral. Desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, el Pentágono reubicó interceptores de misiles desde la Península de Corea hacia Medio Oriente. El presidente surcoreano Lee Jae Myung admitió en marzo la tensión: “aunque hemos expresado nuestra oposición, la realidad es que no podemos imponer del todo nuestra postura”.
Irán advirtió que cualquier fuerza militar extranjera que intente ingresar a la vía marítima enfrentará represalias. Ninguna nación aliada ha firmado todavía un compromiso definitivo para unirse al operativo naval estadounidense, aunque el Wall Street Journal reporta que la administración Trump espera anunciar la coalición esta misma semana.
