✨︎ Resumen (TL;DR):
- La guerra en Irán paraliza el Estrecho de Ormuz y frena el 30% del comercio mundial de fertilizantes.
- Si el conflicto se extiende a 2026, 45 millones de personas adicionales enfrentarán inseguridad alimentaria aguda.
- Brasil y América Latina son altamente vulnerables al incremento del 26.2% en los precios de los insumos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió este jueves 23 de abril que la guerra en Irán pone en riesgo crítico la seguridad alimentaria mundial. El conflicto, iniciado el 28 de febrero con la ofensiva de Estados Unidos e Israel, paralizó el comercio en el Estrecho de Ormuz, bloqueando rutas vitales. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyecta que esta crisis empujará a 32 millones de personas de 162 países hacia la pobreza extrema.
El Estrecho de Ormuz es un corredor de apenas 34 kilómetros de ancho por donde transita el 35% del petróleo crudo del mundo y el 20% del gas natural licuado. Para la cadena de suministro agrícola, el impacto es directo: por ahí fluye el 30% del comercio mundial de fertilizantes.
El tráfico de buques cisterna cayó más del 90% desde que inició el conflicto armado. Máximo Torero, economista jefe de la FAO, dimensionó la crisis durante una cumbre ministerial en Brunéi: “No queremos ser alarmistas, sino realistas, y eso significa comprender que nos enfrentamos a desafíos enormes”.

Precios disparados y el golpe a América Latina
Los precios de los fertilizantes ya registraron un incremento del 26.2% en las últimas semanas. La FAO proyecta que los costos se mantendrán entre un 15% y un 20% por encima de los niveles previos a la guerra durante el primer semestre del año.
Si el conflicto continúa hasta el segundo trimestre de 2026, el Programa Mundial de Alimentos calcula que 45 millones de personas adicionales sufrirán hambre. Esto elevaría la cifra total a 363 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda.
América Latina resentirá el impacto logístico. Brasil adquiere una quinta parte de sus fertilizantes del Golfo Pérsico, lo que lo vuelve “directamente vulnerable a los cuellos de botella logísticos”.
Una reducción en el uso de insumos por parte de los agricultores brasileños provocará una caída en los rendimientos globales de soja, maíz y azúcar. La FAO advirtió que los productores de toda la región latinoamericana “podrían no ser capaces de absorber otro aumento en los costos de los insumos”.
La economía ya perdió entre el 0.5% y el 0.8% del PIB mundial. Alexander De Croo, administrador del PNUD, declaró a Reuters: “Incluso si la guerra terminara mañana, esos efectos ya se están sintiendo y empujarán a más de 30 millones de personas a la pobreza”.
“Lo que lleva décadas construir, ocho semanas de guerra son suficientes para destruirlo”, agregó De Croo. El directivo delineó un escenario severo para la cadena de suministro a corto plazo: “La inseguridad alimentaria alcanzará su punto máximo en unos meses y no hay mucho que se pueda hacer al respecto”.
