Dron capta el parto de una ballena jorobada a 700 metros

Dron capta el parto de una ballena jorobada a 700 metros

Un dron captó en Australia el cuarto parto completo de una ballena jorobada y el primero filmado desde el aire.

Por Humberto Toledo el 9 de agosto del 2026 a las 2:18 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La organización australiana ORRCA grabó el 28 de julio de 2026 el parto completo a unos 700 metros de Kingscliff, Nueva Gales del Sur.
  • ORRCA lo calcula como el cuarto parto completo de una ballena jorobada filmado en el mundo y el primero captado desde el aire.
  • El estudio de 2025 documentó crías recién nacidas hasta los 43 grados de latitud sur y calculó al menos 2,300 kilómetros de migración para una cría nacida frente a Tasmania.

Un dron de la organización australiana ORRCA grabó el 28 de julio de 2026 el parto de una ballena jorobada a unos 700 metros de la playa de Kingscliff, en el extremo norte de Nueva Gales del Sur. ORRCA lo calcula como el cuarto parto completo de la especie filmado en el mundo; Annie Post, responsable de investigación de la organización, lo sitúa de forma preliminar como el primero captado desde el aire. El punto del nacimiento también importa: Kingscliff queda al sur de la franja donde se asumía que estas ballenas daban a luz.

Alexander Forrest, piloto de dron de la Organización para el Rescate e Investigación de Cetáceos en Australia (ORRCA), seguía la migración anual cuando detectó a una hembra solitaria, cerca de la rompiente, que avanzaba lenta y constantemente. Había salido a volar sin una expectativa particular. Al principio pensó que la ballena descansaba, porque nunca había visto a una moverse tan despacio y de forma tan constante.

Cuando enfocó la cámara, el agua se llenó de rojo. Forrest creyó que veía un ataque de depredador, según contó a ScienceAlert. La forma pálida que salió disparada hacia la superficie era una cría gris, que subió a respirar por primera vez.

En cuanto entendió lo que había grabado, Forrest, un piloto voluntario de 20 años, avisó a ORRCA y pidió que siguieran a la pareja. Tanya Snowden, operadora de dron de la organización, y Dominic Cotter-Dephoff se sumaron después. Entre los tres documentaron varias horas de la primera tarde de vida de la cría.

“Nosotros podemos respirar sin pensarlo; las ballenas tienen que concentrarse.”

Alexander Forrest, piloto de dron de ORRCA, a ScienceAlert (traducción propia)

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El mapa del parto no coincide con la teoría

Post explicó que hasta ese momento solo había tres observaciones publicadas de nacimientos de ballena jorobada. Una revisión preliminar sitúa este caso como el primero captado desde el aire. El equipo todavía tiene que analizar el material y someterlo a revisión por pares antes de que llegue a una revista científica.

En Australia, la idea aceptada ubicaba los nacimientos entre 23 y 28 grados de latitud sur, en aguas cálidas, poco profundas y protegidas cerca del ecuador.

Jane McPhee-Frew y Tracey Rogers, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, encabezaron el estudio que Frontiers in Marine Science publicó el 20 de mayo de 2025. El trabajo también contó con la participación de la Universidad Macquarie y de las agencias ambientales de Nueva Gales del Sur y Australia Occidental.

El equipo reunió 209 registros de crías recién nacidas en Australia y Nueva Zelanda: 168 avistamientos de animales vivos y 41 varamientos. El mínimo conservador fue de 169 registros únicos.

Los registros llegaron hasta los 43 grados de latitud sur, cerca de Port Arthur, en Tasmania. Para los autores, ese caso parece ser el registro más austral del mundo de una jorobada recién nacida. La extensión frente al límite anterior fue de unos 1,300 kilómetros en Australia Occidental y unos 1,500 kilómetros en el este del país.

