China acelera la IA y enfrenta el miedo al desempleo

China acelera la IA y enfrenta el miedo al desempleo

China acelera la IA hacia 2035, pero los recortes y el temor al desempleo elevan el costo político.

Por Humberto Toledo el 20 de septiembre del 2026 a las 9:50 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Beijing busca llevar la IA a todos los sectores de su economía y sociedad para 2035, mientras compañías chinas reducen contrataciones y sustituyen tareas.
  • En Estados Unidos, 52% de los adultos se siente más preocupado que entusiasmado por la IA, frente a 37% en 2021; 71% espera menos empleos en los próximos 20 años.
  • China no ha anunciado una pausa: la evidencia disponible apunta a recortes escalonados, litigios laborales y advertencias oficiales contra despidos ligados a la IA.

Beijing elevó la inteligencia artificial a una prioridad nacional y pretende extenderla a todos los sectores de su economía y sociedad para 2035. El Gobierno central y las administraciones locales financian la adopción para reducir costos y elevar la productividad, pero las empresas ya reducen contrataciones y sustituyen tareas, mientras las réplicas digitales alimentan el miedo al desempleo. Beijing no ha anunciado una pausa, así que la tensión está en cuánto puede acelerar sin hacer visible el costo laboral.

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología que puede generar videos, replicar voces y asumir tareas a partir de los datos y el estilo de una persona. Trabajadores y profesionales temen que sus tareas, voces e imágenes se conviertan en sustitutos digitales. Los subsidios no resuelven por sí solos esa reacción.

Ulanqab: 89 centros de datos a 4.2 milisegundos de Pekín
Te podría interesar:
Ulanqab: 89 centros de datos a 4.2 milisegundos de Pekín
Robots de entrega futuristas navegando por una acera llena de hojas, mostrando innovación en la logística urbana moderna.
Foto: Kindel Media / Pexels

El reemplazo ya tiene nombres y voces

Un análisis publicado por The Atlantic documentó el caso de Xu Peng, un actor chino de 30 años que esperaba participar en dos dramas cortos después del Año Nuevo chino. El estudio canceló las producciones y le comunicó que haría los videos con IA.

El actor de voz Shen Anyu presentó una demanda contra una plataforma de generación de voz después de encontrar videos que parecían usar su voz sin permiso. El caso sigue pendiente.

En las redes sociales chinas circula el término “destilar” para describir una práctica específica: una empresa utiliza los mensajes, documentos, correos o el estilo de una persona para entrenar una réplica digital que después puede asumir sus tareas.

Perder el puesto es solo una parte del temor. El empleador podría conservar los datos del trabajador y mantener una versión artificial de su trabajo sin pagarle.

Un reporte de FomoEra sobre la industria audiovisual china documentó casos en los que actores, presentadores e influencers entregan su rostro y su voz antes de quedar fuera de una producción. Estos casos explican por qué la ansiedad no se reduce a una discusión abstracta sobre automatización.

Beijing acelera, pero el empleo pone el límite

El Gobierno central y las administraciones locales financian la adopción de IA. Buscan reducir costos, elevar la productividad y alinear a las empresas con las prioridades nacionales.

En junio, Reuters reportó que compañías chinas aplicaban recortes graduales, reducían la contratación de recién graduados y sustituían tareas de marketing, contenido y desarrollo con herramientas de IA. Según ese reporte, 9 trabajadores de los sectores tecnológico, publicitario y del entretenimiento describieron recortes discretos o por desgaste para evitar despidos masivos que pudieran provocar escrutinio oficial y tensión social.

La iniciativa “AI Plus” tiene dos metas de adopción en sectores clave:

  • 70% para 2027.
  • 90% para 2030.

En paralelo, la etiqueta “AI anxiety” superó 7.8 millones de visualizaciones en RedNote. Los usuarios discuten ahí si la tecnología los volverá prescindibles.

El empleo también empieza a imponer límites institucionales. Un tribunal de Hangzhou confirmó una resolución favorable a un trabajador sustituido por IA, consideró ilegal su despido y ordenó una compensación mayor. El fallo local no crea un precedente nacional, pero envía una advertencia a las empresas.

