💡 Resumen (TL;DR):
- Astrónomos comprobaron la existencia de una órbita excéntrica inusual entre un agujero negro y una estrella de neutrones.
- El escrutinio de los datos del evento gravitacional GW200105 descartó una órbita circular con 99.5% de confianza.
- La evidencia demuestra que estos sistemas estelares binarios nacen de interacciones gravitacionales violentas y no en aislamiento.
Un equipo internacional de astrónomos confirmó la primera evidencia sólida de una órbita excéntrica (ovalada) en la colisión entre un agujero negro y una estrella de neutrones. El análisis, publicado el 11 de marzo en The Astrophysical Journal Letters, altera las bases teóricas que asumían que estas parejas cósmicas siempre se estabilizaban en órbitas circulares antes de colisionar.
Investigadores de la Universidad de Birmingham, la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Max Planck procesaron los datos del evento GW200105, captado inicialmente en enero de 2021 a través de los detectores LIGO y Virgo.
Al aplicar un modelo de forma de onda inédito que mide de forma simultánea la excentricidad orbital y la precesión inducida por espín, el equipo encontró una excentricidad media de 0.145.
“La órbita revela el juego”, indicó Geraint Pratten, investigador de la Universidad de Birmingham. “Su forma elíptica justo antes de la fusión muestra que este sistema no evolucionó tranquilamente en aislamiento, sino que casi con seguridad fue moldeado por interacciones gravitacionales con otras estrellas, o tal vez un tercer compañero”.

El caos de los entornos estelares densos
El descubrimiento reescribe la radiografía técnica del evento cósmico y corrige mediciones de estudios anteriores:
- La masa del agujero negro se calibró en 13 veces la masa del Sol.
- La estimación de la masa de la estrella de neutrones se ajustó a la baja.
- La ausencia de precesión indica que la excentricidad se selló durante el nacimiento del sistema y no por dinámicas de rotación previas al choque.
A diferencia de las colisiones GW200115 y GW230529, que operan bajo trayectorias circulares estándar, los números de GW200105 comprueban que las binarias extremas tienen diferentes métodos de formación.
“Esta es una prueba convincente de que no todos los pares de estrellas de neutrones y agujeros negros comparten el mismo origen”, afirmó Gonzalo Morras, científico de la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Max Planck. “La órbita excéntrica sugiere un lugar de nacimiento en un entorno donde muchas estrellas interactúan gravitacionalmente”.