Nueva Gales del Sur concentró 130 registros. De las 94 parejas de madre y cría cuyo rumbo se conocía, el 100% iba hacia el norte. El parto, por tanto, no cerraba la migración: la pareja seguía el viaje.

Solo 11 casos de esos registros tenían evidencia de un parto muy reciente. Hay poco material con el cual comparar el nacimiento de Kingscliff.

Nacer en la ruta expone a la cría

El estudio describe una consecuencia práctica de los partos en latitudes más australes. Una cría nacida frente a Tasmania, a 43 grados sur, tendría que nadar al menos 2,300 kilómetros junto a su madre durante semanas, justo en la etapa más vulnerable de su vida. Esas aguas colindan con grandes centros urbanos y rutas de carga del sureste australiano.

Entre los riesgos que los autores enumeran están los enredos en artes de pesca y dispositivos antitiburón, los choques con embarcaciones, la contaminación y el ruido submarino. El trabajo pide revisar la protección legal porque algunas jurisdicciones ni siquiera reconocen esas zonas como hábitat de parto, así que sus reglas no contemplan la presencia de recién nacidos.

En Kingscliff, Post explicó que madre y cría permanecieron casi inmóviles en la superficie. Logging es una postura en la que una ballena flota casi sin moverse. En ese momento, la madre le estaba enseñando a respirar.

El equipo mantuvo el seguimiento hasta el atardecer. Otras jorobadas se acercaron a inspeccionar a la pareja y los operadores registraron tiburones alrededor, probablemente atraídos por la placenta, según el relato de ORRCA.

El aislamiento contrasta con otro nacimiento filmado desde el aire. En 2023, un parto de cachalote mostró a la madre rodeada por 10 hembras adultas. Ellas formaron un círculo protector y se turnaron para levantar a la cría hasta la superficie. La jorobada de Kingscliff parió sola, rezagada de su grupo.

El Pacífico aún no confirma este patrón

El hallazgo australiano no resuelve qué ocurre en otras poblaciones. El artículo de Frontiers señala que todavía falta comprobar este patrón en las poblaciones del Pacífico Norte, el Pacífico Sur y el Atlántico Suroccidental, cuyas rutas migratorias transcurren en buena parte mar adentro. Para el Pacífico oriental, el trabajo cita estudios previos de la costa de Ecuador.

El artículo describe el problema como uno de observación, no de biología. Frente a Australia, los observadores pueden localizar a las jorobadas casi pegadas a la costa con binoculares o drones. En los corredores oceánicos, una cría que nace mar adentro queda fuera de vista hasta que la pareja llega a aguas costeras.

El estudio cita el caso de una hembra preñada marcada con satélite en el mar de Barents. Parió cerca de 39 grados de latitud norte, en aguas profundas y lejos de tierra, y después recorrió 3,000 kilómetros en 35 días hasta las Antillas. Sin el rastreador, se habría supuesto que la cría nació en esa zona.

Un voluntario, no un barco, registró el nacimiento

El estudio que amplió el mapa no salió de una campaña oceanográfica. El equipo construyó ese mapa con reportes de guías de avistamiento, bases de varamientos de gobiernos estatales, fotografías publicadas en medios y redes, y una plataforma privada de monitoreo aéreo con drones. El artículo agradece a ORRCA por aportar datos y facilitar el reporte de varamientos en Nueva Gales del Sur.

En su relato, Forrest vinculó el nacimiento con la recuperación de la especie. Según su propio cálculo, pasó de estar al borde de la extinción a cerca de 50,000 ejemplares en la costa de Nueva Gales del Sur.

“Es increíblemente raro presenciar un momento así en el océano.”

Alexander Forrest, a Live Science (traducción propia)

El material todavía debe pasar por revisión por pares antes de contar como dato científico. La ubicación ya está clara: la cría nació a 700 metros de una playa de Nueva Gales del Sur, dentro del corredor por el que ahora tiene que nadar miles de kilómetros junto a su madre.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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