Ciencia

Mirar fijamente a los ojos de otra persona puede causar experiencias extracorporales

No necesitas drogas para alucinar, ¡inténtalo!

Seguramente sabes que es importante mirar a los ojos cuando hablas con alguien porque favorece la comunicación, demuestras interés y, si lo haces por más de 10 minutos, alteras tu estado de conciencia. El psicólogo italiano Giovanni B. Caputo descubrió que la conexión prolongada de miradas hace que tengas experiencias extracorporales.

Estas alucinaciones similares a las causadas por drogas fueron resultado de un experimento en el que participaron 20 adultos —de los cuales 15 eran mujeres—. En pareja, los voluntarios se sentaron en un cuarto con luz tenue, a un metro de distancia uno del otro y viéndose directamente a los ojos por 10 minutos. La iluminación era apenas suficiente para distinguir el rostro de los participantes, no alcanzaba para hacer distinción de colores.

Cuando los 10 minutos concluyeron, los voluntarios llenaron cuestionarios relacionados con su experiencia durante el experimento. Uno se centraba en síntomas disociativos —experiencias psicológicas en las que los individuos se sienten extraídos de su entorno— que los voluntarios experimentaron y otro preguntaba su percepción sobre la cara de su compañero.

Los participantes relataron haber perdido la memoria, sentir que perdían conexión con la realidad, visión en colores distorsionados y sentir que el mundo no es real. Estas sensaciones son muy similares a las causadas por alcohol o drogas como ketamina y LSD. Además, su percepción del tiempo y los sonidos se alteró y 90% aseguró ver los rasgos faciales de su compañero deformados. Finalmente, describieron ver apariciones de rostros extraños como monstruos, animales, familiares o visualizar su propia cara en la del otro.

“Estos resultados indican que los síntomas disociativos y fenómenos alucinatorios durante la contemplación interpersonal en baja iluminación puede involucrar varios procesos”, explica el doctor Caputo.

Susana Martínez-Conde y Stephen L. Macknik, directores del Instituto Neurológico Barrow, explican que probablemente este fenómeno ocurre por la adaptación neuronal —un proceso en el que las neuronas se vuelven lentas o detienen sus respuestas ante un estímulo constante y sin cambio—. Esto ocurre cuando miras una escena u objeto por mucho tiempo y tu percepción normal regresa hasta que parpadeas o el escenario cambia, incluso puede rectificarse con pequeños movimientos involuntarios de los ojos —llamados movimientos sacádicos—.

Este experimento es muy similar a la obra The Artist Is Present de la artista Marina Abramovic realizada en el Museo de Arte Moderno de nueva york en 2010. En esta obra, la artista hizo un performance en el que ella estaba sentada en un extremo de una mesa y en el otro, se sentaba otra persona —casi todos extraños y Ulay, el hombre que fue su pareja por 20 años— y sostenía la mirada con ellos por cierto tiempo. Los resultados fueron lágrimas y emociones sin palabras de los visitantes y la artista.

El doctor Caputo cree que hay algo especial al ver a las personas a los ojos que tiene efectos profundos en la percepción de las personas y sus estados mentales. Él describe que las apariciones de caras extrañas ocurren cuando las personas regresan a la realidad de un estado disociativo inducido por privación sensorial.

Este estudio coincide con uno anterior del mismo psicólogo en el que 50 voluntarios se vieron a sí mismos en un espejo por 10 minutos. Aquí, los participantes reportaron ver ilusiones extrañas de sus rostros y sensación de otredad después de un minuto.

“Este fenómeno puede explicarse con proyecciones psicodinámicas de algunas ideas subconscientes del sujeto en la cara que tiene frente a él”.

El psicólogo considera que esta teoría apenas es especulativa y los estudios son preliminares para explicar qué hay en la mirada de otro que nos hace alucinar.

Intenta hacer el experimento y confirma las alucinaciones de las que habla Giovanni B. Caputo —y sin gastar un peso—.

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