✨︎ Resumen (TL;DR):
- Agentes de Claude detectaron el sistema ART en el ADN de bacteriófagos con mínima intervención humana.
- La búsqueda revisó 1,900 millones de grupos de proteínas durante 21.5 horas, pero el hallazgo no reapareció en 10 intentos posteriores.
- Anthropic todavía no demuestra que la enzima esté activa ni sabe qué función cumple ART.
Anthropic anunció el 23 de septiembre de 2026 que agentes de Claude detectaron en bacteriófagos un sistema enzimático no descrito, llamado ART, junto a repeticiones de ADN parecidas a una matriz de CRISPR. La búsqueda tuvo mínima intervención humana y produjo el primer resultado del nuevo laboratorio de biología de la empresa, pero el preprint aún no pasa revisión por pares ni prueba que la enzima esté activa.

ART comparte la forma de CRISPR, no su función comprobada
ART es un sistema enzimático asociado a transcriptasas inversas que reúne una enzima, un gen compañero justo al lado y una matriz de repeticiones de ADN separadas con regularidad. Su función todavía se desconoce.
Una transcriptasa inversa es una enzima que copia ARN en ADN. Las bacterias suelen usarla para defenderse de los virus. ART son las siglas en inglés de transcriptasas inversas asociadas a matrices y aparece sobre todo en fagos gigantes, los virus que infectan bacterias.
Las matrices de ART tienen de 3 a 21 copias de una repetición corta. Las copias miden entre 15 y 49 nucleótidos y contienen un núcleo palindrómico de unos 15 nucleótidos. Sus espaciadores miden entre 120 y 220 nucleótidos y conservan el orden entre fagos emparentados. Ninguna aparece cerca de genes cas, característicos de CRISPR.
En CRISPR, las repeticiones son casi idénticas y tienen límites nítidos. Sus espaciadores rondan los 30 nucleótidos, se ganan y pierden entre cepas, y esas matrices aparecen en ADN de bacterias. El banco de secuencias de ARN de CRISPR lo vuelve programable y sustenta la edición genética moderna.
La transcriptasa no es nueva. Estudios anteriores ya la habían identificado, y Anthropic sostiene que Claude parece haber sido el primero en notar la matriz y la proteína compañera. El reporte original del genoma del fago MarsHill, publicado en 2021, describió la transcriptasa, pero no las repeticiones ni el gen compañero.
La semejanza con CRISPR queda en la arquitectura repetida. El preprint no demuestra que ART tenga una función equivalente.
La matriz de ART aparece como ARN en un fago
Los científicos de Anthropic expresaron el sistema del fago SA1 en la bacteria Escherichia coli y observaron que la matriz se lee como un conjunto de ARN cortos y distintos entre sí. En datos publicados de una infección por ese fago, esos ARN llegaron a representar hasta 8% del ARN del virus 15 minutos después de la infección y quedaron entre sus transcritos más abundantes.
Que la matriz se lea como esos ARN aporta una pista sobre su actividad, pero no demuestra que sean el material de trabajo del sistema ni revela qué hace ART.
Claude encontró ART al leer ADN crudo
Los investigadores le dieron a Claude un solo encargo por escrito: buscar sistemas nuevos de transcriptasas inversas en una base de datos con 1,900 millones de grupos de proteínas. Agentes con Claude Mythos 5, el modelo de acceso restringido de Anthropic, trabajaron en parejas. Uno planeaba y ejecutaba cada tarea y otro la revisaba; los agentes podían abrir tareas nuevas según sus hallazgos.
El preprint registra una campaña de 21.5 horas, sin intervención humana, repartida en 949 sesiones de agentes y 215.6 millones de tokens. El blog de la empresa redondea esas cifras a unos 950 agentes, 21 horas y 210 millones de tokens.
Los agentes reunieron unos 200,000 grupos de transcriptasas inversas, puntuaron 3,564 familias de posibles genes compañeros y promovieron 17. De esas familias, solo 3 quedaron confirmadas como asociaciones nuevas; las otras 14 resultaron artefactos de anotación o piezas de sistemas ya conocidos. Anthropic calcula que un análisis así puede tomarle a una persona experta entre semanas y meses.
