✨︎ Resumen (TL;DR):
- Adaspace Technology desplegará una constelación comercial para procesar modelos de inteligencia artificial directamente en el espacio.
- El proyecto proyecta operar 2,800 satélites para 2035, mientras que el inventario nacional de China superará los 21,000 equipos en 2040.
- La Fuerza Espacial estadounidense califica esta expansión como un riesgo crítico y perfila un escenario de conflicto asimétrico orbital.
China aceleró su despliegue espacial mediante dos frentes paralelos: la construcción comercial de una red de 2,800 satélites de inteligencia artificial y un crecimiento militar sostenido. Las agencias chinas buscan procesar algoritmos directamente en órbita, mientras el gobierno estadounidense alerta que esta expansión masiva desafiará su dominio espacial en las próximas dos décadas.
La empresa Adaspace Technology Co., instalada en Chengdu, lidera la iniciativa comercial. El plan exige colocar la constelación completa a altitudes de entre 500 y 1,000 kilómetros.
Esta infraestructura incluye 2,400 satélites de inferencia y 400 equipos de entrenamiento. Zhao Hongjie, vicepresidente ejecutivo de la firma, confirmó que la primera fase llegó al espacio en mayo de 2025 y las siguientes unidades entrarán en operación a finales de año. La empresa contempla comercializar la plataforma con mil unidades activas en 2030 y culminar su despliegue total en 2035.
Star Compute es una red de satélites que procesará datos a nivel local mediante láseres de comunicación, proyectando alcanzar cien mil petaflops de inferencia y un millón de petaflops en entrenamiento. La compañía comprobó esta capacidad al controlar un robot terrestre desde la órbita junto a la Universidad Jiao Tong de Shanghái.
En paralelo, el Zhejiang Lab lanzó en mayo de 2025 los primeros 12 satélites de su constelación “Three-Body”, fijando el objetivo de operar 100 satélites para 2027.

Riesgo militar y la advertencia de la Fuerza Espacial
Al margen del sector privado, las fuerzas armadas chinas mantienen un desarrollo técnico agresivo. El reporte “Future Operating Environment 2040” de la Fuerza Espacial estadounidense proyecta que Pekín operará unas 21,000 unidades para 2040, un salto drástico frente a los 1,600 satélites actuales.
Los documentos militares anticipan un arsenal orbital compuesto por misiles antisatélite, armas de energía dirigida y hardware autónomo. La Fuerza Espacial advirtió textualmente: “los ataques a los servicios espaciales probablemente ocurran sin previo aviso, con consecuencias potencialmente devastadoras para las poblaciones a las que apoyan”.
El general Chance Saltzman, jefe de operaciones espaciales, matizó que el informe “no es una evaluación de inteligencia”, sino un escenario fundamentado en el análisis de tendencias.
Sin embargo, el sargento mayor Ron Lerch validó el crecimiento de China al confirmar que su volumen de satélites aumentó casi 700 por ciento desde 2015, marcando un ritmo que “no se está desacelerando”.
La Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) perfila una estrategia estatal robusta para 2026 que contempla:
- Exploración de asteroides a corta distancia con la sonda Tianwen-2.
- Ejecución de la misión espacial tripulada Shenzhou-23.
- Pruebas de vuelo para cohetes completamente reutilizables.
- Construcción simultánea de dos megaconstelaciones proyectadas en 13,000 y 15,000 satélites.
La integración de hardware comercial para procesamiento de datos con la modernización armamentista expone el rumbo definitivo del gobierno asiático. El análisis del Pentágono concluye que Pekín invierte para convertirse en “una superpotencia tecnológica a principios de la década de 2030” y asegurar “el dominio de espectro completo o la paridad para 2049”.