El Gobierno municipal de Beijing y la agencia estatal Xinhua también han pedido a las compañías que asuman responsabilidades sociales al adoptar estas herramientas.

No existe un anuncio oficial de una pausa. Jeffrey Ding, especialista en IA china de la Universidad George Washington, planteó a The Atlantic que, si la adopción exige un desplazamiento masivo y grandes cambios estructurales, el Partido Comunista podría inclinarse por ralentizarla. Esa es una evaluación de un experto, no una política confirmada.

Por ahora, la evidencia disponible apunta a un ajuste selectivo: mantener la inversión y la presión para adoptar IA, pero escalonar los recortes y controlar los sectores donde el reemplazo humano resulta más visible.

La postura pública de Beijing sigue siendo acelerar y disputar a Estados Unidos la definición de las reglas. China también rechazó las peticiones estadounidenses de frenar la IA. Una transformación impulsada desde arriba puede avanzar con rapidez, pero concentra en el Partido la responsabilidad por sus efectos cuando los trabajadores comienzan a perder ingresos.

Estados Unidos comparte la ansiedad laboral

La ansiedad laboral no es exclusiva de China ni de Estados Unidos. Una encuesta de Pew Research Center realizada en junio de 2026 encontró que 52% de los adultos estadounidenses dijo sentirse más preocupado que entusiasmado por el uso creciente de la IA, frente a 37% en 2021. Además, 71% cree que la tecnología reducirá el número de empleos en los próximos 20 años.

El mismo estudio reportó que el porcentaje de adultos que espera que la IA reduzca el número de empleos en las próximas dos décadas pasó de 64% en 2024 a 71% en 2026. Entre los estadounidenses menores de 35 años, la proporción que se sentía más preocupada que entusiasmada subió de 40% a 55% en ese periodo.

Estos resultados no significan que Estados Unidos haya dejado de usar estas herramientas. La adopción y la desconfianza avanzan al mismo tiempo.

En Estados Unidos, empresas, inversionistas y consumidores impulsan la adopción desde abajo. Las protestas contra centros de datos, los tribunales y el Congreso canalizan parte del conflicto.

En China, el Estado fija objetivos, entrega apoyos y presiona a las empresas para moverse al mismo ritmo. Después debe evitar que la automatización destruya la promesa de estabilidad laboral.

El talento también decide la carrera

La competencia entre Washington y Beijing incluye chips, modelos, inversión y talento. Un estudio del Carnegie Endowment for International Peace siguió a 100 investigadores de origen chino que trabajaban en instituciones estadounidenses en 2019.

En 2025, 87 seguían en Estados Unidos, 10 habían pasado a empresas o universidades chinas y 3 trabajaban en otros países.

Los datos no demuestran un éxodo masivo. Sí muestran el peso del talento internacional para la ventaja estadounidense y la importancia de atraer nuevos investigadores.

Carnegie advirtió que la incertidumbre migratoria, las restricciones para estudiantes chinos y los casos de investigadores bajo sospecha o sujetos a perfilamiento racial podrían reducir ese flujo con el tiempo.

China, por su parte, ya ofrece un ecosistema tecnológico capaz de retener a más graduados y atraer a investigadores formados en el extranjero.

Esta disputa por el talento conecta los dos frentes. Estados Unidos necesita trabajadores especializados para mantener su liderazgo. China necesita que la automatización eleve la productividad sin convertir a una parte demasiado grande de su fuerza laboral en el costo visible de la transición.

La velocidad también tiene un costo político

Por ahora, lo que existe es una política de aceleración acompañada por recortes escalonados, litigios laborales y advertencias oficiales contra despedir en nombre de la IA.

En Estados Unidos, el aumento de la preocupación por el empleo muestra que el problema cruza sistemas políticos distintos. La carrera por la IA no se ha detenido, pero su costo social ya forma parte de la competencia.

Para Beijing, la tensión concreta consiste en sostener la inversión y la presión para adoptar IA sin convertir la pérdida de ingresos de los trabajadores en el costo más visible de la transición.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

+ Temas Relacionados

Más de AI

Feed