ART apareció por un camino lateral. Un agente descartó la primera pista, un gen de la maquinaria de transcripción del propio fago, pero dejó pendiente una revisión más a fondo de la enzima.
Otro agente leyó el ADN crudo que rodeaba a la transcriptasa y escribió en su registro: “El flanco […] es espectacular: puedo ver a ojo una matriz de repeticiones en tándem.”
Después contó 14 copias de una repetición de 16 nucleótidos, comparó la arquitectura con sistemas conocidos, buscó en la literatura y archivó un reporte para revisión humana. Anthropic afirma que la intervención humana se limitó al encargo inicial y al trabajo de laboratorio, que realizan por completo científicos humanos.
Diez repeticiones no encontraron de nuevo la matriz
Anthropic corrió la misma campaña 10 veces más, con el mismo sistema y las mismas instrucciones. Casi todas las ejecuciones que completaron el censo muestrearon genes de ART y 2 llegaron a investigar el linaje. Ninguna leyó el ADN previo a la enzima y todas pasaron por alto la matriz.
Los autores atribuyen el resultado al tamaño del espacio de búsqueda y al comportamiento no determinista de los agentes.
Para medir el problema con entradas fijas, el equipo probó 7 modelos de Claude. Los 4 de mayor capacidad, Opus 5.5, Mythos 5.1, Mythos 5 y Opus 5, describieron la matriz en al menos 90% de los intentos cuando recibían el ADN directamente en el texto.
Con archivos y herramientas, la tasa cayó hasta 32% en el peor caso. En 39% de esos intentos, el agente nunca leyó un tramo continuo de 200 nucleótidos, el mínimo necesario para ver más de una repetición. Opus 4.6, Opus 4.8 y Sonnet 5 quedaron claramente por debajo.
El equipo también observó 2 señales internas de Mythos 5 mientras leía la secuencia. Se activaron con las repeticiones justo antes de que el agente las nombrara y casi se apagaron cuando cada copia se revolvió de lugar.
ART todavía no es una herramienta de edición genética
Anthropic subraya que solo un puñado de sistemas conocidos reúne estas características y que todos cortan, copian o pegan ADN. Esa comparación no demuestra que ART haga lo mismo.
El preprint reconoce que aún no ha demostrado:
- que la enzima esté activa;
- que los ARN de la matriz sean su material de trabajo;
- que la enzima y su proteína compañera interactúen;
- qué hace el sistema para el fago.
El equipo plantea que ART podría parecerse a un retrón, un sistema bacteriano de defensa que usa una sola molécula de ARN. La diferencia hipotética sería un banco de ARN distintos, capaz de responder a varios disparadores. Por ahora, esa explicación no pasa de ser una hipótesis.
Feng Zhang, pionero de la edición genética con CRISPR y profesor del MIT y del Broad Institute, revisó el preprint antes de su publicación y escribió: “La identificación de matrices de repeticiones de ARN asociadas a transcriptasas inversas es genuinamente intrigante y merece más investigación.”
Anthropic aún debe validar qué hace ART
El laboratorio detrás del hallazgo se conoció apenas el 18 de septiembre, cuando Eric Kauderer-Abrams, jefe de ciencias de la vida de Anthropic y coautor del preprint, confirmó su existencia en declaraciones a Reuters. ART es el primer resultado de ese nuevo laboratorio de biología.
Anthropic dijo a TechCrunch que su foco es la biología fundamental, no el descubrimiento de fármacos. Según la empresa, el laboratorio del Área de la Bahía de San Francisco solo trabaja en los niveles de bioseguridad 1 y 2 y no maneja patógenos que infecten a humanos.
Lo demostrado hasta ahora es la mitad computacional: un modelo de uso general detectó en datos crudos una anomalía que un reporte genómico de 2021 había pasado por alto. La otra mitad, determinar si ART corta, copia o pega algo y qué función cumple para el fago, depende de los experimentos que Anthropic dice tener en curso.
