✨︎ Resumen (TL;DR):
- Shanghai, Pekín, Shenzhen y Hainan ofrecen cómputo subsidiado, renta reducida y apoyos para atraer estudios de video con IA.
- 221,900 series hechas con IA se estrenaron en Douyin entre enero y junio de 2026, pero solo 1,055 superaron 100 millones de vistas, menos de 0.5%.
- El costo de producir un minuto cayó de 5,000 yuanes a unos cientos, mientras los derechos de autor y la audiencia siguen siendo el problema central.
Shanghai, Pekín, Shenzhen y Hainan compiten por atraer a cineastas y estudios de video con IA mediante bonos para pagar cómputo, renta subsidiada, apoyos de manutención y fondos dedicados. Buscan convertir la producción de microdramas generados con inteligencia artificial en una industria. El costo por minuto ya bajó a unos cientos de yuanes, pero en el primer semestre de 2026 solo 1,055 de 221,900 series publicadas en Douyin superaron 100 millones de vistas.
Un reportaje de Reuters publicado el 25 de septiembre de 2026 describe una competencia que repite la política industrial que Pekín aplicó a los autos eléctricos, los paneles solares y la robótica. Ahora la estrategia se dirige al video generado con IA, cuya producción cuesta unos cientos de yuanes por minuto.
AIGC es un tipo de contenido audiovisual que usa inteligencia artificial para generar videos y microdramas.

Las ciudades compiten con cómputo y renta subsidiada
Zhu Zhili dirige el departamento de contenido generado por IA, o AIGC, de China Wit Media en Shenzhen. Además, trabaja desde su propio estudio, instalado en un espacio compartido que respaldan el gobierno de la ciudad y la Universidad Politécnica de Hong Kong. Eligió Shenzhen hace dos años por su base tecnológica y ahora recibe ofertas de distintas ciudades.
“Todos los días me buscan ciudades de todo tipo, desde grandes metrópolis hasta localidades más pequeñas”, contó Zhu a Reuters.
Los funcionarios buscan que traslade hasta esas ciudades su tecnología o su empresa. Para Zhu, China ofrece el mejor entorno para hacer cine con IA gracias a la renta barata, el apoyo para manutención y el acceso a cómputo.
Los incentivos cambian según el lugar:
- Shanghai lanzó en mayo medidas para acelerar la producción de microdramas con IA mediante apoyo a la capacidad de cómputo.
- Pekín destinó 260 millones de yuanes a tecnología audiovisual. El distrito de Huairou también entrega bonos que reducen el costo de cómputo para los productores.
- Shenzhen ofrece soporte técnico y renta subsidiada al talento dedicado al cine con IA.
- En Hainan, los subsidios y las exenciones de renta del gobierno local permitieron al estudiante de posgrado en dirección Pan Xiaojun recortar todavía más su gasto de cómputo.
El minuto de video bajó de 5,000 yuanes
El atractivo económico explica la carrera. Según la televisora estatal CCTV, producir un microdrama con IA costaba alrededor de 5,000 yuanes por minuto, unos 747 dólares. Durante el primer semestre de 2026, el costo bajó a apenas unos cientos de yuanes.
Pan Xiaojun explicó la diferencia con una escena concreta: “Una escena de boda normal me costaría 60,000 yuanes si la filmo de forma convencional. Con IA puedo darle vida a la misma escena surrealista por solo 1,400 yuanes”.
Las plataformas grandes también están apostando por este contenido. Gong Yu, director ejecutivo de iQIYI, ha dicho que la compañía va con todo por las producciones hechas con IA.
El cuello de botella está en las vistas
El abaratamiento ayuda a explicar el volumen de oferta, pero no garantiza audiencia. La consultora DataEye, citada por Reuters, registró 221,900 series nuevas hechas con IA en Douyin entre enero y junio de 2026. Solo 1,055 rebasaron los 100 millones de vistas, el umbral que la industria suele tomar como señal de éxito.
El resultado representa menos de 0.5% del total, o menos de cinco series por cada mil. La cuenta concentra el problema: producir cuesta cada vez menos, pero captar la atención sigue siendo difícil.
Finimize interpreta estos datos como un cambio de poder. Según su análisis, la ventaja pasa a quien controla el algoritmo de recomendación y la monetización, en este caso Douyin, la plataforma de ByteDance. Los grandes compradores de contenido, como iQIYI, quedan mejor posicionados, mientras los estudios pequeños enfrentan márgenes más frágiles porque las vistas se concentran en pocas series.
Copyright, rostros y voces sin reglas claras
La expansión también provoca conflictos. Actores chinos se han quejado de que su imagen aparece en películas hechas con IA sin autorización. Eso alimenta el temor por los derechos de autor y por la pérdida de empleos, incluidos los de actores de doblaje. Parte del público reclama plagio y falta de originalidad.
Wen, un aficionado de 22 años al contenido hecho con IA, dijo a Reuters: “Hay gente que mezcla directamente personajes originales o clips de baile de otras personas en contenido generado con IA sin darles ningún crédito. Me parece un comportamiento totalmente inaceptable”.
Algunas personas interpretaron el éxito inesperado en taquilla de Niu Lai, una película animada producida de forma convencional, como una reacción del público contra el contenido generado con IA.
China ya exige etiquetar de forma explícita el contenido generado con IA, aunque todavía no cuenta con reglas claras de derechos de autor. El etiquetado llegó el 1 de septiembre. El tema ya había aparecido en la cobertura de finales de agosto, en plena ola de actores que cedían su rostro y su voz a estos sistemas.
El cine tradicional también busca su lugar
La Administración Nacional de Cine otorgó su primera licencia de exhibición pública a Sanxingdui: Future Memories, una épica de ciencia ficción de 90 minutos producida de forma convencional por Bona Film Group. La película debe llegar a salas este año.
Cao Yiwen estrenó su película animada con IA en abril, durante el World AI Film Festival de Cannes. La directora cree que China lleva la delantera. Según contó a Reuters, Francia y el resto de Europa todavía esperan ver si Pekín aprueba leyes claras.
Por ahora, las ciudades chinas pueden pagar la renta y el cómputo de los estudios, pero no pueden subsidiar lo que más escasea: espectadores. Con menos de cinco de cada mil series alcanzando 100 millones de vistas, la próxima prueba del modelo será saber si esos fondos encuentran público o simplemente agregan más títulos al catálogo.
