✨︎ Resumen (TL;DR):
- Rabbit lanzó OS3, un agente de IA en la nube que opera computadoras con Windows, Mac y Linux desde un programa local.
- Una cuenta puede enlazar hasta cinco dispositivos y usar las claves de API del usuario sin una suscripción mensual.
- El sistema necesita acceso profundo a las máquinas, mientras Rabbit guarda las conversaciones y la memoria en sus servidores.
Rabbit lanzó OS3 el 22 de septiembre de 2026, un agente de inteligencia artificial que opera computadoras con Windows, Mac y Linux sin depender del R1. OS3 es un agente de IA en la nube que recibe un objetivo por chat, decide en qué dispositivo ejecutar cada tarea y trabaja mediante un pequeño programa local. Dos años después de apostar por un aparato dedicado a la IA, Rabbit lleva su software a los equipos que la gente ya usa: el usuario aporta sus claves de API y no paga una cuota mensual, aunque debe conceder acceso profundo a sus computadoras.

Una conversación que reparte el trabajo
El agente de Rabbit se instala con un solo comando. Una cuenta puede enlazar hasta cinco dispositivos y OS3 decide si ejecuta una tarea en una sola máquina o la reparte entre varias. Para continuar una tarea, mueve entre ellas los archivos, las aplicaciones y las skills que hagan falta.
Hoy puede operar PCs con Windows, Mac o Linux, máquinas virtuales en la nube, computadoras dedicadas a IA y el propio R1. Rabbit dice que hay más tipos de dispositivo en camino. El R1 se convierte en otro punto de acceso, no en un requisito para usar OS3.
OS3 no organiza el trabajo en sesiones separadas. Todo ocurre en una única conversación continua: recuerda lo que el usuario dijo antes y sigue trabajando en segundo plano. Las órdenes pueden llegar desde el navegador, en computadora o celular, desde un Telegram vinculado, iMessage, RCS o SMS, y desde el R1. Rabbit dice que sumará más vías.
Jesse Lyu, fundador y director ejecutivo de Rabbit, resumió la meta después de dos años y medio de trabajo: “Un sistema que no operas: solo le dices el resultado”.
Modelo abierto y sin cuota mensual
Rabbit presenta OS3 como abierto en tres capas:
- Modelo: el usuario aporta su propia clave de API, ya sea de un laboratorio de IA de frontera, de una plataforma que enruta varios modelos en la nube o de un modelo alojado localmente. Puede cambiar de modelo sin perder el contexto, la memoria ni las skills instaladas.
- Skills: añadir una capacidad nueva consiste en pegar en el chat la URL pública de una skill. OS3 la instala sin línea de comandos ni archivos de configuración.
- Dispositivos: el agente trabaja con PCs Windows, Mac y Linux, máquinas virtuales en la nube, computadoras dedicadas a IA y el R1.
No hay una suscripción mensual. Quien usa OS3 paga el acceso al modelo que elija, no a Rabbit.
Con su tecnología DLAM, que opera sobre el agente local, OS3 controla software de escritorio, archivos y páginas web directamente. También puede escribir, depurar y ejecutar sus propios flujos de código. Rabbit señala que esa capacidad distingue a un agente de una automatización con guion fijo.
El control exige acceso profundo
Rabbit afirma que el agente corre de forma local y que no copia, almacena, usa ni vende los datos. También dice que los archivos no salen de la computadora.
Al mismo tiempo, la empresa reconoce que las conversaciones y la memoria que OS3 construye a partir de ellas sí se guardan en sus servidores. El contenido de cada tarea, junto con las instrucciones necesarias, pasa por esos servidores antes de llegar al proveedor del modelo elegido. Ese proveedor maneja los datos bajo sus propias reglas, y Rabbit dice que no conserva una copia.
Rabbit sostiene además que OS3 solo actúa cuando el usuario se lo pide, que las acciones sensibles requieren confirmación y que los permisos del sistema se solicitan en la propia computadora. El usuario puede revocarlos.
Rabbit intenta dejar atrás la recepción del R1
Rabbit debutó en el CES de enero de 2024 con el R1, un aparato naranja de 199 dólares que prometía un modelo capaz de operar apps por el usuario. El dispositivo terminó con una de las peores recepciones del año: WIRED le puso 3 sobre 10, y el youtuber Marques Brownlee lo calificó de “apenas reseñable” en un video con cerca de nueve millones de reproducciones.
En octubre de 2025, Rabbit intentó revertir la imagen con RabbitOS 2, un rediseño de la interfaz. El propio Lyu acompañó ese movimiento pidiendo “una segunda oportunidad”.
Lyu también le dijo a WIRED que Rabbit levantó alrededor de 60 millones de dólares, tiene 15 empleados y ha entregado más de 100,000 unidades del R1. El fundador añadió que la empresa dejó de fabricar el aparato y ahora concentra sus esfuerzos en un cyberdeck para vibe coding, que llevará OS3 de fábrica y que Rabbit espera lanzar en los próximos meses.
Con OS3, Rabbit deja de depender de un dispositivo dedicado y convierte al R1 en una vía de acceso más. La startup apuesta ahora por el software, pero la exigencia central permanece: el agente necesita permisos profundos, guarda conversaciones y memoria en los servidores de Rabbit y hace pasar el contenido de las tareas por esos servidores antes de llegar al proveedor del modelo. La decisión pendiente es concreta: que el usuario le entregue las llaves de las computadoras donde trabaja sin sobresaltos.
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