Recientemente reportamos que Red Hastings, director general de Netflix, publicó un texto muy interesante en donde expresa su postura ante la neutralidad en la red y sus recientes dificultades.
En ella, el directivo comenta: “Cuando un ISP vende al consumidor un paquete de Internet de 10 o 50 mbps, el consumidor debería recibir esa tasa de transferencia, sin importar de dónde vienen los datos.” El documento continúa con la descripción de la injusticia implícita en el hecho de que los proveedores de Internet tengan el control del tipo de información que fluye por sus redes.
Las declaraciones de Hastings no fueron del agrado de James Cicconi, vicepresidente ejecutivo de asuntos legislativos para AT&T, quien calificó la publicación como arrogante.
“Como todos sabemos, no hay comida gratis, y tampoco hay distribución gratuita de películas por medio de streaming”, declaró Cicconi. “Alguien tiene que pagar el costo. La propuesta arrogante del señor Hastings es que todos deben pagar, menos Netflix. Ese podría ser un buen trato si puede obtenerlo.”
El ejecutivo de AT&T argumenta que los usuarios son forzados a pagar por la infraestructura necesaria para entregar todos los servicios de ancho de banda pesado. “Es un costo de hacer negocios que se incorpora a la tasa de suscripción de Netflix,” continúa Cicconi. “En su visión, esos costos adicionales, causados por una mayor cantidad de suscriptores y uso de su servicio, deben ser absorbidos por todos los sucriptores de banda ancha —no sólo aquellos que se suscriban y usen el servicio de Netflix—”, concluyó.
Recientemente escribimos un artículo que detalla la decisión de la corte en cuanto a este tema, y otro en donde explicamos las implicaciones del trato que Netflix firmó con Comcast para que este último reabriera el ancho de banda destinado al servicio de transmisión de video.
Pensamos que faltaría preguntar los proveedores de Internet son una compañía de información o de telecomunicaciones y si se debería tratar a los ISP como a las compañías de luz o agua que son responsables de proveer infraestructura para brindar acceso a utilidades como empresas similares a un periódico o a la televisión, que tienen el poder de regular el contenido que pasa por sus redes. Estos cuestionamientosodeberán ser replanteadas por la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) en un futuro no muy lejano.