Con Tizen, Samsung espera no sólo romper la dependencia que tiene de Google, sino hacer competencia directa contra Android. Desde hace meses que los programadores de la compañía coreana, en colaboración con ingenieros de Intel, afinan detalles del sistema operativo y aunque se rumora que ya está casi listo para lanzarse, un nuevo reporte de la agencia noticiosa iNews24 dice que será retrasado hasta finales de 2013, por culpa de un ecosistema de apps muy débil.
Samsung no ha detallado toda la estrategia que tomará con Tizen, lo único que se sabe es que la plataforma propietaria llegará primero a tierras niponas de mano de NTT Docomo, y a Francia, con el apoyo de Orange. El problema de este nuevo SO es que aún si sus creadores tienen predominio en el mercado móvil, los prestadores de servicios telefónicos no confían mucho en su éxito y por ello, prefieren no darle demasiado soporte. La realidad es que ni el músculo publicitario de Samsung, ni la penetración de sus dispositivos a nivel global podrían ser suficientes para impulsar la propagación de otro sistema operativo en un sector ya de por sí muy fragmentado.
Al poco tiempo de que se anunció la existencia de Tizen, Samsung señaló que su sistema operativo será tan flexible, que tendrá el mismo desempeño en teléfonos de gama baja y en dispositivos insignia. De cumplirse esta promesa, la plataforma móvil tendría oportunidad frente a Android, el desafío es que más allá de ofrecer estabilidad y características novedosas, debe brindarle al usuario un significativo repertorio de aplicaciones; por ejemplo, la poca diversidad de software ha sido factor en la falta de crecimiento de Windows Phone y Blackberry 10.
De acuerdo con el reporte, proveniente de supuestos informantes allegados a Samsung, la compañía está esforzándose en nutrir de apps a Tizen, a tal grado que se organizan convocatorias semanales para estimular a los desarrolladores. Lamentablemente, se dice que la respuesta de la comunidad de desarrollo no ha sido del todo entusiasta. Al final, la suerte de Tizen queda en duda y se decidirá una vez esté disponible en el mercado, lo que supuestamente sucederá a finales de año, siempre y cuando Samsung no enfrente más complicaciones.
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