✨︎ Resumen (TL;DR):
- Flock Safety opera más de 100,000 cámaras con inteligencia artificial en vialidades de Estados Unidos, capaces de rastrear autos mediante descripciones en lenguaje natural.
- Investigadores descubrieron 70 dispositivos sin contraseña expuestos en internet público, mientras oficiales de policía han usado el sistema para acosar a ciudadanos.
- Estados como Vermont prohibieron la vigilancia directa, pero la policía burla las leyes locales consultando bases de datos de otros estados de la red.
La empresa de vigilancia Flock Safety ya desplegó más de 100,000 cámaras con inteligencia artificial en todo Estados Unidos para rastrear vehículos. Aunque el sistema se vende como un simple lector de placas, diversos reportes confirman abusos por parte de agentes policiales, fallas de seguridad críticas y una red de intercambio de datos que burla las legislaciones locales para vigilar a los ciudadanos sin filtros.

Búsquedas con lenguaje natural y una red sin fronteras
Cada unidad de Flock Safety ejecuta una versión modificada del sistema operativo Android y procesa video en tiempo real. En lugar de solo leer placas tradicionales, su inteligencia artificial permite buscar autos mediante descripciones físicas sencillas en lenguaje natural, como por ejemplo “sedán verde con calcomanía de bandera americana en el parachoques”.
El sistema incluye cámaras fijas, remolques móviles, drones y sensores de audio llamados Flock Raven. Toda esta información alimenta una red nacional donde agencias de policía de diferentes estados comparten grabaciones de costa a costa sin limitaciones geográficas.
Esta centralización facilita que agencias como el ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) accedan a millones de registros de viaje mediante policías locales. En Denver, la ACLU documentó que la policía local hizo más de 1,400 búsquedas para agencias migratorias, mientras oficiales en Texas usaron el sistema para rastrear a mujeres que viajaban fuera de su estado para buscar servicios de aborto.
Cámaras abiertas en internet y espionaje doméstico
A pesar de las promesas de seguridad de la compañía, un investigador localizó al menos 70 cámaras de Flock abiertas al internet público a finales de 2025. Los dispositivos transmitían video en vivo de parques públicos y zonas residenciales sin requerir contraseña de acceso.
Se demostró que cualquier persona con acceso físico a las cámaras podía obtener privilegios de administrador por Wi-Fi e instalar malware. La respuesta de Flock Safety ante el reporte de seguridad fue descalificar a los investigadores, llamándolos activistas que buscaban quitar fondos a la policía.
A esto se suman los abusos internos. Oficiales de policía utilizaron credenciales del sistema en docenas de casos para vigilar y acosar a sus exparejas. En una demostración de ventas de la propia empresa, empleados usaron la cámara de un centro comunitario judío para mostrar el software en vivo mientras había niños dentro de la alberca.
Arrestos falsos por errores de software
El margen de error de la plataforma ya provocó detenciones injustas. En Denver, la asesora financiera Chrisanna Elser fue acusada falsamente de robo de paquetes. Logró probar su inocencia gracias a que su camioneta Rivian grabó todo el recorrido exacto de ese día.
En San Diego, un hombre pasó un mes en prisión por una identificación incorrecta del algoritmo. Las fallas ocurren por detalles tan simples como confundir el número cero con la letra O en las lecturas de placas automotrices. Una vez dentro de la lista de alertas, salir es sumamente difícil.
“No puedes tomar ni un soplo de aire fresco al entrar o salir de ese lugar sin que lo sepamos”, declaró un oficial de policía al describir el nivel de vigilancia de estos dispositivos.
Leyes burladas y torres sorpresa en el jardín
La legislación estatal ha sido inútil para frenar este despliegue masivo. En Vermont, donde la ley prohíbe esta vigilancia directa, la policía realizó más de 100 búsquedas en bases de datos de otros estados entre 2023 y 2026 para rastrear a personas bajo investigación fuera de sus fronteras.
“No creo que debamos aceptar que se rastreen todos y cada uno de nuestros movimientos en carreteras públicas solo porque estamos en un espacio público”, señaló Falko Schilling, director de incidencia de la ACLU en Vermont.
Por otro lado, el jefe de policía de Berlin (Vermont), James Pontbriand, defendió el uso asegurando que es “una herramienta muy importante que podría abrirnos puertas que nunca hubiéramos podido llegar por nuestra cuenta y ayudarnos a resolver incidentes muy serios”.
La expansión física también ocurre de forma agresiva. Kat Vaughn, residente de Virginia, descubrió una torre Flock Raven instalada en el jardín público frente a su propiedad de la noche a la mañana, sin previo aviso ni correos de las autoridades locales. Ciudades como Dayton, Ohio, y Evanston, Illinois, que intentaron retirar las cámaras de sus calles, se toparon con estrictas trabas en sus contratos comerciales con la empresa que les impidieron cancelar el servicio.
